La presión política obliga a Canteli a condenar la paliza de San Mateo, pero las víctimas ven el gesto insuficiente
El alcalde de Oviedo rectifica seis días después de restar importancia a la agresión sufrida por dos activistas de AMA Asturies, tras la presión del Gobierno, la oposición y una manifestación multitudinaria.
La madrugada del pasado 10 de septiembre, durante las fiestas de San Mateo en Oviedo, un grupo de ocho personas irrumpió en la caseta del colectivo AMA Asturies en la Plaza de la Catedral al grito de "rojos de mierda" y "arriba España". Según el relato de las víctimas a El Mundo, los agresores arrancaron la decoración de la caseta y golpearon con puñetazos y patadas a dos de sus militantes, Rubén Rosón y Jorge Fernández, hasta tirarlos al suelo, donde siguieron pateándolos. Fernández llegó a perder el conocimiento y Rosón salió con una brecha de cinco puntos en la frente; ambos fueron atendidos en el Hospital Universitario Central de Asturias.
El primero en reaccionar públicamente fue el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, del PP, quien restó gravedad a lo ocurrido calificándolo de "anécdota que se saca de sitio" y defendiendo a los agresores como "chavales jóvenes" de los que no creía que fueran "tan mala gente", según recoge el diario. El regidor llegó además a señalar que Rosón había tenido algún problema años atrás en otro punto de la ciudad, un giro que las víctimas interpretaron como un intento de desviar la atención del caso.
El giro del alcalde
Seis días después, y tras una manifestación multitudinaria el sábado en el mismo lugar de la agresión, Canteli emitió un comunicado oficial en el que cambió de tono por completo.
Condeno de forma rotunda y sin ningún tipo de matiz cualquier forma de violencia
El texto, recogido por El Mundo, añade que el alcalde reclama a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad "la máxima celeridad y diligencia" para esclarecer los hechos e identificar a todos los responsables. Rosón y Fernández, sin embargo, calificaron el gesto de insuficiente: según explicaron al periódico, el comunicado se redactó "a puerta cerrada y sin preguntas", no les nombra en ningún momento y llega sin que el alcalde se haya retractado de sus declaraciones previas ni se haya puesto en contacto con ellos.
La investigación sigue abierta
La postura inicial de Canteli provocó una respuesta directa del Gobierno central. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, le emplazó durante una visita a Mieres a colaborar con la investigación: "Si dice que son buenos chavales, sabrá quiénes son. Por favor que se presente ante la autoridad policial e identifique a los mismos", declaró, según El Mundo. Las víctimas aseguran no tener información oficial sobre el estado de las pesquisas, que hasta el momento no han derivado en ninguna detención, aunque apuntan que circula por redes sociales un vídeo en el que se ve con claridad el rostro de varios agresores, ya identificados por usuarios.
A la exigencia de Interior se sumaron otras voces institucionales. La portavoz socialista Montse Mínguez acusó al alcalde de hacer un "flaco favor a la democracia", en la misma línea que la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, y la ministra de Sanidad, Mónica García, quien advirtió de que los discursos de odio desde los atriles son "el caldo de cultivo de la violencia callejera".
El pulso político en Asturias
La tensión se trasladó también a la Junta General del Principado, donde los grupos de izquierda sacaron adelante una declaración institucional de condena a la violencia y a los discursos de odio. El PP votó en bloque en contra, al considerar que el texto incluía señalamientos políticos inaceptables hacia el alcalde, mientras que Vox lo rechazó por considerarlo un "panfleto partidista", según recoge el diario. Ante la negativa del PP a sumarse a la condena, Rosón y Fernández acudieron a la sede regional del partido para entregar una carta dirigida al presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, y al líder del PP asturiano, Álvaro Queipo, reclamando un pronunciamiento público. "Podríamos haber muerto", denunció Rosón, criticando que ningún cargo del partido hubiera rectificado las palabras de Canteli.
El colectivo AMA Asturies, que se define como un movimiento activista feminista, ecologista y anticapitalista, insiste en que el caso trasciende la ideología: "Si esto le hubiese ocurrido a los nietos o hijos del alcalde, o a cualquier persona cercana a él o del PP, seríamos los primeros en condenarlo (...) esto no es una cuestión de ideología, sino de un básico democrático: no se puede pegar a la gente por la calle por su ideología", trasladaron al periódico.
Los agredidos han convocado para este sábado una movilización ciudadana y el festival musical Somos Más en Oviedo, y piden además la restitución de los bancos arcoíris retirados de La Escandalera como gesto de reparación. Mientras tanto, la investigación policial sigue sin detenciones y el foco continúa puesto en si el vídeo que circula por redes acabará traduciéndose en imputaciones formales para los agresores.
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