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El puñetazo de Molina enciende la tangana del Mundial que empañó la fiesta de España

España se proclamó campeona del mundo en el MetLife Stadium, pero el pitido final abrió el postpartido más bronco que se recuerda en una final. Un golpe de Nahuel Molina a Rodri lo prendió todo.

El puñetazo de Molina enciende la tangana del Mundial que empañó la fiesta de España
Imagen: El Mundo

La segunda estrella llegó con épica y también con bronca. España se proclamó campeona del mundo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, pero, según El Mundo, la imagen que quedó grabada nada más pitar el esloveno Slavko Vincic no fue la del abrazo español, sino la de una tangana que convirtió el final en el postpartido más amargo de la historia de los Mundiales.

El detonante

El desencadenante, relata El Mundo, fue un puñetazo de Nahuel Molina, lateral argentino del Atlético de Madrid, a Rodrigo Hernández, Rodri, elegido mejor jugador del torneo. El centrocampista español fue a pedir explicaciones por el golpe y ahí se encendió todo. Eric García trató de mediar, pero no hizo falta más para que Leandro Paredes, un jugador que según el diario rozó la expulsión durante el encuentro, prendiese la trifulca.

Lionel Scaloni, seleccionador de la Albiceleste, intentó separar a los suyos sin éxito. Gavi apareció para defender a sus compañeros y acabó en el suelo, zarandeado por el propio Paredes y por Thiago Almada, según el relato de El Mundo. La pelea se extendió por el césped e incluso se vio a Roberto Ayala, miembro del cuerpo técnico argentino, golpeando a Dani Olmo.

Estuvisteis llorando toda la semana, vos y Laporte, los dos

La frustración argentina venía de atrás. El conjunto de Scaloni terminó la final con diez jugadores por la doble amarilla de Enzo Fernández y, según El Mundo, no remató a puerta en todo el partido. Aun así, los derrotados reprocharon a los españoles las quejas de los días previos: Otamendi le soltó a Rodri un "estuvisteis llorando toda la semana, vos y Laporte, los dos", ante el gesto atónito del mediocentro español.

El desprecio en el podio

Cuando se calmaron las aguas llegó la entrega de trofeos. Argentina recogió sus medallas de subcampeona con buena parte de la expedición, Messi incluido, deshecha en lágrimas, describe El Mundo. Y en el momento de coronar a los campeones, en lugar de aplaudir al rival que los había batido durante 120 minutos, los argentinos dieron la espalda mientras España levantaba la Copa del Mundo con Rodri en el centro de la foto y Donald Trump tratando de colarse en la celebración.

El capítulo más triste lo puso el propio Scaloni en la sala de prensa. El técnico que dio a Messi su único Mundial en Qatar se rompió como pocas veces se ha visto a un entrenador en una comparecencia. "Lo siento, me duele en el alma", dijo, según recoge El Mundo, sujetando como pudo las emociones para terminar su discurso.

Lo que queda

Más allá del bochorno, el relato deportivo es rotundo: España, apunta El Mundo, redujo a todas las selecciones a las que se enfrentó, también a una Argentina que se quedó sin disparar entre los tres palos. Queda por ver si habrá expediente disciplinario por las agresiones del postpartido, pero la fiesta de la segunda estrella tendrá para siempre esa mancha: la de una final que se ganó con fútbol y se cerró a puñetazos.

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