La Policía denuncia la inacción del Gobierno ante los radicales que rodean la acampada de Sol
Agentes antidisturbios y policías municipales llevan dieciocho días conteniendo enfrentamientos entre ultras y radicales de izquierda en la Puerta del Sol sin órdenes claras, según fuentes policiales consultadas por ABC, mientras el Ejecutivo central se niega a desalojar la protesta.
Dieciocho días después de instalarse, la acampada de la Puerta del Sol no solo crece en tiendas de campaña. Según fuentes policiales consultadas por ABC, también lo hace el número de elementos radicales que se mueven alrededor del asentamiento y su disposición a la violencia, algo que poco tiene que ver ya con la reivindicación original por el derecho a la vivienda. Agentes antidisturbios y de las Unidades de Prevención y Reacción que trabajan en la zona desde el 26 de septiembre aseguran a ese diario que nunca habían recibido órdenes tan poco claras para un operativo de este tipo, algo que atribuyen directamente a la inacción del Gobierno central, que se ha negado desde el primer día a plantear un desalojo.
Sin refuerzos donde tocaba
El episodio más citado por las fuentes ocurrió el pasado 12 de octubre. Al término del desfile militar de la Fiesta Nacional en Colón, decenas de personas, entre ellas varios menores, se desplazaron hasta Sol para increpar a los acampados. Según los testimonios recogidos por ABC, en ese momento solo había media docena de agentes de las Unidades de Intervención Policial en la zona, el retén habitual, sin capacidad para levantar un cordón de seguridad en un punto alejado de los comercios. Uno de los agentes resume la cadena de mando que explica esa falta de reacción inmediata.
«Cualquier jefe de unidad que tome una decisión sin que se la hayan dado de arriba se puede buscar un problema»
El resto de los doce grupos de la Unidad de Intervención Policial de Madrid estaba desplegado en Colón o asignado a otros servicios simultáneos, entre ellos el último concierto de Shakira en Villaverde y el refuerzo en Ceuta, en una plantilla que las fuentes describen como bajo mínimos. Fue necesario pedir refuerzos de urgencia y trasladar a unos cuarenta agentes desde el desfile hasta el kilómetro cero para contener los primeros incidentes.
La noche de los Bukaneros
Horas después, según el relato policial, los neonazis de Núcleo Nacional prepararon una incursión en la acampada. Esta vez sí hubo información previa, y agentes cortaron las calles de Preciados y de la Montera para encapsular a los ultras desde Callao antes de que llegaran a la plaza, con dos grupos de la Unidad de Intervención Policial, unos ochenta efectivos, doblando turno. En paralelo, los propios acampados reclamaron apoyo a sus afines y, de madrugada, llegaron hinchas del Rayo Vallecano conocidos como los Bukaneros, con experiencia en enfrentamientos callejeros. Hubo tres detenidos por atentado a agente de la autoridad, dos hombres y una mujer, esta última acusada de partir el labio a un antidisturbio de un puñetazo.
Pasada la una de la madrugada, cuando la Unidad de Intervención Policial ya había dado el relevo a una decena de agentes de las Unidades de Prevención y Reacción, el grupo volvió a atacar a la Policía con botellas de vidrio y contenedores de basura, dejando varios heridos sin gravedad. Según las fuentes consultadas, no es la primera vez que los policías municipales del distrito Centro han tenido que refugiarse en su comisaría de la calle de la Montera ante este tipo de ataques, una situación que ya ha llevado a los sindicatos policiales a reclamar al Ayuntamiento de Madrid más efectivos y medios de protección.
El Ayuntamiento presiona al Gobierno
El Consistorio madrileño ha intensificado en los últimos días la presión sobre la Delegación del Gobierno. La vicealcaldesa, Inma Sanz, remitió un escrito al delegado del Gobierno, Francisco Martín, advirtiendo de los riesgos para la seguridad, la movilidad y la salubridad de la plaza, así como de las pérdidas económicas de los comercios de la zona. El consejero de Transportes, Jorge Rodrigo, envió otra carta apoyada en un informe de Metro de Madrid que alerta de que la ocupación de buena parte de la plaza podría comprometer la evacuación de la estación de Sol, por la que pasan las líneas 1, 2 y 3 y que conecta con Cercanías hacia Atocha, Chamartín o Aranjuez.
Las fuentes policiales añaden que, pese a la evidencia de que en la acampada hay presencia de colectivos como Samidoun, próximo a Hamás, la Coordinadora Juvenil Socialista y okupas de casas conocidas en Madrid, los agentes no pueden acceder al recinto para identificar a quienes se encuentran dentro. Desde el desahucio de Maricarmen Abascal el 26 de septiembre, que dio origen al asentamiento, los accesos al intercambiador de Sol se han cerrado en varias ocasiones por motivos de seguridad, la última este fin de semana.
Por ahora, ni el Gobierno central ni la Delegación en Madrid han anunciado ningún cambio de rumbo sobre la acampada, y las fuentes policiales dan por hecho que la protesta seguirá en la plaza mientras no haya una orden política para levantarla. Queda por ver si la escalada de violencia de los últimos días, con ultras y radicales de izquierda cada vez más presentes en el mismo punto de la capital, obliga a adelantar una decisión que el Ejecutivo ha evitado tomar durante casi tres semanas.
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