Feijóo acorrala a un Sánchez silente por su relación con Marruecos
El líder del PP exigió en el Congreso explicaciones sobre los contactos del Gobierno con Rabat durante la crisis migratoria de Ceuta. Sánchez, según ABC, evitó responder a ninguna de sus preguntas.
El Congreso de los Diputados ha vivido este miércoles, por tercera semana consecutiva, una sesión de control convertida casi en monográfico sobre Ceuta. Según ABC, 48 días después de que al menos 72.000 inmigrantes entraran de forma irregular en la ciudad autónoma, entre 10.000 y 13.000 permanecen todavía allí sin un horizonte claro de devolución a Marruecos. El resumen de la jornada lo trazó el propio medio en una frase: Feijóo pregunta, Sánchez calla.
Cuatro preguntas sin respuesta
El líder del PP abrió su intervención con un cuestionario directo al presidente del Gobierno: cuándo fue la última vez que habló con las autoridades marroquíes, cuántas veces lo ha hecho desde el 30 de julio, qué les preguntó y qué le respondieron. Feijóo recordó que Marruecos ha repetido en varias ocasiones, la última esta misma semana en el Parlamento Europeo, que está dispuesto a recibir de vuelta a los inmigrantes que llegaron a Ceuta.
«O es un inútil o alguien miente»
Con esa frase resumió Feijóo, según recoge ABC, la contradicción entre la disposición pública de Rabat a recibir a los inmigrantes y la falta de avances sobre el terreno, y acusó a Sánchez de estar «degradando» la imagen de España en el exterior.
En su primera réplica, el presidente del Gobierno no contestó a ninguna de las cuatro preguntas. Según la crónica de ABC, Sánchez pasó de puntillas por la crisis de Ceuta, reprochó al PP haber pedido en la Eurocámara la suspensión del acuerdo de asociación con Marruecos y enseguida derivó el debate hacia los datos macroeconómicos: la inversión extranjera, la mejora del rating de la deuda española y la percepción de España entre los socios europeos.
El reproche y la réplica cruzada
Feijóo volvió a la carga acusando al presidente de esconder su silencio tras otros asuntos. «Que se atreva a hablar de otros temas, insultando a los ceutíes y a la integridad territorial de nuestro país, es una vergüenza», dijo, en palabras recogidas por ABC. Sin posibilidad de réplica para el líder del PP, Sánchez aprovechó su turno final para desviar el debate hacia la llamada ley de nietos, suspendida cautelarmente por el Tribunal Supremo, y acusó a la oposición y a Vox de querer «quitar» el derecho al voto a los nacionalizados por la Ley de Memoria Democrática.
El resto de la sesión mantuvo el mismo patrón de tensión sobre Ceuta. El vicepresidente Carlos Cuerpo defendió ante el PP el real decreto con ayudas económicas para la ciudad autónoma que se vota este miércoles en la Cámara Baja, mientras diputados populares insistían en preguntar por qué no se actuó ante los avisos previos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), según ABC.
Otros frentes abiertos
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, este último ante una posible sexta reprobación en el Congreso desde que ocupa el cargo, recibieron también preguntas de la oposición. La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo acusó a Albares de «rendir Ceuta para complacer a Rabat», a lo que el ministro respondió defendiendo su gestión y su llamada inmediata a Marruecos tras la entrada masiva de julio. Vox, por su parte, cuestionó a Bolaños sobre los planes concretos para la ciudad autónoma, sin obtener, según la crónica, más respuesta que el compromiso de «seguir trabajando» para recuperar la normalidad.
La sesión deja, según ABC, un Ejecutivo que evita entrar en el detalle de su interlocución con Rabat mientras la situación sobre el terreno en Ceuta sigue sin resolverse casi dos meses después de la crisis. Queda por ver si Marlaska logra sortear este miércoles la reprobación parlamentaria y si el Gobierno acaba ofreciendo, más allá de los reproches cruzados, respuestas concretas sobre el estado real de sus contactos con Marruecos.
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