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Ceuta pide la emergencia nacional y el Gobierno envía al Ejército tras la entrada masiva de migrantes

Miles de personas han cruzado la frontera con Marruecos en los últimos días en la crisis más grave que vive la ciudad desde 2021. Interior descarta declarar la emergencia nacional pero moviliza al Ejército de Tierra.

Ceuta pide la emergencia nacional y el Gobierno envía al Ejército tras la entrada masiva de migrantes
Imagen: La Razón

Ceuta atraviesa desde hace días su episodio migratorio más grave desde mayo de 2021. Miles de personas han cruzado a pie o a nado la frontera con Marruecos, muchas de ellas por el espigón del Tarajal, en una presión que fuentes policiales citadas por La Razón cifran en más de 20.000 llegadas, mientras que el Gobierno de la ciudad autónoma habla de entre 1.500 y 2.000 entradas solo en los últimos diez días.

El desborde llevó al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, a pedir formalmente al Estado que declare la emergencia nacional y nombre un mando único que coordine a todas las administraciones implicadas. La petición, recogida en una declaración institucional, cuenta con el respaldo de todos los grupos de la Asamblea ceutí, PSOE incluido.

La respuesta del Gobierno

El Ministerio del Interior respondió horas más tarde descartando esa vía: según explicó, el mecanismo de emergencia de interés nacional está previsto para riesgos naturales o tecnológicos, no para crisis migratorias. Pese a ello, el Ejecutivo decidió movilizar al Ejército de Tierra para reforzar a una Guardia Civil que, según sus propias asociaciones profesionales, trabaja al límite de su capacidad en plena Operación Paso del Estrecho.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajará este viernes a Ceuta junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para reunirse en la frontera del Tarajal con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, después, con Vivas y el resto de responsables locales. España y Marruecos han acordado además la entrega urgente de quienes hayan entrado de forma irregular en los últimos días, según recoge el diario.

"La respuesta debe ser enérgica, decidida e inmediata"

Un colapso ya anunciado

Las asociaciones profesionales de la Guardia Civil y la Policía Nacional llevan meses alertando de la falta de efectivos en la frontera sur, y esta semana han hablado abiertamente de colapso. El Sindicato Médico de Ceuta ha reclamado a su vez un refuerzo urgente de Urgencias, Atención Primaria y el servicio de emergencias, al considerar que la atención sanitaria a los recién llegados, muchos con hipotermia o síntomas de ahogamiento, ha desbordado sus recursos.

La situación recuerda a los días 17 y 18 de mayo de 2021, cuando entre 12.000 y 15.000 personas entraron por el mismo espigón fronterizo. El actual repunte se produce además después de que el Tribunal Supremo excluyera en junio la posibilidad de devolver en caliente a quienes intentan llegar a nado, al no existir en el mar, según el tribunal, elementos de contención fronterizos equiparables a los de tierra.

Reacciones políticas y eco europeo

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha calificado la situación como una crisis de seguridad nacional y ha reprochado al Gobierno que, a su juicio, no puede seguir mirando para otro lado. Desde Vox, tanto Santiago Abascal como el eurodiputado Jorge Buxadé han responsabilizado directamente a Pedro Sánchez de lo ocurrido en la ciudad autónoma.

El episodio ha tenido también repercusión fuera de España. El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, se mostró partidario de cerrar el espacio Schengen con España, al considerar que la concesión de nacionalidad española a más de 500.000 inmigrantes irregulares incentiva las mafias de tráfico de personas. La Comisión Europea, por su parte, ha asegurado que sigue de cerca la evolución en Ceuta y ha ofrecido a España más apoyo financiero y operativo, incluido a través de Frontex.

Queda por ver si la visita de Sánchez este viernes se traduce en el mando único que reclama Ceuta, y si el acuerdo de entrega urgente con Marruecos logra frenar un flujo que, de momento, las Fuerzas de Seguridad del Estado admiten no controlar del todo.

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