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Ceuta suma nuevos brotes de tuberculosis y otras enfermedades en los campamentos de migrantes mientras el Gobierno calla

Personal sanitario denuncia nuevos casos de tuberculosis entre la población migrante hacinada en la ciudad autónoma, mientras el Gobierno evita dar cifras oficiales actualizadas.

Ceuta suma nuevos brotes de tuberculosis y otras enfermedades en los campamentos de migrantes mientras el Gobierno calla
Imagen: esRadio

Ceuta vuelve a estar bajo alerta sanitaria. Personal de enfermería consultado por esRadio ha confirmado nuevos casos de enfermedades, entre ellas la tuberculosis, en los asentamientos donde continúan hacinadas miles de personas que entraron de forma irregular desde Marruecos a finales de julio. El programa La noche de Cuesta, con Sandra León y Carlos Cuesta, ha repasado este jueves la situación mientras el Gobierno mantiene, según la cadena, un hermetismo casi total sobre los datos sanitarios de la ciudad autónoma.

La Policía Nacional recomendó esta semana el uso de mascarillas FP2 entre los agentes destinados en la playa del Trampolín ante la posibilidad de un brote de tuberculosis, según informó Cuatro. El aviso se suma a la alarma que ya venían trasladando enfermeras del hospital comarcal, que hablan de varios casos confirmados de la enfermedad entre la población migrante atendida desde agosto.

Una crisis que no cierra

La situación sanitaria es la última derivada de la crisis migratoria que estalló el 30 de julio, cuando el Gobierno cifró en unas 72.000 las personas que accedieron de forma irregular a Ceuta en apenas dos días, la mayoría cruzando a pie o a nado el espigón del Tarajal. Unas 48.500 regresaron a Marruecos en las jornadas siguientes, pero miles permanecieron en la ciudad, hacinadas en polideportivos, carpas y antiguas instalaciones reconvertidas a toda prisa, como la hípica que Ceuta tuvo que desmontar para levantar un nuevo campamento, según recogió Libre Mercado.

Ya en agosto, Sanidad reconoció casos de sarna e impétigo entre los recién llegados, además de un brote de gastroenteritis que llegó a superar las sesenta personas afectadas, según Que.es. El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, INGESA, insistió entonces en que se trataba de dolencias que ya existían en la ciudad antes de la llegada de los migrantes y que la situación estaba controlada.

Versiones que no coinciden

Ahí es donde chocan las dos versiones. Mientras INGESA sostiene que no hay contagios activos de tuberculosis y que los análisis descartaron la enfermedad en varios de los casos sospechosos, profesionales sanitarios trasladan a medios locales el relato de un sistema desbordado, que atiende jornadas maratonianas con un volumen de pacientes muy superior al habitual.

La tos puede ser tuberculosis.

La cifra que preocupa a los sanitarios es otra: Ceuta ya era, antes de esta crisis, el territorio de España con mayor incidencia de tuberculosis, una enfermedad endémica en Marruecos que se transmite con facilidad en condiciones de hacinamiento como las que describen quienes trabajan en los asentamientos, donde en algunos puntos ha llegado a haber un solo baño para 400 personas, según Redacción Médica.

El silencio como denuncia

La crítica de fondo que ha repasado esRadio no es solo sanitaria, también política. Cuesta ha insistido en que el Gobierno evita dar cifras oficiales actualizadas sobre los brotes, en una semana marcada además por la dimisión del jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, que dejó el cargo acusando a su superior de faltar a la verdad sobre lo que se sabía antes de la invasión de finales de julio.

Esa falta de transparencia, sostienen desde el programa, alimenta la desconfianza que ya arrastra la gestión de la crisis migratoria, marcada por los informes desclasificados sobre los avisos previos a la entrada masiva y por las denuncias de agentes destinados en la ciudad sobre sus condiciones de trabajo. Para los ceutíes, la preocupación sanitaria se suma así al hartazgo por una situación que dura ya mes y medio sin visos de normalizarse.

Queda por ver si Sanidad hace públicos datos oficiales y actualizados sobre los casos detectados en los asentamientos, algo que hasta ahora no ha ocurrido pese a las peticiones del personal sanitario y de la oposición en la ciudad autónoma.

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