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La policía traslada de madrugada a cientos de migrantes en Ceuta a un nuevo centro mientras Feijóo carga contra Sánchez

Una decena de operativos ha desalojado a pie el asentamiento de Loma Colmenar hacia las nuevas carpas de Los Rosales, en pleno recrudecimiento político de la crisis migratoria.

La policía traslada de madrugada a cientos de migrantes en Ceuta a un nuevo centro mientras Feijóo carga contra Sánchez
Imagen: El País

La Policía Nacional ha iniciado este domingo a las siete de la mañana el traslado a pie de varios centenares de migrantes desde el asentamiento informal de Loma Colmenar, uno de los más numerosos de Ceuta, hasta una nueva instalación gubernamental levantada en el barrio de La Reina. Según ha informado El País, una decena de operativos ha despertado también a quienes dormían a la intemperie junto a otro centro a la espera de plaza, para conducirlos igualmente hacia el nuevo recinto.

El traslado sobre el terreno

El recorrido, de más de un kilómetro y medio, ha discurrido por las calles de la ciudad autónoma hasta las carpas del centro de Los Rosales, de nueva construcción. Según el citado medio, hubo momentos de confusión cuando la Policía despertó a los migrantes, ya que muchos temieron que el operativo fuera en realidad una expulsión hacia Marruecos. Al comprobar que el destino era una instalación oficial dentro de Ceuta, colaboraron con las autoridades y, al llegar, varios de ellos aplaudieron.

La construcción de Los Rosales no ha estado exenta de polémica local. El complejo se ubica cerca de una guardería, lo que ha generado protestas entre los vecinos del barrio de La Reina desde que se conoció el emplazamiento, según recoge El País.

Muchos pensaban que les trasladaban a Marruecos, pero al descubrir que iban a una instalación oficial han colaborado con las autoridades

Antecedentes de la crisis

El goteo de llegadas a Ceuta se remonta a finales de julio, cuando se produjo una entrada masiva de migrantes que desbordó los recursos de acogida de la ciudad autónoma. Desde entonces, el Gobierno ha ido habilitando instalaciones sucesivas mientras tramita los triajes para determinar quién tiene derecho a protección internacional y quién puede ser repatriado a Marruecos. El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, presidió este sábado una reunión para acordar la apertura de nuevos espacios que agilicen esos triajes, según distintas fuentes del Gobierno citadas por El País.

Pese a los sucesivos realojos, buena parte de los migrantes sigue durmiendo en campamentos improvisados repartidos por distintas zonas de Ceuta, ante las quejas reiteradas de vecinos que denuncian la ocupación prolongada del espacio público.

La respuesta política

La operación de traslado ha coincidido con un nuevo pulso político en torno a la crisis. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha declarado en una entrevista publicada este domingo en El Mundo que la crisis de Ceuta «será el epitafio de Sánchez» y ha responsabilizado a Marruecos, por acción o por omisión, de la entrada masiva de migrantes. Feijóo ha ido más allá al sostener que España «conocía» que la llegada masiva «se iba a producir» y tampoco la evitó, en lo que ha descrito como una «corresponsabilidad» entre Rabat y Madrid.

El líder del PP ha vinculado además la gestión del Ejecutivo con el conflicto abierto por el espionaje del teléfono de Pedro Sánchez, al afirmar que es «imposible hallar una explicación medianamente racional» a la respuesta del Gobierno que no pase por ese episodio, y ha acusado a Sánchez de desacreditar a los servicios de inteligencia y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por motivos, a su juicio, personales.

Qué queda por resolver

El Ejecutivo no ha respondido públicamente por el momento a las acusaciones de Feijóo, según la información disponible hasta ahora. Mientras tanto, el foco sigue en Ceuta, donde el Gobierno deberá decidir en los próximos días cuántas de las personas trasladadas obtienen protección internacional y cuántas son devueltas a Marruecos, un proceso que determinará si instalaciones como Los Rosales sirven de solución duradera o de mero parche ante un flujo que, según reconocen fuentes gubernamentales citadas por El País, aún no está bajo control.

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