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Washington promete a Irán "un aislamiento económico como nunca antes se ha visto"

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anuncia nuevas sanciones para la próxima semana mientras Trump busca en el frente financiero la salida que no encuentra en el militar.

Washington promete a Irán "un aislamiento económico como nunca antes se ha visto"
Imagen: El País

Seis meses después de que la guerra contra Irán se convirtiera en un frente enquistado para Donald Trump, la Casa Blanca cambia de arma. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció este viernes en una entrevista con Newsmax que Estados Unidos someterá al régimen de Teherán a "un aislamiento económico como nunca antes se ha visto en el mundo", combinado con el bloqueo continuo del estrecho de Ormuz. Según Bessent, la semana próxima llegarán nuevos anuncios.

La tenaza financiera

El plan que describe el responsable del Tesoro estadounidense combina dos frentes: presión financiera sobre las cuentas y redes comerciales del régimen iraní, y un cerco físico sobre los puertos del país a través del control del estrecho. "El bloqueo continuo en el estrecho de Ormuz impedirá que nada entre o salga de los puertos iraníes", aseguró Bessent, según recoge El País.

El giro hacia la asfixia económica llega en un momento delicado para Trump. Los altos mandos militares llevan semanas advirtiendo del descenso del arsenal estadounidense tras meses de conflicto, y la popularidad del presidente se sitúa en mínimos a tres meses de unas elecciones de medio mandato que definirán el margen de maniobra de su Administración. El propio Trump insinuó el nuevo rumbo esta semana en una entrevista con Axios, donde dijo estar "manejando con discreción" la presión sobre Teherán y observando "su enorme inflación" y la falta de liquidez del régimen.

Su moneda es basura

En su red social Truth, Trump fue más allá y calificó a Irán de "pura palabrería y nada de acción", ya no el "matón de Oriente Medio", además de compartir un gráfico sobre la depreciación del rial acompañado del mensaje de que la moneda iraní "es basura". Según datos citados por el propio presidente, la inflación en Irán ronda el 300%.

El nudo de Ormuz

El control del estrecho de Ormuz, paso obligado para buena parte del petróleo y el gas que se comercian en el mundo, se ha convertido en la pieza central del pulso. Tanto Washington como Teherán sostienen controlarlo, y la disputa se ha enconado con exigencias mutuas de compensación económica por los daños de la guerra, lo que aleja cualquier final cercano al conflicto. Irán, por su parte, ultima con Omán un acuerdo para establecer un sistema de tránsito compartido que le permitiría cobrar peajes a los barcos que crucen la zona, una fórmula con la que Teherán busca capitalizar su posición pese al bloqueo.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, salió al paso de las dudas sobre la capacidad del Ejército estadounidense para sostener ese cerco naval. Desde Panamá, donde inició una gira por Latinoamérica centrada en seguridad, aseguró que la Armada puede mantener el bloqueo "indefinidamente" porque rotará los barcos desplegados en la zona. Sus palabras llegan después de que varios congresistas demócratas denunciaran las condiciones del portaaviones USS Abraham Lincoln, que lleva más de 260 días sin atracar en puerto y presenta, según los legisladores, problemas de desabastecimiento, moho y riesgos para la seguridad de su tripulación.

Petróleo barato, prioridad número uno

El vicepresidente J. D. Vance resumió esta semana en Fox News el doble objetivo de la Administración: mantener el petróleo y el gas baratos para los estadounidenses y evitar que Irán obtenga un arma nuclear. "Tengo la certeza de que estamos logrando ambos objetivos, pero es algo inherentemente impredecible porque los propios iraníes son impredecibles", admitió Vance, reconociendo que Teherán no siempre cumple los compromisos adquiridos.

Con el frente militar estancado y el desgaste político acumulándose en Washington, la Casa Blanca apuesta ahora a que el ahogo financiero logre lo que no ha conseguido la vía militar. Queda por ver si las nuevas sanciones anunciadas para la próxima semana bastan para forzar un cambio de postura en Teherán o si, como hasta ahora, el pulso se prolonga sin que ninguna de las dos partes ceda en el control real del estrecho.

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