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Primeros viajeros desde Italia notan los controles en Barajas tras el pulso entre Sánchez y Meloni

La Policía Nacional pidió el pasaporte a los pasajeros de un vuelo procedente de Bolonia, la primera aplicación práctica de los controles fronterizos que el Gobierno restableció anoche en respuesta a las restricciones italianas por la crisis de Ceuta.

Primeros viajeros desde Italia notan los controles en Barajas tras el pulso entre Sánchez y Meloni
Imagen: El Mundo

La puerta número 10 de llegadas de la T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas amanece este sábado con la normalidad de cualquier fin de semana de agosto, según relata El Mundo. Familias que esperan con ansia a que aterricen sus vuelos, abrazos, algún aplauso y algún avión con retraso. Nada en el ambiente delata la decisión que el Gobierno tomó la noche anterior: restablecer temporalmente los controles en las fronteras interiores de puertos y aeropuertos para los vuelos procedentes de Italia.

La medida llega como respuesta a las restricciones que impuso Giorgia Meloni unos días antes, tras la crisis migratoria desatada en Ceuta. Lo que hasta ahora era una frontera abierta dentro del espacio Schengen se convierte, de la noche a la mañana, en un punto de control efectivo entre dos socios europeos.

El primer control

El primer vuelo en notarlo llega desde Bolonia. Elisa Fabbri y Lucca Sciroli, la pareja que lo ocupaba, cuenta a El Mundo que la aerolínea ya les avisó el viernes de que era "muy probable" encontrarse con algún tipo de control al llegar a España. La predicción se cumplió antes incluso de bajar del avión, cuando la tripulación advirtió a los pasajeros de que no podrían salir sin mostrar el pasaporte.

Ya en tierra, agentes de la Policía Nacional pidieron a todos los ocupantes del vuelo que tuvieran el documento en la mano. Según el relato de la pareja, no hubo una revisión real: el control se limitó a confirmar el origen del vuelo.

No lo comprobaron. Sólo querían ver si veníamos de Italia

"No nos preguntaron nada, nos dijeron que siguiéramos hacia adelante", añaden Fabbri y Sciroli, que resumen así lo ocurrido: el control fue solo para hacerles saber que había un control. Preguntados por el choque entre ambos gobiernos, ambos lo califican de ridículo y consideran que responde a un cálculo electoral antes que a una necesidad real de seguridad.

No todos los pasajeros vivieron el trámite igual. Leonardo y Felipe, padre e hijo argentinos que llegaban a Madrid tras un tour por Europa, sí fueron preguntados por su procedencia, su nacionalidad y la fecha de regreso. Aun así, coinciden en que el trámite fue rápido y lo definen como un control flojo.

Malestar entre los propios agentes

La medida tampoco convence a quienes tienen que aplicarla. El sindicato mayoritario de la Policía Nacional ha criticado públicamente la imposición de estos controles, a los que acusa de responder únicamente a una vendetta política entre los dos gobiernos, según recoge El Mundo, más que a una necesidad operativa justificada.

El impacto potencial de la medida no es menor. La ruta aérea entre España e Italia es una de las más transitadas de la Unión Europea, con hasta 86.000 viajeros diarios que podrían verse afectados por la reintroducción de estos controles en plena temporada alta de vacaciones.

De Ceuta a Barajas

El origen de la escalada se remonta a la crisis migratoria registrada en Ceuta a principios de agosto, que llevó a Meloni a imponer restricciones a los viajeros procedentes de España. El Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por la reciprocidad, reactivando unos controles fronterizos que Schengen llevaba años dando por superados entre los dos países.

Queda por ver cuánto dura esta excepcionalidad y si el pulso entre Moncloa y Roma se enfría antes de que el aeropuerto de Barajas empiece a notar de verdad las colas que hoy, todavía, nadie parece haber echado en falta.

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