Marruecos blinda la frontera de Ceuta y evita una nueva entrada masiva tras un fin de semana de tensión
Rabat desplegó un dispositivo antidisturbios que dejó cerca de 300 detenidos y la expulsión de periodistas españoles, mientras el Gobierno encadena visitas ministeriales a una ciudad que sigue lejos de la normalidad.
Las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos recuperaban este domingo una calma relativa después de que Rabat desplegara el sábado un dispositivo de seguridad masivo ante los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar nuevos cruces. Según fuentes policiales citadas por EFE, las fuerzas antidisturbios marroquíes emplearon porras, gases lacrimógenos y perros, con apoyo de un helicóptero, y terminaron deteniendo a cerca de 300 migrantes, en su mayoría subsaharianos, en los alrededores de Fnideq, la Castillejos española.
El operativo tuvo un efecto colateral que ha generado malestar diplomático: las autoridades marroquíes expulsaron el sábado de la ciudad a los equipos de EFE y de RTVE que cubrían la situación, lo que impidió informar este domingo desde el terreno. La Embajada española en Rabat mantiene contactos con los periodistas afectados y con el Gobierno marroquí para tratar de resolver el incidente, mientras la Delegación del Gobierno en Ceuta asegura que el perímetro fronterizo, incluida la zona de Benzú, ha permanecido sin incidencias durante toda la jornada.
El pulso político sube de tono
La tensión en el terreno tiene su réplica en Madrid. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, acusó este domingo al Gobierno de actuar con "indolencia" ante lo que calificó de crisis "cuádruple": migratoria, de salud pública, de orden público y de seguridad nacional. El presidente del Senado, Pedro Rollán, fue más allá al sostener en una entrevista con Servimedia que Pedro Sánchez debería haber compatibilizado su descanso estival con una mayor presencia y respuesta ante lo ocurrido en la ciudad autónoma.
"Los ceutíes tienen derecho a vivir tranquilos. Las mujeres tienen derecho a salir a la calle sin miedo. Los niños tienen derecho a crecer seguros"
El tono más duro llegó desde Vox. Su líder, Santiago Abascal, acusó al Ejecutivo de abandonar deliberadamente a Ceuta y anunció que su formación promoverá la activación del artículo 102 de la Constitución para exigir responsabilidades penales al presidente del Gobierno y a sus ministros, a los que atribuye conocimiento previo de la entrada irregular de entre 72.000 y 80.000 personas registrada los pasados 30 y 31 de julio. El Senado, por su parte, ha citado de nuevo al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para el próximo jueves 20, después de que no acudiera a su comparecencia del día 12.
La presión sobre la sanidad ceutí
El Gobierno central ha respondido con una sucesión de visitas institucionales. La ministra de Sanidad, Mónica García, se desplazó este domingo a Ceuta y negó que exista un colapso hospitalario, aunque reconoció tensión en algunas áreas y sobre todo en Atención Primaria. Según explicó, el hospital de la ciudad opera al 50% de ocupación de camas, ninguna de las cuales ha requerido llamar a profesionales de vacaciones, y ha ampliado su capacidad de 175 a 212 camas desde el inicio de la crisis. El PP de Ceuta le reclamó compromisos concretos y refuerzos de personal, más allá de cifras que a su juicio no reflejan las carencias estructurales del sistema.
La atención a los menores no acompañados se ha convertido en otro foco de fricción. El ministro Grande-Marlaska situó el jueves en 5.000 los extranjeros que aún permanecen en la ciudad y en 1.898 los menores identificados, mientras el Ministerio de Juventud e Infancia envió este domingo un equipo de refuerzo. Según ese departamento, las comunidades gobernadas por el PP se negaron a incluir en la última Comisión Sectorial de Infancia un punto sobre la situación de estos menores, algo que el PP atribuye a la falta de datos fiables sobre quiénes siguen realmente en la ciudad.
Qué queda por resolver
Sobre el terreno, la playa del Trampolín resume la magnitud del problema: las chozas improvisadas con cañas y plásticos han pasado de una quincena a más de 80 en menos de una semana, con cerca de 1.500 personas viviendo fuera del CETI según estimaciones policiales. El Gobierno ceutí ha reforzado un 70% los recursos de limpieza y ha reclamado la presencia de Frontex en el paso del Tarajal, además de pedir que se agilicen las devoluciones de quienes entraron de forma irregular.
Con casi veinte días transcurridos desde la entrada masiva, el Ejecutivo autonómico celebrará este lunes un Consejo de Gobierno extraordinario para valorar la situación, mientras Madrid ya prepara la sexta visita ministerial de la semana, la de la titular de Migraciones, Elma Saiz. La calma de este domingo, insisten fuentes policiales, es frágil: el dispositivo marroquí sigue desplegado y nadie en Ceuta da por cerrado el capítulo.
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