López y Puente se convierten en los "duros" de Sánchez ante el vacío político del Gobierno
Con Ceuta en emergencia y el Ejecutivo en uno de sus momentos más delicados, el PSOE echa en falta una vicepresidencia política de peso y encuentra en dos ministros a los escudos del presidente.
Pedro Sánchez se dio el jueves un baño de masas en Bonares, un municipio de Huelva de unos 6.200 habitantes gobernado por el PSOE, entre besos, vítores y una vecina que le llamó "el mejor presidente de España con diferencia", según relató El Mundo. Casi a la misma hora, en Melilla, la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, era recibida con gritos de "fuera, fuera" en el acto por el día de la ciudad autónoma. El contraste resume, según el diario, el momento que atraviesa el jefe del Ejecutivo.
La crisis de Ceuta
La crisis de Ceuta y su gestión han sumido a Sánchez en uno de los episodios más complejos desde que llegó a la Moncloa, según fuentes del PSOE y del Gobierno citadas por El Mundo. Con la situación de emergencia prolongada en la ciudad autónoma, crecen las voces internas que reclaman una vicepresidencia política de peso, capaz de hacer de referente y de escudo para el presidente.
Sánchez nombró a Carlos Cuerpo vicepresidente primero en marzo de 2026 con un perfil marcadamente técnico, pensado para situar la economía en el centro del camino hacia las elecciones. Tanto Cuerpo como la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, comparten ese perfil técnico antes que político, y las salidas del Gobierno de María Jesús Montero y Pilar Alegría han dejado, según el diario, mermada la guardia encargada de dar la cara en los momentos más duros.
Carlos ha cogido peso, pero no pone la mejilla
Así define un miembro del Gobierno, según El Mundo, el papel del vicepresidente primero. Desde su entorno responden preguntando qué se entiende exactamente por perfil político, y recuerdan que Cuerpo defiende trabajar "desde lo técnico y con rigor", con un rol orientado a "vender cosas en positivo", en palabras de un compañero suyo en el Consejo de Ministros.
Los nuevos escudos
Esa falta de peso político explicaría, según las fuentes consultadas por el diario, que en las últimas semanas hayan sido los ministros Óscar López y Óscar Puente quienes concentren declaraciones y entrevistas, ejerciendo de facto de portavoces del Ejecutivo. Mientras tanto, Ángel Víctor Torres asume el mando único de la crisis y Fernando Grande-Marlaska y Elma Saiz se ocupan de forma más puntual de la gestión sobre el terreno.
Fuentes del PSOE y del Gobierno describen a López y Puente como "los hombres duros del presidente", los que "siguen poniendo la mejilla" y reaccionan al instante ante cualquier polémica. Su condición de socialistas de partido, frente al perfil técnico de Cuerpo o el del jefe de gabinete, Diego Rubio, ajeno al PSOE y señalado por algunos dirigentes por la gestión de Ceuta, refuerza ese papel, según el relato de El Mundo.
Un partido sin relevo
Varias voces del PSOE atribuyen parte del problema al que llaman "hiperliderazgo" de Sánchez, que concentra las decisiones y ha acentuado una cierta "bunkerización", combinado con la "descapitalización" del partido, que deja pocas voces alternativas de peso fuera del Gobierno. A ello se suma el proceso judicial que afronta José Luis Rodríguez Zapatero, alguien que hasta ahora aconsejaba a Sánchez con frecuencia, según recoge el diario.
La sobreexposición de López y Puente ha llegado hasta el punto de que a Puente se le ha preguntado ya por una eventual sucesión de Sánchez, algo que no descartó apelando al paso del tiempo. También a Cuerpo se le trasladó la pregunta de si estaría dispuesto a dar ese paso, y respondió que es "un jugador de equipo". Tanto en Moncloa como en Ferraz niegan, según El Mundo, que existan movimientos en esa dirección.
Queda por ver si el Gobierno termina blindando esa vicepresidencia política que una parte del PSOE reclama o si opta por mantener el reparto actual de papeles mientras dure la crisis de Ceuta.
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