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El Gobierno avisa: entrar de forma ilegal no da derecho a quedarse en España

Exteriores y el Ejecutivo cierran filas frente a las redes de tráfico humano tras los asaltos a las vallas de Ceuta y Melilla: cruzar de forma irregular no abre la puerta a la Península, solo a un expediente de devolución.

El Gobierno avisa: entrar de forma ilegal no da derecho a quedarse en España
Imagen: El Español

El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y el Gobierno de Ceuta han decidido hablar claro. Ante el goteo de asaltos a las vallas y espigones de las ciudades autónomas, ambas administraciones han lanzado un mensaje conjunto dirigido tanto a los migrantes como a las redes que organizan los cruces: entrar de forma irregular en territorio español no otorga derecho alguno a permanecer en el país, según recoge El Español. Ni a quedarse en Ceuta o Melilla, ni mucho menos a viajar a la Península.

Un doble filtro fronterizo

La aclaración institucional llega en un momento de máxima tensión migratoria en las dos ciudades autónomas, y busca cortar de raíz la idea, alimentada por los propios traficantes de personas, de que pisar suelo español equivale a quedarse en él. Desde Exteriores se subraya que Ceuta y Melilla cuentan con un estricto régimen de doble verificación, según el citado diario. El primer control se produce en la propia frontera, terrestre y marítima, reforzada con barreras como los 500 metros de nuevo vallado en el espigón del Tarajal. El segundo filtro, blindado, actúa después en los puertos y aeropuertos de ambas ciudades, donde nadie embarca hacia la Península sin identificarse antes ante la Policía Nacional.

El Gobierno recuerda además que los procesos de regularización extraordinaria exigen acreditar una residencia previa con una fecha de corte estricta, fijada en el 1 de enero de 2026. Quienes hayan entrado de forma irregular después de esa fecha quedan automáticamente excluidos de cualquier vía de regularización, según la misma fuente. El mensaje oficial insiste también en que las recientes resoluciones judiciales conocidas en los últimos días no alteran la Ley de Extranjería ni frenan los procedimientos de retorno, frente a lecturas interesadas que han circulado sobre ellas.

Cruzar irregularmente las vallas o espigones de las ciudades autónomas no otorga derecho a permanecer en España.

La postura española cuenta, además, con un respaldo que no es menor. La Comisión Europea ha reiterado que las fronteras de Ceuta y Melilla constituyen la frontera exterior del espacio Schengen, por lo que su gestión es un asunto de seguridad para el conjunto de la Unión, según recoge El Español. Bruselas considera clave la contención de los cruces ilegales para proteger la integridad territorial comunitaria, lo que en la práctica deja a Madrid sin presión añadida desde Europa para flexibilizar su respuesta en la frontera sur.

Ceuta pide más medios

Sobre el terreno la situación es bien distinta a la serenidad del comunicado institucional. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha calificado de insostenible el escenario que vive la ciudad, con entre 8.000 y 11.000 migrantes que continúan en la calle tras los asaltos masivos de finales de julio, según los datos trasladados por el propio Gobierno autonómico. Vivas ha reclamado directamente al Ejecutivo central un refuerzo de los efectivos policiales, más recursos para las oficinas de Extranjería y el mantenimiento del despliegue del Ejército mientras dure la crisis.

Para la administración ceutí, la única salida real y operativa pasa por activar sin más demora los acuerdos de repatriación con Marruecos y ejecutar el retorno de quienes participaron en los asaltos a la frontera. Es una petición que no es nueva, pero que ahora se formula con más urgencia ante el volumen de personas acumuladas en una ciudad de apenas 85.000 habitantes.

Qué hay detrás del aviso

El fondo del mensaje conjunto tiene un destinatario muy concreto, aunque no se nombre de forma explícita: las mafias que trafican con personas y venden, según denuncian tanto Exteriores como el Gobierno de Ceuta, falsas expectativas de regularización a cambio de miles de euros. Tolerar la permanencia tras un acceso irregular, sostienen las administraciones implicadas, solo alimentaría ese negocio y multiplicaría el efecto llamada, además de comprometer la capacidad asistencial de unas ciudades ya al límite.

Queda por ver si el mensaje institucional logra frenar el ritmo de intentos de cruce en las próximas semanas, y si el refuerzo de medios que reclama Ceuta llega con la celeridad que pide su presidente. También está por confirmar el ritmo real de las repatriaciones a Marruecos, que hasta ahora ha sido uno de los principales cuellos de botella de la política migratoria española en la frontera sur.

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