La policía alemana mata a tiros al sospechoso del atentado contra el Orgullo de Berlín
Abdul Ballout, un alemán de 21 años de origen libanés, fue abatido tras una cacería de 24 horas cuando corrió hacia los agentes armado con un cuchillo. Las autoridades apuntan a un atentado islamista.
La policía alemana abatió este domingo al principal sospechoso del atropello masivo que el sábado por la noche dejó al menos un muerto y decenas de heridos durante la fiesta del Orgullo en Berlín. Según informaron medios internacionales como CNN y Al Jazeera, el hombre, identificado como Abdul Ballout, un ciudadano alemán de 21 años con raíces libanesas, murió tras enfrentarse a los agentes con un arma blanca cuando estos le dieron alcance en Spandau, un distrito periférico de la capital.
Una furgoneta contra la multitud
El suceso que desencadenó la cacería policial ocurrió el sábado al anochecer, cuando una furgoneta blanca se dirigió deliberadamente contra los asistentes a la concentración del Día del Orgullo en el parque del Tiergarten antes de terminar estrellada contra un árbol, según relataron testigos citados por El País. El balance inicial que manejó la policía berlinesa fue de una persona muerta y 16 heridos, aunque medios como The Washington Post elevaron después la cifra de heridos hasta 29, sin que las autoridades hayan cerrado todavía un recuento definitivo.
Las fuerzas de seguridad alemanas activaron de inmediato un dispositivo de búsqueda a gran escala y difundieron una orden de busca y captura contra el conductor, que logró huir del lugar tras el impacto. Según publicó El País citando fuentes policiales, los investigadores situaron desde primera hora al sospechoso en el entorno islamista de la ciudad, una pista que marcó el rumbo de la investigación durante toda la jornada del domingo.
El sospechoso corrió hacia los agentes armado con un cuchillo y estos abrieron fuego
El desenlace en Spandau
La persecución terminó el domingo por la tarde, en torno a las seis, cuando agentes localizaron a Ballout en una zona de parcelas ajardinadas de Spandau. Según el relato difundido por la policía de Berlín en redes sociales y recogido por Al Jazeera y NPR, el sospechoso corrió hacia los agentes empuñando un arma blanca, ante lo cual los efectivos abrieron fuego y le causaron la muerte en el acto. Ninguna otra persona resultó herida en el tiroteo.
Medios alemanes citados por Newsweek señalaron que Ballout ya constaba en los registros de los servicios de inteligencia del país y que había sido condenado previamente por preparación de un delito grave de violencia subversiva, después de un intento fallido de sumarse a las filas del Estado Islámico. Ese antecedente reforzó entre los investigadores la hipótesis del móvil yihadista desde las primeras horas.
Reacciones desde el Gobierno
El canciller alemán, Friedrich Merz, prometió que el atentado será investigado y castigado con todo el peso de la ley y pidió a la sociedad alemana no dejar que el ataque abra una brecha de división en el país, según recogieron agencias internacionales. El alcalde de Berlín, Kai Wegner, calificó lo ocurrido como un ataque brutal contra una jornada que hasta entonces había transcurrido en paz, y lo describió como una agresión contra la sociedad libre y cosmopolita que representa la capital alemana.
Las autoridades germanas han calificado ya el suceso, de forma oficial, como un atentado de carácter islamista, aunque la investigación judicial sigue abierta para determinar si Ballout actuó solo o contó con apoyo o instrucciones de terceros. La comunidad LGTBI berlinesa, que llevaba semanas preparando la celebración del Orgullo, ha recibido el golpe como un ataque directo contra un evento pensado como espacio de tolerancia.
Qué queda por saber
Por ahora restan por confirmar el balance definitivo de heridos, el grado de planificación previa del atacante y si existían señales de alerta que las autoridades pudieran haber advertido antes del sábado, dado el historial judicial del sospechoso. Alemania afronta así su segundo atentado con vehículo contra una concentración pública en los últimos años, en un contexto en el que los servicios de seguridad europeos llevan meses advirtiendo del riesgo de ataques de baja sofisticación y difícil detección previa.
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