Agricultura prepara un mecanismo para retirar aceite de oliva del mercado si la próxima cosecha se dispara
El ministerio abre a audiencia pública el proyecto de norma que fijará cuándo y cuánto aceite habría que retirar del mercado en la campaña 2026/27, para evitar que una cosecha muy abundante hunda el precio en origen.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha puesto en marcha este jueves el trámite de audiencia pública del proyecto de orden que fijará la norma de comercialización del aceite de oliva para la campaña 2026/27, según ha informado el departamento en un comunicado. La consulta abre la puerta a un mecanismo que, en la práctica, permitiría retirar aceite del mercado si la próxima cosecha resulta demasiado abundante y amenaza con hundir el precio en origen.
El instrumento se ampara en el artículo 167 bis del Reglamento (UE) 1308/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, que contempla la posibilidad de establecer normas de comercialización para el sector del aceite de oliva con el objetivo de mejorar y estabilizar el funcionamiento del mercado. En España, ese marco se desarrolla a través del Real Decreto 84/2021, que prevé que, cuando las condiciones de mercado lo justifiquen y una vez consultadas las comunidades autónomas y las organizaciones representativas del sector, puedan aprobarse normas de comercialización para una campaña concreta.
El umbral que activa la retirada
El proyecto que ahora se somete a consulta fija el criterio exacto que dispararía la medida. La retirada se activaría cuando la suma del nivel de existencias iniciales más las estimaciones de producción alcanzara el 120% de la media de ese mismo sumatorio en las seis campañas anteriores.
La retirada solo se activaría ante un excedente muy por encima de lo habitual, no ante una cosecha simplemente buena.
El texto recoge además el criterio para determinar qué porcentaje de la producción de aceite, de cualquier categoría, tendría que retirarse del mercado si se supera ese umbral. Las instalaciones llamadas a aplicar la medida serían las propias almazaras productoras, que quedarían obligadas a inmovilizar parte de su producto en función de ese porcentaje.
Para el consumidor, la lógica del mecanismo es sencilla: retirar aceite en un año de sobreproducción evita que el precio en origen se desplome y arrastre después una caída aún mayor cuando la cosecha vuelva a ser corta, el vaivén que ha marcado el lineal del aceite de oliva en los últimos años, con máximos históricos en plena sequía seguidos de desplomes al recuperarse las cosechas. Para el olivarero, en cambio, la retirada implica dejar de vender de inmediato una parte de su producción, aunque el objetivo declarado es sostener el precio medio de toda la campaña.
Por qué se mueve ahora
Ante la perspectiva de una producción elevada para la próxima campaña, el ministerio ha considerado necesario avanzar ya en el diseño de la norma, de forma que pueda estar aprobada y lista para aplicarse, si hace falta, en la cosecha 2026/2027, tal y como permite el Real Decreto 84/2021. La audiencia pública es el paso previo obligatorio antes de que el proyecto pueda convertirse en orden ministerial.
El propio departamento precisa que la decisión final no se toma ahora. Una vez se conozcan las estimaciones de producción y las existencias iniciales de la campaña, será la Dirección General de Producciones y Mercados Agrarios la que determine, mediante resolución, si se cumple el umbral del 120% y, en consecuencia, qué porcentaje de aceite deberán retirar las almazaras.
Queda por ver si la cosecha 2026/27 llega finalmente a los niveles que activarían el mecanismo, y cómo recibe el sector olivarero un instrumento que, bien aplicado, podría evitar otro golpe de precios como los de los últimos años, aunque también supondrá una restricción operativa para las almazaras si toca ponerlo en marcha.
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