Siete grupos armados etíopes se alían para derrocar al Gobierno de Abiy Ahmed
Las milicias Fano, el Ejército de Liberación Oromo y el Frente de Liberación del Pueblo Tigray encabezan una nueva coalición que reclama un gobierno de transición y acusa al Ejecutivo de llevar al país a la desintegración.
Siete grupos armados hostiles al Gobierno etíope anunciaron este domingo la creación de una alianza con el objetivo declarado de "destituir al Gobierno" y "crear un Ejecutivo para una transición inclusiva", según recoge El País a partir de una declaración conjunta difundida por los propios grupos. La llamada Coalición de Fuerzas Populares Etíopes para la Supervivencia une a las milicias Fano de Amhara, al Ejército de Liberación Oromo y al Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF), las tres fuerzas mejor armadas del país, junto a otras cuatro milicias menores de distintas regiones.
Según el mismo diario, se trata de un giro notable: hasta ahora estos grupos habían combatido al Gobierno por separado, e incluso se habían enfrentado entre ellos en el pasado. La alianza reúne así a organizaciones armadas presentes en seis de las doce regiones de Etiopía, lo que supone el mayor frente común contra el Ejecutivo de Abiy Ahmed desde que este llegó al poder en 2018.
Un país fracturado
Ahmed, miembro de la comunidad oromo y premio Nobel de la Paz en 2019 por poner fin a dos décadas de guerra con la vecina Eritrea, rompió al llegar al poder los equilibrios étnicos que sostenían una relativa estabilidad en un país con más de 80 comunidades. Esa tensión estalló en 2020 en Tigray, donde según la comunidad internacional citada por El País murieron unas 600.000 personas en dos años, la mayoría por el bloqueo de alimentos, medicinas y ayuda humanitaria promovido por el propio Ahmed.
Aquel conflicto terminó en noviembre de 2022 con un acuerdo de paz avalado por la Unión Africana, pero El País recuerda que la tensión no ha desaparecido desde entonces, con acusaciones cruzadas de incumplimiento entre las partes. A ello se suman los conflictos latentes de más de veinte años en Oromia y Amhara, las dos regiones más pobladas del país, de donde proceden buena parte de los grupos que ahora se coaligan junto al Frente Nacional de Liberación Ogaden, el Frente Revolucionario de Unidad Nacional Afar, el Movimiento de Liberación del Pueblo Benishangul y el Movimiento Democrático del Pueblo Gumuz.
El presidente de las milicias Fano, Zemene Kassie, leyó la declaración conjunta el domingo por la noche en la cadena Tigray TV. En ella calificó al Ejecutivo de Ahmed de régimen que empuja a Etiopía hacia la desintegración total, en línea con las acusaciones de "guerra, genocidio, destrucción masiva y pobreza extrema" que los siete grupos atribuyen al Gobierno en su comunicado conjunto, recogido por El País.
"Régimen dictatorial y genocidario que empuja a Etiopía hacia la desintegración total"
Una alianza con grietas
El historiador especializado en Etiopía Mario Lozano explicó a El País que la alianza llevaba tiempo gestándose, sobre todo a instancias del TPLF, que hace aproximadamente un mes habría iniciado un reclutamiento masivo para hacer frente a los ataques del Ejecutivo. Según su análisis, la intención de los grupos armados apunta más a forzar una negociación que paralice las reformas de Ahmed que a lograr una caída real del Gobierno federal, ya que el TPLF salió muy debilitado de la guerra de Tigray y el primer ministro conserva apoyos internos y externos sólidos.
El propio Lozano, según recoge el diario, subraya la incógnita central de esta coalición: la capacidad real de sus miembros para coordinarse pese a compartir objetivo, dado que Fano y el TPLF se han enfrentado militarmente en el pasado y el este de Tigray sigue administrado por Amhara desde el acuerdo de 2022. Algo similar ocurre con el Frente Nacional de Liberación Ogaden, que apoyó al Gobierno durante la guerra de Tigray y ahora se suma a la coalición contra Ahmed; su portavoz, Abdikadir Addaani Hirmooge, declaró a la BBC, según la misma fuente, que el objetivo del grupo es "traer la democracia y el ejercicio del derecho a la autodeterminación" para que las comunidades puedan gobernarse por sí mismas.
El Ejecutivo etíope, que en los últimos años ha fabricado sus propios drones y ha comenzado a emplearlos contra los insurgentes en Tigray según El País, no se ha pronunciado todavía sobre el anuncio de la coalición. Queda por ver si la nueva alianza logra traducir su discurso conjunto en una coordinación militar real sobre el terreno, o si las viejas rivalidades entre sus propios integrantes acaban pesando más que el enemigo común.
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