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El Supremo de Brasil se reúne en sesión extraordinaria para decidir si investiga a uno de los suyos

Los diez magistrados del alto tribunal brasileño analizan las sospechas de corrupción contra Alexandre de Moraes, señalado por su cercanía con el banquero preso Daniel Vorcaro a tres semanas de las elecciones.

El Supremo de Brasil se reúne en sesión extraordinaria para decidir si investiga a uno de los suyos
Imagen: El País

El Tribunal Supremo de Brasil ha celebrado este martes una sesión extraordinaria para decidir si abre una investigación contra uno de sus propios miembros, el juez Alexandre de Moraes. Según informa El País, la corte no ha investigado nunca a uno de sus magistrados en sus 135 años de historia, lo que da la medida de lo insólito de la cita, convocada a apenas tres semanas de unas elecciones presidenciales que se presentan muy reñidas.

Moraes, uno de los jueces más poderosos del país y el que lideró el proceso que acabó con la condena del expresidente Jair Bolsonaro por golpismo en 2025, está señalado por su relación con Daniel Vorcaro, el banquero preso acusado de protagonizar el mayor fraude financiero de la historia de Brasil al frente del Banco Master. Un informe policial reveló hace dos semanas más de medio centenar de mensajes que, según la investigación, el empresario le habría enviado al magistrado pidiéndole consejo y favores.

La defensa de Moraes

El magistrado, que se había mantenido en silencio desde que estalló el escándalo, ha defendido en la sesión, a través de una lectura a cargo del presidente de la corte, que esos mensajes atribuidos a Vorcaro «son fantasía». Según recoge El País, Moraes sostiene que es víctima de una persecución orquestada como venganza por parte de los aliados de Bolsonaro y de quienes fueron condenados por intentar torcer el resultado electoral.

El presidente del tribunal, Edson Fachin, encargado de conducir la crisis, ha insistido al abrir la sesión en que «aquí se juzgan hechos y cuestiones jurídicas, no personas» y que la decisión «compete al pleno, no a un juez individualmente», según el citado medio.

Aquí se juzgan hechos y cuestiones jurídicas, no personas

La sesión ha dejado además a la vista las fracturas internas del tribunal. Moraes, que lidera el bloque mayoritario de la corte, se ha enfrentado en un cruce de acusaciones con su colega André Mendonça, al que responsabiliza de pedir a la policía un informe que califica de «ilegal e inconstitucional». Mendonça, según recoge El País citando a O Globo, le ha respondido que puede llamar a los testigos que quiera pero que «van a mentir».

Un caso que salpica a todos

Las sospechas sobre Moraes se suman a otro frente abierto en mayo, cuando se conoció que su esposa, abogada de profesión, mantenía un contrato de 24 millones de dólares con el Banco Master por servicios de consultoría. El caso Master, la trama de presunta estafa piramidal y blanqueo de capitales en torno a la entidad, alcanza también al candidato presidencial derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, que está siendo investigado en el mismo asunto.

El proceso ha sido comparado por varios analistas citados por El País con el Lava Jato, la macrocausa de corrupción que en la pasada década llevó a la cárcel a decenas de figuras del poder brasileño antes de ser anulada por la justicia. La sesión de este martes se ha retransmitido íntegramente por el canal oficial del tribunal, que llegó a superar los 180.000 espectadores simultáneos en directo, un reflejo del interés que despierta el caso entre la ciudadanía.

Qué viene ahora

Los principales diarios brasileños coincidían esta misma mañana en pedir a los magistrados que evitasen maniobras dilatorias y autorizasen la investigación sobre Moraes, recordando que la presunción de inocencia le ampara pero que el tribunal necesita despejar dudas para no seguir erosionando la confianza pública en la institución.

La incógnita es qué efecto tendrá todo esto en las urnas. Según los datos que recoge El País, el 85% de los electores brasileños asegura que el escándalo no cambiará su voto, pero las encuestas dibujan una carrera tan ajustada entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro que hasta un pequeño desplazamiento de votos podría decantar el resultado del 4 de octubre.

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