Ceuta despliega 1.600 agentes y 2.000 militares ante el riesgo de un nuevo salto masivo
Marruecos frustra un intento de cruce de cientos de migrantes cerca de Fnideq mientras la ciudad autónoma refuerza al máximo su dispositivo de seguridad, dos semanas después de la entrada del 30 de julio.
Ceuta amaneció este sábado bajo el mayor despliegue de seguridad desde la crisis migratoria de finales de julio, ante los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar un nuevo cruce masivo de la frontera. Según La Razón, la situación en el paso fronterizo de El Tarajal se mantuvo en relativa calma durante la mañana, con militares del Ejército de Tierra, incluidos legionarios, y agentes de la Guardia Civil apostados junto a la valla y el espigón, mientras la Policía Nacional perimetraba el puente próximo y la colina que domina la zona.
El refuerzo llega dos semanas después de que decenas de miles de personas accedieran a pie y a nado al enclave español el 30 y 31 de julio, un episodio que dejó al menos 141 muertos según estimaciones de organizaciones humanitarias. De los 82 cuerpos recuperados en el mar, solo seis han podido ser identificados hasta ahora mediante huellas dactilares, todos ellos varones marroquíes mayores de edad. El resto recibirá sepultura con un número de registro que permitirá una futura exhumación si algún día son reclamados para su repatriación, un trámite que Marruecos todavía no ha autorizado para los tres casos ya solicitados por familiares.
El intento frustrado en Fnideq
Las fuerzas de seguridad marroquíes frustraron este sábado un intento de cruce protagonizado por cientos de migrantes, en su mayoría subsaharianos, que permanecían ocultos en una zona montañosa a las afueras de Fnideq (Castillejos), según fuentes de seguridad marroquíes citadas por EFE. El operativo se enmarca en un despliegue de miles de efectivos ordenado por Rabat, que también ha levantado nuevas barreras físicas, reforzado los controles en carreteras y detenido a personas señaladas por promover la convocatoria a través de redes sociales.
Por parte española, Interior ha enviado cerca de 150 efectivos adicionales de Policía Nacional y Guardia Civil a Ceuta y Melilla, entre ellos tres grupos del Grupo de Reserva y Seguridad y una unidad de intervención policial de 50 agentes. El dispositivo se completa con el patrullero Río Segura, un helicóptero de la Guardia Civil y unos 30 agentes de Frontex desplazados a la ciudad autónoma. En total, la presencia policial y de la Guardia Civil ronda ya los 1.600 efectivos, frente a los 1.100 movilizados en la crisis de julio, a los que se suman unos 2.000 militares de apoyo. El comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, ha reiterado el respaldo de Bruselas al Gobierno español.
Miles de personas siguen en la ciudad
Pese al refuerzo, la crisis está lejos de resolverse sobre el terreno. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha cifrado en unas 9.000 las personas migrantes que todavía permanecen en la ciudad dos semanas después de la entrada masiva. El asentamiento improvisado de la playa del Trampolín, pensado como solución provisional ante la saturación del CETI, ha pasado de 14 o 15 chabolas a más de 80 en apenas seis días, y alberga ya a unas 1.500 personas, la mayoría de origen subsahariano y marroquí, junto a ciudadanos yemeníes y argelinos. Cruz Roja mantiene allí el reparto diario de alimentos y la atención sanitaria, y un grupo de unos 150 migrantes sudaneses se ha organizado voluntariamente para limpiar la playa.
No hay niñas migrantes deambulando por Ceuta
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha negado que existan menores sin acompañar campando libremente por la ciudad y ha asegurado que todas están atendidas en espacios seguros, entre ellos un campamento habilitado en la barriada de El Príncipe que acoge a cerca de 300 personas, 180 de ellas menores marroquíes. El Hospital Universitario de Ceuta, por su parte, ha ampliado su capacidad de 175 a 212 camas y realizó 268 asistencias a migrantes en las últimas 24 horas, con 106 personas todavía ingresadas.
Presión política en Madrid
El PP ha calificado de insuficiente el dispositivo desplegado. El vicesecretario Jaime de los Santos ha reclamado un mando único que coordine la respuesta y ha cuestionado qué información manejaba el Gobierno antes de la crisis de julio, mientras Elías Bendodo ha comparado los medios movilizados inicialmente con el dispositivo preparado para el eclipse. El presidente del Senado, Pedro Rollán, ha pedido al Ejecutivo un marco legal que permita una devolución inmediata en episodios de este tipo. Desde Izquierda Unida, su coordinador Antonio Maíllo atribuye la crisis a una provocación del Gobierno marroquí, aunque defiende que España debe tramitar las devoluciones de forma individualizada y respetando los derechos humanos.
La gestión de Exteriores también ha generado fricciones internas. Según La Razón, la respuesta del ministro José Manuel Albares ha provocado malestar entre parte de los diplomáticos españoles, que cuestionan tanto la estrategia seguida con Rabat como el mensaje trasladado a los socios europeos, y reabren el debate sobre si conviene replantear la relación bilateral con Marruecos. El episodio ha tenido incluso eco internacional: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo citó esta semana en un mitin en Nueva York para comparar la situación con la gestión migratoria de la Administración Biden en la frontera sur estadounidense.
Moncloa confía en que el refuerzo del dispositivo marroquí reduzca de forma notable el riesgo de que se repita una entrada de las dimensiones de la del 30 de julio, y trabaja con un escenario que el Gobierno considera muy distinto al de entonces. Queda por ver si el sábado transcurre sin incidentes mayores en la frontera y si el debate sobre un marco legal para devoluciones inmediatas, reclamado desde distintos frentes políticos, llega a materializarse en una reforma concreta.
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