Marruecos blinda la frontera de Ceuta ante el temor a un nuevo asalto masivo este sábado
España y Marruecos despliegan más agentes que nunca en torno a Ceuta, en una calma que ambos gobiernos sostienen a fuerza de vallas, patrulleras y autobuses, ante los llamamientos difundidos en redes sociales para un nuevo cruce masivo este sábado.
Marruecos ha multiplicado este viernes la presencia de sus fuerzas de seguridad en Fnideq, la localidad fronteriza con Ceuta, ante los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar una nueva entrada masiva este sábado. Según informó la agencia Efe, los controles se han reforzado en carreteras y vías de acceso, con despliegue de Policía, Gendarmería y unidades antidisturbios para impedir que grupos de personas se concentren junto a la valla.
El dispositivo se extiende a la costa
La vigilancia marroquí no se limita a las carreteras. Parte de la playa de Fnideq más próxima a Ceuta permanece cerrada al público, vallada y custodiada por las Fuerzas Auxiliares, mientras dos embarcaciones de la Marina Real patrullan la zona desde el mar, según Efe. El operativo se completa con agentes desplegados en las colinas y zonas boscosas cercanas a la carretera fronteriza, terreno que en anteriores intentos de entrada masiva sirvió de punto de partida para los grupos que trataban de alcanzar la valla.
En la carretera que une Tánger con Fnideq los controles policiales y de la Gendarmería se han multiplicado, aunque Efe constató la presencia de pequeños grupos que seguían avanzando hacia la zona fronteriza, algunos a pie y otros en vehículos o transporte público, en un intento de sortear los filtros. Como en ocasiones anteriores, Marruecos mantiene decenas de autobuses preparados en la Zona de Actividades Económicas de Fnideq, destinados a trasladar a los migrantes interceptados hacia localidades del centro y el sur del país, una práctica habitual para alejarlos de la frontera.
Miles de personas siguen varadas en Ceuta
Al otro lado de la valla, la situación sigue siendo crítica. Cerca de 1.500 migrantes permanecen en la playa del Trampolín, según las estimaciones policiales manejadas en los últimos días, la mayoría de origen subsahariano y marroquí, aunque también hay ciudadanos yemeníes y argelinos. El asentamiento ha crecido de forma acelerada: en apenas seis días se ha pasado de 14 o 15 construcciones improvisadas a más de 80 chozas levantadas con cañas, plásticos y cartones.
Esto no es una frontera, es un caos
Así resumían esta semana los vecinos de Ceuta, al borde del colapso, su reclamo de ayuda urgente al Gobierno, recogido por La Razón. La saturación del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes ha obligado a las autoridades a mantener la playa del Trampolín como solución provisional de alojamiento tras la entrada masiva registrada a finales de julio, la mayor de los últimos años en la ciudad autónoma.
Antecedentes y tensión política
La crisis actual arranca de aquel intento de entrada masiva de finales de julio, que desbordó los recursos de acogida de Ceuta y disparó la llegada de migrantes a un ritmo que las autoridades españolas y marroquíes no habían anticipado. Dos semanas después, el foco de ambos gobiernos está puesto en evitar que se repita un episodio similar, agilizar las devoluciones y atender a quienes permanecen en la ciudad, según recogía La Razón este mismo jueves.
La gestión de la crisis ha derivado además en un cruce de acusaciones políticas entre administraciones, con la ciudad autónoma reclamando al Gobierno central medidas más contundentes para descongestionar Ceuta. El resultado, por ahora, es una calma tensa que ambos lados de la frontera intentan sostener con más agentes desplegados que nunca, a la espera de si los llamamientos a un nuevo asalto masivo se traducen finalmente en un intento real este sábado.
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