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Una habitación para siete, un baño para setenta: así viven los policías y militares desplegados en Ceuta

El refuerzo enviado tras la entrada masiva de inmigrantes duerme hacinado en un cuartel sin aire acondicionado, con las duchas insuficientes y un solo inodoro por planta para decenas de agentes.

Una habitación para siete, un baño para setenta: así viven los policías y militares desplegados en Ceuta
Imagen: ABC

El Gobierno mandó refuerzos a Ceuta para que no se repitiera la entrada masiva de migrantes del 30 y 31 de julio, cuando cerca de 80.000 personas cruzaron la frontera en dos días. Lo que no explicó es dónde iban a dormir esos refuerzos. Según ha revelado ABC, los agentes de la Policía Nacional y los militares trasladados a la ciudad autónoma llevan semanas hacinados en el Regimiento de Artillería Mixto nº30, en condiciones que sus propios sindicatos califican de insalubres.

Un baño para setenta

Las cifras que manejan las fuentes policiales consultadas por ABC son contundentes. En una de las plantas del cuartel, cerca de setenta funcionarios comparten un único inodoro. Entre siete y ocho agentes duermen en la misma habitación, sobre colchones que el propio diario describe como deteriorados, sin apenas ventilación y sin aire acondicionado, pese a que Ceuta roza los 23 grados de temperatura con una humedad de entre el 60 y el 80 por ciento en pleno agosto. El único alivio, según esas mismas fuentes, es un ventilador por cuarto.

«Estén en condiciones y con falta de salubridad, llegando incluso a encontrarse peor que los inmigrantes alojados en el CETI»

Jupol, el sindicato mayoritario de la Policía Nacional, ha trasladado la queja formalmente al Ministerio del Interior, que dirige Fernando Grande-Marlaska. El sindicato reconoce que las instalaciones pertenecen a Defensa, que las ha cedido ante la falta de alojamiento propio de la Policía, y agradece expresamente el esfuerzo del Ejército. Pero denuncia un problema de fondo más antiguo que esta crisis: unas dietas de desplazamiento congeladas desde 2005 y la carencia crónica de medios logísticos para operativos de este tipo, que obliga a improvisar cada vez que se produce una avalancha en la frontera.

Guardias sin descanso

El malestar no se limita a la Policía. La Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) ha denunciado que el personal de las Fuerzas Armadas desplegado en Ceuta encadena patrullas de 24 horas y asume prácticamente todas las guardias, sin días de descanso efectivos desde que arrancó el refuerzo. Según la asociación, el nuevo cuadrante de servicio prolonga esa situación hasta el 30 de septiembre, lo que dejaría a estos militares casi dos meses seguidos sin poder salir de la ciudad ni reencontrarse con sus familias.

A esa carga se suma un compromiso que no admite aplazamiento en el calendario: los legionarios del Tercio Duque de Alba 2º de la Legión, además de reforzar la seguridad fronteriza, tienen encomendada la organización de los actos por el aniversario de la Legión, previstos para el 20 de septiembre. AUME pide que esos actos se suspendan o se retrasen, y advierte de que acumular ambas tareas «supone una sobrecarga intolerable que traspasa el límite de lo razonable».

Lo que está en juego

La asociación militar insiste en que sus reivindicaciones no son solo laborales. «Los militares no son máquinas» y «también tienen derecho al descanso, a la conciliación familiar y a unas condiciones de servicio dignas», sostiene en su comunicado, recogido por ABC. Mantener a las unidades en activación continua durante casi dos meses, añade, no solo desgasta el bienestar físico y psicológico de la tropa, sino que puede llegar a comprometer la operatividad de las propias unidades desplegadas en la frontera.

Los policías consultados por el diario evitan cargar las tintas contra los militares que gestionan el cuartel, de quienes destacan el trato recibido, y aseguran que hacen «todo lo que está dentro de sus posibilidades» con los medios disponibles. El reproche apunta más arriba, hacia un Ministerio del Interior que ha reforzado el número de efectivos en Ceuta sin resolver antes dónde y cómo iban a alojarse, en una ciudad que ya arrastraba un colapso migratorio antes de que llegara el primer agente de refuerzo.

Queda por ver si Interior responde a la queja sindical con alguna medida concreta, ya sea la mejora de las instalaciones cedidas por Defensa o el adelanto de un relevo para los militares que agotan su margen de resistencia a final de mes. De momento, el cuadrante que exprime a la Legión sigue en pie hasta el 30 de septiembre, y el cuartel donde duermen los refuerzos sigue teniendo un baño para setenta personas.

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