El Supremo archiva la denuncia del general al que ordenaron no ir a un acto de Ayuso
La Sala de lo Militar rechaza los cargos de abuso de autoridad y trato degradante contra el teniente general que transmitió la orden de no acudir al Dos de Mayo de 2025 presidido por Díaz Ayuso. El auto repara además en que la denuncia llegó más de un año después de los hechos.
La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha archivado la denuncia que el general de división de la Guardia Civil en la reserva Fernando Mora presentó contra el teniente general Luis del Castillo, jefe del Mando de Operaciones, por la orden que recibió de no acudir al acto del Día de la Comunidad de Madrid del 2 de mayo de 2025, presidido por Isabel Díaz Ayuso.
La denuncia, según recoge un auto fechado el 21 de julio al que ha tenido acceso Europa Press, atribuía al teniente general presuntos delitos de abuso de autoridad, trato degradante y humillante, y amenazas, coacciones, injurias y calumnias. Los magistrados de la Sala Quinta han rechazado uno por uno esos cargos.
La llamada grabada
En el origen del conflicto está una llamada telefónica que Fernando Mora hizo a su superior tras conocer que se le impedía asistir al acto del Dos de Mayo. Según el auto, el general decidió grabar la conversación poniendo el teléfono en manos libres, con la grabación realizada, además, desde el móvil de su esposa. En ella quedó constancia de un vocabulario y unas expresiones que los magistrados definen como fuera de todo lugar por ambas partes.
Lo que más ha llamado la atención al tribunal no es tanto el contenido de la conversación como el tiempo transcurrido hasta que llegó la denuncia. Los hechos se produjeron el 30 de abril de 2025, pero Mora no la formalizó hasta el 22 de junio de 2026, más de catorce meses después.
Llama la atención a esta Sala que unos hechos que sucedieron el 30 de abril de 2025 no se denuncien hasta pasado más de un año
Un cruce de mensajes
Para los magistrados, lo sucedido fue en realidad un cruce de mensajes a través de WhatsApp, motivado porque Fernando Mora había hecho saber que, sin motivo aparente, no pensaba excusarse de acudir al acto del Dos de Mayo. La Sala concluye que en ese intercambio el teniente general Del Castillo no incurrió en delito alguno.
El auto subraya que Del Castillo se limitó a comunicarle lo que le habían ordenado, es decir, que actuó como transmisor de una decisión ajena y no como autor de la misma. Los magistrados sí consideran, en cambio, que la actitud de Mora al reclamar explicaciones sobre por qué el Ministerio del Interior había adoptado esa decisión pudo resultar inadecuada, impertinente e irrespetuosa.
El texto tampoco blanquea del todo el tono de la conversación. Admite que las expresiones empleadas por el teniente general pueden calificarse de groseras, chabacanas y soeces, pero las enmarca en un registro de familiaridad y trato entre compañeros, propio de la confianza acumulada entre ambos mandos, y no en una relación jerárquica hostil.
Cúpula bajo escrutinio
El episodio se conoce en un momento de tensión dentro de la cúpula de la Guardia Civil. Días antes, la asociación profesional Jucil había pedido la dimisión del director adjunto operativo del cuerpo y recordado que 64 agentes fueron suspendidos de empleo en 2025, un contexto de fricción interna que mantiene al mando del instituto armado bajo un escrutinio inusual.
Con el archivo dictado por la Sala de lo Militar, el episodio queda cerrado en sede judicial sin que se depuren responsabilidades penales para ninguno de los dos generales. Mora, ya en la reserva, conserva la vía del recurso, aunque de momento ni él ni Del Castillo se han pronunciado públicamente. El Supremo, eso sí, deja constancia por escrito de que en el cuartel general también se habla como en cualquier despacho, con más confianza que protocolo.
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