Ceuta, dos semanas después: 9.000 migrantes siguen en la ciudad y Marruecos blinda la frontera ante un nuevo asalto
El presidente ceutí cifra en unas 9.000 las personas que aún permanecen en la ciudad tras la entrada masiva de finales de julio, mientras Rabat despliega este viernes un dispositivo reforzado ante los llamamientos a un nuevo cruce.
Dos semanas después de que varios miles de personas entraran de forma masiva en Ceuta desde Marruecos, la crisis migratoria en la ciudad autónoma sigue sin cerrarse. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, cifró este viernes en unas 9.000 las personas migrantes que todavía permanecen en la ciudad, según recoge Servimedia, y mostró su malestar por una respuesta institucional que considera insuficiente ante una situación que, insistió, sigue abierta.
El asentamiento que no deja de crecer
El símbolo más visible de esa crisis prolongada es la playa del Trampolín, pensada en un principio como solución temporal y convertida ya en un asentamiento estable. Según EFE, en apenas seis días el número de chabolas ha pasado de 14 o 15 a más de 80, levantadas con cañas, plásticos y cartones. Allí permanecen unas 1.500 personas, la mayoría de origen subsahariano y marroquí, aunque también hay ciudadanos yemeníes y argelinos, ante la saturación del CETI. Cruz Roja mantiene el reparto diario de alimentos y la asistencia sanitaria, y la playa cuenta ya con baños, duchas y puntos de agua, mientras un grupo de unos 150 migrantes sudaneses se ha organizado voluntariamente para limpiar la zona.
El colapso sanitario
La presión sobre los servicios de salud sigue siendo notable, aunque con una ligera tendencia a la baja. Ingesa contabilizó 268 asistencias sanitarias a migrantes en las últimas 24 horas, frente a las 275 del día anterior: 147 en Atención Primaria y 121 en las urgencias del Hospital Universitario de Ceuta, donde 35 personas permanecen ingresadas y se han realizado 27 traslados en ambulancia. El hospital ha tenido que ampliar su capacidad de 175 a 212 camas para hacer frente al dispositivo, con 106 personas ingresadas en este momento, ninguna en UCI ni en Neonatología. Ingesa insiste en que la atención ordinaria a la población ceutí no se ha visto afectada.
Nueve mil personas migrantes permanecen en Ceuta dos semanas después de la entrada masiva.
Marruecos blinda la frontera
El foco se ha desplazado también al lado marroquí. Ante los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar un nuevo cruce masivo, Marruecos ha multiplicado este viernes la presencia de policía, gendarmería y unidades antidisturbios en Fnideq, la localidad fronteriza con Ceuta. EFE ha constatado numerosos controles en la carretera que une Tánger con Fnideq, parte de la playa cerrada al público y vallada, dos buques de la Marina Real vigilando desde el mar y decenas de autobuses preparados para trasladar a los migrantes hacia el interior del país, una práctica habitual para alejarlos de la frontera. Pese al dispositivo, se han seguido detectando pequeños grupos avanzando hacia la zona, algunos a pie y otros en transporte público.
Fuego cruzado en la política española
La gestión del Gobierno no ha salido indemne. En el PP, Elías Bendodo comparó los medios movilizados inicialmente en Ceuta con el dispositivo preparado para el eclipse, mientras Jaime de los Santos reclamó un mando único y cuestionó qué información manejaba el Ejecutivo antes de la crisis de finales de julio. Desde IU, Antonio Maíllo sostuvo que fue Marruecos quien provocó la crisis y pidió revisar la relación bilateral, aunque defendió que España debe tramitar las devoluciones de forma individualizada y con respeto a los derechos humanos. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, negó por su parte que haya menores deambulando por la ciudad y aseguró que están siendo atendidas en espacios seguros, incluido el Centro de Crisis 24 horas de Ceuta.
A la presión política se suma ahora un frente menos habitual: el malestar interno en la carrera diplomática. Según La Razón, la respuesta del Ministerio de Exteriores ha generado un profundo descontento entre diplomáticos españoles, que cuestionan tanto la gestión de José Manuel Albares como el mensaje trasladado a los socios europeos y el futuro de la relación con Rabat. No es un matiz menor: cuando son los propios funcionarios del ramo quienes ponen en duda la estrategia, la crítica pesa distinto que la de la oposición.
Con el CETI desbordado, Marruecos reforzando su frontera y las heridas diplomáticas todavía abiertas, la pregunta que queda pendiente es si España logrará algo más que gestionar el día a día. Vivas ya ha pedido una vía legal específica para responder a entradas masivas como la de julio, y recuerda que Ceuta vivió un episodio similar en 2021. Si esa reflexión se queda en otro anuncio o se traduce en algo concreto es, de momento, la incógnita que sobrevuela toda esta crisis.
Si has llegado hasta aquí, es que esto te importa.