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El partido de Putin arrasa en unas elecciones sin rival mientras Ucrania bombardea Moscú

Rusia Unida se impone con más apoyo que en 2021 en unos comicios celebrados en plena guerra y sin candidatos pacifistas en las papeletas, según los primeros datos de la Comisión Electoral Central recogidos por El Mundo.

El partido de Putin arrasa en unas elecciones sin rival mientras Ucrania bombardea Moscú
Imagen: El Mundo

Rusia Unida, el partido que sostiene al gobierno de Vladimir Putin, volvió a imponerse este domingo en las elecciones legislativas rusas, celebradas en plena guerra contra Ucrania y sin una oposición real en las papeletas. Según los primeros resultados difundidos por la Comisión Electoral Central y recogidos por El Mundo, la formación oficialista obtuvo el 57,54% de los votos, casi ocho puntos más que en 2021, y conservará su dominio sobre una Duma que desde hace años se limita a respaldar las decisiones del Kremlin.

Una ventaja que crece

Los sondeos a pie de urna sitúan en segundo lugar al Partido Comunista, con el 14,2%, seguido del ultranacionalista Partido Liberal Democrático de Rusia, con el 10,7%, y de Gente Nueva, con el 9,7%. La participación superó el 56%, frente al 51,72% de hace cinco años, un dato que el Kremlin considera clave ante una sociedad que, según El Mundo, acusa el cansancio psicológico por más de tres años de conflicto. El partido gubernamental partía con 315 de los 450 escaños, quince más de los necesarios para reformar la Constitución, y el sistema electoral, que reparte la mitad de los diputados en circunscripciones uninominales donde Rusia Unida suele arrasar, permite ampliar todavía más esa ventaja.

Eran las primeras elecciones a la Duma desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, y se celebraron mientras la guerra, antes lejana para buena parte de los rusos, se cuela cada vez más en la vida cotidiana. El Kremlin se ha propuesto presentar el resultado como prueba del respaldo público a las políticas de Putin y a la guerra, que no puede criticarse en público: desacreditar al ejército o difundir lo que las autoridades consideran noticias falsas se castiga con largas penas de prisión. La mayoría de los candidatos pacifistas fueron excluidos de la papeleta electoral, según informó El Mundo. Para evitar una participación pobre, la Administración Presidencial recurrió a viejas tácticas como la llamada movilización empresarial, con jefes burócratas de nivel medio convertidos en movilizadores para presionar a empleados de empresas estatales.

Cuanto más presión ejercen sobre nosotros, más observamos un nivel sin precedentes de lo que yo llamaría unidad ciudadana

La presidenta de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfilova, quiso subrayar que los ataques recientes no habían disuadido a los votantes con esa frase, recogida por El Mundo.

Voto bajo ocupación

Era además la primera vez que los territorios ucranianos anexionados por Putin en 2022 participaban en unos comicios a la Duma. Moscú impuso allí un régimen electoral especial que permitía a las autoridades ocultar las direcciones de los colegios y los nombres de los miembros de las comisiones, prescindir de la videovigilancia habitual, desplegar urnas móviles fuera de los centros y organizar parte del proceso en unidades militares bajo supervisión de sus propios mandos, lo que hace casi imposible conocer con fiabilidad el sentir real de la población en esas zonas, según el diario.

El día de la votación coincidió además con violencia en el frente. Mientras se desarrollaba el escrutinio en la capital, llamas y columnas de humo se elevaban en las afueras de Moscú tras lo que, según el alcalde, fue el mayor ataque con drones ucranianos hasta la fecha contra la ciudad. Los ataques mataron a tres personas en la región de Moscú y a otras dos en la parte ocupada por Rusia de la región ucraniana de Jersón, entre ellas un funcionario electoral, y dañaron una instalación de una refinería de petróleo moscovita ya atacada anteriormente.

El voto en el exilio

Fuera de Rusia, muchos ciudadanos vivieron la jornada como un trámite incómodo. En Vilna, una votante identificada como Irina relató a El Mundo el ambiente en la embajada rusa, donde los guardias exigían a los votantes escribir su dirección en Lituania pese a sus reticencias. En Tallin, Egor, que trabajó con el equipo del disidente Alexei Navalny antes de huir a Estonia, optó por no votar, convencido de que habrá el mismo fraude y manipulación que ha visto en todas las elecciones rusas de su vida. Ante las embajadas rusas de medio mundo se repitieron pequeñas concentraciones de protesta, con exiliados que admiten la impotencia frente a un sistema que se legitima con simulacros de democracia mientras nadie sabe qué ocurrirá después de Putin.

El resultado, previsible y ya descontado por buena parte de los analistas citados por El Mundo, deja a Rusia Unida con margen de sobra para seguir blindando las decisiones del Kremlin en plena guerra, mientras queda por ver si el desgaste social que reconocen las propias autoridades acaba teniendo algún reflejo político más allá de las urnas controladas.

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