La puerta que Marruecos instaló en Ceuta sin avisar a España y que ahora divide al Gobierno
Una nueva puerta soldada en la valla del Tarajal reabre la crisis de Ceuta, con fuentes policiales y Moncloa dando versiones distintas sobre quién controla el paso.
La crisis migratoria de Ceuta suma este jueves un nuevo capítulo que vuelve a colocar a Marruecos en el centro de la polémica. Según ha publicado ABC y recoge OKDiario, Rabat instaló durante el mes de agosto una nueva puerta en la valla fronteriza del Tarajal, sin que el Gobierno ni la Guardia Civil tuvieran constancia previa de la obra. La infraestructura, soldada en plena resaca del asalto masivo del pasado 30 de julio, ha encendido las alarmas entre fuentes policiales, que sostienen que es Marruecos quien controla su apertura y cierre.
Una puerta sin aviso previo
El problema no es solo que la puerta exista, sino dónde exactamente se encuentra. Fuentes de seguridad consultadas por ABC sitúan la instalación en una zona que consideran territorio español, lo que convertiría su levantamiento en una actuación unilateral de Marruecos dentro de suelo bajo soberanía española. Desde el Gobierno, sin embargo, se maneja una versión distinta: fuentes de Moncloa aseguran que la puerta se encuentra en territorio marroquí y que Rabat ha levantado allí una segunda valla pensada para facilitar el retorno de personas y reforzar la vigilancia de la frontera.
Esa discrepancia sobre la ubicación exacta no es un detalle menor. Actualmente la puerta permanece abierta y, según las mismas fuentes, está siendo utilizada por migrantes que regresan a Marruecos después de haber entrado en Ceuta. Las fuentes policiales citadas por ABC resumen su inquietud con una frase directa: la pueden abrir y cerrar a su antojo, lo que en la práctica traslada a las autoridades marroquíes la capacidad de decidir sobre un punto sensible de la frontera española sin que España tenga margen de control sobre esa decisión.
La pueden abrir y cerrar a su antojo
El aviso del CNI que nadie atendió
La polémica de la puerta llega justo cuando el Gobierno afronta otro frente relacionado con la misma crisis. La documentación desclasificada esta semana sobre el asalto del 30 de julio confirma que el Centro Nacional de Inteligencia había detectado movimientos y convocatorias en redes sociales que apuntaban a una entrada masiva en la ciudad autónoma. Según esos documentos, el 29 de julio, un día antes del asalto, se trasladó esa información a la Delegación del Gobierno en Ceuta y a la Guardia Civil.
El Ejecutivo sostiene que aquella comunicación no anticipaba la magnitud real de lo que acabaría ocurriendo horas después, cuando miles de personas entraron de forma simultánea en la ciudad. Desde la Delegación del Gobierno se insiste en que aquel mensaje del CNI no constituía una alerta formal en el sentido operativo del término. La oposición, en cambio, considera que hubo margen suficiente para reforzar el dispositivo y reclama que se depuren responsabilidades por lo que califica de falta de previsión.
Tensión entre Moncloa y Zarzuela
A este doble frente, el de la puerta del Tarajal y el de los avisos del CNI, se suma una tercera vía de tensión política en torno a Ceuta. La ministra de Defensa, Margarita Robles, se reunió recientemente con el rey Felipe VI y la cúpula militar para abordar la situación en la frontera sur, un encuentro que ha alimentado la lectura de que existe cierta distancia entre Moncloa y la Casa Real sobre cómo se ha gestionado la crisis. Ni el Gobierno ni Zarzuela han hecho declaraciones públicas sobre el contenido concreto de esa reunión.
En el plano político, dirigentes de la oposición han elevado el tono en las últimas semanas. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, llegó a afirmar que, de ser presidenta del Gobierno, rompería relaciones con Marruecos, en referencia directa a episodios como el de la puerta del Tarajal o la propaganda militar marroquí que en agosto difundió un supuesto plan para tomar Ceuta en cuestión de horas. España, por su parte, ha movilizado más de 1.260 millones de euros en financiación y ayudas a Marruecos desde 2018, una cifra que la oposición utiliza para cuestionar el resultado de esa cooperación en materia de control fronterizo.
Qué queda por resolver
Ni el Gobierno ni el Ministerio del Interior han confirmado hasta el momento si van a exigir a Marruecos una explicación formal sobre la instalación de la puerta ni si se ha verificado sobre el terreno en qué lado exacto de la frontera se encuentra. Tampoco se ha aclarado si la Guardia Civil dispone de algún mecanismo para intervenir sobre ese paso en caso de que se use de forma irregular. Con la documentación del CNI ya sobre la mesa y la oposición pidiendo comparecencias, la crisis de Ceuta sigue abierta en un momento en el que la coordinación entre Rabat y Madrid vuelve a quedar en entredicho.
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