El mercado secundario del capital riesgo bate récord con 124.000 millones movidos en solo seis meses
El banco de inversión Lazard certifica que el negocio de comprar y vender participaciones ya maduras en fondos de capital privado no ha estado nunca tan activo. Los números, para quien los quiera entender.
El mercado secundario del capital riesgo, ese rincón de las finanzas donde se compran y venden participaciones de fondos que ya llevan años invertidos en empresas, ha cerrado su mejor primer semestre de la historia. Según el 'Interim Secondary Market Report 2026' del banco de inversión Lazard, el volumen de operaciones alcanzó los 124.000 millones de dólares entre enero y junio, una cifra que sitúa a este negocio, antes considerado marginal, como uno de los motores más dinámicos de la industria del capital privado.
Un crecimiento que no para
El dato interanual es todavía más llamativo: entre julio de 2025 y julio de 2026 el mercado ha crecido un 28%, hasta los 260.000 millones de dólares, el doble que en 2021, año que hasta ahora marcaba el techo histórico. Lazard divide el mercado en dos grandes bloques. Por un lado, las operaciones GP-led, lideradas por los propios gestores de los fondos, que representaron el 49% del volumen del semestre y en las que los llamados fondos de continuación concentraron el 84% del capital desplegado. Por otro, el mercado LP-led, protagonizado por los inversores institucionales que venden sus posiciones, con el 51% restante.
Estos fondos de continuación permiten a un gestor quedarse más tiempo con un activo que ya ha demostrado su valor, en lugar de venderlo a las primeras de cambio para cerrar el fondo original. Es, en la práctica, una forma de decir que la empresa todavía tiene recorrido y de dar salida a los inversores que quieren cobrar sin esperar a que el gestor encuentre comprador.
El mercado secundario se ha convertido en una fuente estructuralmente creciente de liquidez y gestión de carteras
Tecnología pierde peso, la industria gana terreno
Por sectores, el reparto también refleja un cambio de gustos entre los inversores. La tecnología, que en 2025 acaparaba el 27% del volumen, ha bajado al 20% en la primera mitad de 2026, aunque sigue siendo, con diferencia, el sector más movido. En cambio, el industrial ha duplicado su peso en los fondos de continuación de un solo activo, del 9% al 18%, señal de que los compradores prefieren ahora negocios con ingresos recurrentes y mercados menos expuestos a sobresaltos que las empresas tecnológicas de valoraciones más volátiles. Los servicios empresariales y la sanidad también han ganado cuota, del 13% al 17% y del 12% al 17% respectivamente.
Lazard enmarca este auge del mercado secundario en un contexto más amplio de reactivación de las finanzas corporativas. El volumen global de fusiones y adquisiciones ha superado ya su récord de 2021, con 3,2 billones de dólares movidos en el primer semestre, un 45% más que en el mismo periodo de 2025. Las salidas a bolsa también han repuntado con fuerza, con 205.000 millones de dólares captados vía IPO, impulsados sobre todo por un puñado de grandes debuts en Estados Unidos. Para el banco, todo apunta en la misma dirección: el mercado secundario ha dejado de ser una vía de escape para gestores en apuros y se ha consolidado como una herramienta estructural de liquidez, tanto para los sponsors de fondos como para los inversores institucionales que necesitan mover ficha.
Qué viene ahora
El propio informe reconoce que el segundo trimestre se enfrió algo, lastrado por los ajustes en las valoraciones del software y por la incertidumbre geopolítica del momento. Aun así, Lazard prevé que el crecimiento se acelere en la segunda mitad del año hasta cerrar 2026 con 275.000 millones de dólares en el conjunto del ejercicio. La razón es casi estacional: el despliegue de capital en operaciones GP-led se concentra tradicionalmente en el segundo semestre, y los propios participantes consultados por el banco esperan aumentar sus objetivos de inversión en este tipo de operaciones un 20% de media respecto a los primeros seis meses del año.
Queda por ver si esa aceleración se cumple tal y como la dibuja Lazard o si la volatilidad de los mercados tecnológicos y el ruido geopolítico terminan moderando el apetito inversor en los últimos compases del año. Lo que ya no admite discusión es que el mercado secundario ha dejado de ser una curiosidad de nicho para convertirse en una pieza central de cómo se mueve el dinero grande.
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