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Marimar Blanco a Marlaska: «Pasará a la historia por ser el ministro aplaudido por etarras y abucheado por los ceutíes»

La senadora del PP, hermana de Miguel Ángel Blanco, cargó contra el titular de Interior en el pleno de control al Gobierno en el Senado.

Marimar Blanco a Marlaska: «Pasará a la historia por ser el ministro aplaudido por etarras y abucheado por los ceutíes»
Imagen: The Objective

La senadora del Partido Popular Marimar Blanco, hermana del concejal asesinado por ETA Miguel Ángel Blanco, volvió a enfrentarse este martes a Fernando Grande-Marlaska en el pleno de control al Gobierno en el Senado. Según recogió The Objective, Blanco resumió su balance del ministro del Interior con una frase que no dejó margen a la ambigüedad: «Pasará a la historia por ser el ministro aplaudido por etarras y repudiado por las víctimas. Aplaudido por los invasores y abucheado por los ceutíes».

El origen del reproche

La intervención de la senadora encadenó dos frentes que han marcado el verano y el inicio de otoño de Marlaska al frente de Interior. Por un lado, los homenajes a presos etarras celebrados en el País Vasco durante los últimos meses, que la propia Blanco y otros dirigentes del PP han denunciado repetidamente desde la tribuna, según cifras que la formación sitúa en más de un centenar de actos de este tipo solo este verano. Por otro, la crisis migratoria en Ceuta, donde el ministro fue recibido a comienzos de septiembre con abucheos por parte de vecinos de la ciudad durante una de sus visitas, mientras crecía la polémica por la llegada de migrantes a la frontera con Marruecos.

Pasará a la historia por ser el ministro aplaudido por etarras y repudiado por las víctimas

El PP lleva meses reprochando a Marlaska lo que considera una gestión errática de ambos asuntos. En sesiones anteriores del Senado, Marimar Blanco ya había calificado al ministro de «el mayor traidor» de las víctimas del terrorismo y le había acusado de haber «vaciado el Ministerio de dignidad» tras convalidar medidas que, a juicio de la oposición, benefician a antiguos miembros de la banda terrorista. La senadora ha insistido en que cada homenaje a un etarra sin respuesta del Gobierno supone, en sus palabras de sesiones previas, «una nueva puñalada» para las familias de las víctimas.

La respuesta del ministro

Marlaska, que no se ha planteado dimitir pese a la insistencia de la oposición, respondió a los gritos de «dimisión» que se escucharon durante la sesión con una réplica directa: «Si la forma de hacer política fuera la suya, dimitía». El ministro ha defendido en distintas comparecencias que los informes del CNI no alertaron de una entrada «masiva» de migrantes en Ceuta y ha calificado de «documento de trabajo» la polémica lista de periodistas elaborada por su departamento, otro de los frentes abiertos con la prensa en las últimas semanas.

El trasfondo de la crisis de Ceuta ha añadido tensión al enfrentamiento parlamentario. Vecinos de la ciudad autónoma recibieron a Marlaska con pitadas e insultos en su última visita, en un contraste que la oposición ha explotado políticamente: mientras el ministro era abucheado por residentes que denuncian la presión migratoria sobre la ciudad, medios como Libertad Digital documentaron cómo parte de los migrantes recién llegados sí lo recibían con aplausos.

Qué está en juego

Para el PP, el episodio de este martes se enmarca en una estrategia de desgaste contra Marlaska que combina dos ejes sensibles para su electorado: la memoria de las víctimas del terrorismo y el control de fronteras. La formación de Alberto Núñez Feijóo ha convertido ambos temas en ariete parlamentario, exigiendo explicaciones tanto por los homenajes a etarras como por la gestión de la frontera sur.

El Gobierno, por su parte, mantiene que no existe ninguna razón para la dimisión del titular de Interior y atribuye las críticas de la oposición a un cálculo electoral ante la proximidad de nuevas citas en las urnas. Marlaska ha reiterado en sede parlamentaria que su departamento actúa conforme a la ley y ha rechazado las acusaciones de dejación de funciones que le atribuye el PP tanto en materia antiterrorista como migratoria.

Queda por ver si el pulso entre el Gobierno y la oposición en torno a Interior se traduce en alguna consecuencia política más allá del choque dialéctico, en un contexto en el que tanto la crisis de Ceuta como los homenajes a presos de ETA siguen generando reacciones semana tras semana en la tribuna del Senado.

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