Abascal pone precio a un pacto: "repatriación, deportaciones y remigración" o no hay alternativa
El presidente de Vox exige en un mitin en Ibiza que cualquier futuro socio asuma sus tres ejes migratorios como condición innegociable para gobernar.
Santiago Abascal ha elevado el tono de su discurso migratorio justo antes del cierre de la precampaña. En un mitin celebrado este sábado en Ibiza, el presidente de Vox ha convertido sus tres conceptos de siempre, repatriación, deportación y remigración, en una condición explícita para cualquier pacto futuro. "Que con nosotros nadie cuente para una alternativa si no está dispuesta a ese proceso de repatriación, deportaciones y remigración", ha proclamado ante los asistentes, según recoge El Mundo.
Tres etiquetas, tres colectivos
El dirigente de Vox lleva meses estructurando su discurso sobre inmigración en torno a esos tres términos, cada uno dirigido a un grupo distinto de extranjeros residentes en España. La repatriación se reserva para quienes entraron de forma irregular. La deportación se plantea para personas de fuera, con papeles o sin ellos, que cometen delitos. Y la remigración, el concepto más reciente y el que Abascal ha perfilado con más detalle este sábado, apunta a quienes llegaron a trabajar y hoy están en paro y, según él, viven de ayudas sociales que no llegan a los españoles.
Según El Mundo, Abascal ha explicado que su propuesta para este último grupo no es la expulsión inmediata, sino un plazo de margen. A quien pierda el empleo se le daría "un tiempo" para "intentar buscar una oportunidad", periodo durante el cual mantendría los derechos sociales que haya generado con sus cotizaciones. Si pasado ese plazo no encuentra trabajo, el planteamiento de Vox es reconocerle esos derechos económicos pero para que los ejerza en su país de origen, no en España.
Que con nosotros nadie cuente para una alternativa si no está dispuesta a ese proceso de repatriación, deportaciones y remigración
El contexto de la condición
La novedad de esta intervención no está en los tres conceptos, que Abascal repite mitin tras mitin desde hace meses, sino en el momento y la forma en que los ha presentado. El líder de Vox los ha convertido en línea roja explícita de cara a una hipotética negociación de gobierno, en un acto que El Mundo describe como el último de precampaña de esta semana. La formación encara así la recta final de la campaña reafirmando una de sus señas de identidad más repetidas, la del límite a la acogida de extranjeros, bajo la premisa, en palabras del propio Abascal, de que "no cabe nadie más".
Esas palabras cobran un significado añadido porque, según recoge El Mundo, podrían ser determinantes dentro de unos meses si PP y Vox necesitan sentarse a negociar la formación de un gobierno. Abascal ha querido dejar constancia pública de que su apoyo a cualquier "alternativa" a Pedro Sánchez pasaría por aceptar sus tres ejes migratorios, lo que sitúa el debate sobre inmigración en el centro de cualquier futuro pacto entre la derecha y la derecha radical.
La respuesta a las críticas
Consciente de las acusaciones de racismo que sus propuestas suelen recibir, Abascal se ha esforzado en este mitin por matizar el alcance práctico de sus planes. Ha insistido en que los tres procesos se aplicarían "individualizadamente, caso por caso", y ha rechazado la idea de que Vox pretenda expulsiones masivas e indiscriminadas. "No queremos poner a la gente en las carreteras a circular de vuelta a sus países", ha asegurado, atribuyendo esa imagen a quienes, a su juicio, buscan deformar el mensaje del partido.
El presidente de Vox ha reivindicado, por el contrario, un criterio de justicia que según él beneficiaría tanto a los extranjeros afectados como a los españoles. "No, nosotros queremos ser justos: con ellos y sobre todo con nuestros compatriotas", ha defendido ante el aplauso de los asistentes a un acto al que, según El Mundo, han acudido centenares de personas en la isla balear.
Para justificar la urgencia de sus medidas, Abascal ha apelado directamente al bolsillo de los votantes. "No puede ser que los españoles no puedan cambiar las ruedas del coche, no puedan llenar el depósito o la nevera, o no lleguen a final de mes, y que estemos manteniendo a gente que no tenía que estar en España", ha lanzado, enlazando el discurso migratorio con la crisis del coste de vida que recorre buena parte de la campaña electoral.
Queda por ver si estas palabras se quedan en un gesto de campaña dirigido a marcar perfil propio frente al PP o si, llegado el momento de negociar un gobierno, se convierten de verdad en la línea roja que Abascal ha dibujado este sábado en Ibiza.
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