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Sánchez rinde Ceuta ante Marruecos: la tesis del silencio tras el Pegasus

Una tertulia de El Programa de Cuesta reabre el debate sobre el giro del Gobierno hacia Rabat desde que se conoció el espionaje a los móviles de varios ministros, mientras Interior sigue defendiendo su gestión de la frontera.

Sánchez rinde Ceuta ante Marruecos: la tesis del silencio tras el Pegasus
Imagen: Libertad Digital

El tono del Gobierno hacia Marruecos ha cambiado, y en Ceuta lo notan. Así lo ha planteado esta semana El Programa de Cuesta, el espacio que dirige Carlos Cuesta, donde los colaboradores Dieter Brandau y Raúl Vilas han repasado la evolución de la política exterior de Pedro Sánchez respecto al reino alauí desde 2021 hasta hoy.

Según los tertulianos, el punto de inflexión se sitúa en la revelación del espionaje con el programa Pegasus a los teléfonos de varios miembros del Gabinete, entre ellos el propio presidente. Antes de ese episodio, recuerdan, Sánchez respondió con firmeza e incluso con tono de advertencia a Rabat tras la avalancha migratoria de mayo de 2021, cuando más de 8.000 personas entraron en Ceuta en apenas 48 horas aprovechando una relajación deliberada del control fronterizo marroquí.

El antes y el después de Pegasus

Desde entonces, sostienen los colaboradores del programa, esa firmeza se ha diluido. La hipótesis que plantean en la tertulia es que Marruecos dispondría de información sensible sobre el presidente y sobre ministros como Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles o Luis Planas, obtenida a raíz del hackeo, y que esa circunstancia explicaría la actitud más contemplativa del Ejecutivo ante Rabat. Se trata, conviene precisarlo, de una lectura de los propios tertulianos, sin que hasta la fecha se haya presentado documentación que la sustente.

Los colaboradores enlazan esa tesis con los negocios de personas del entorno familiar del presidente, como su suegro o el proyecto Africa Center vinculado a su esposa, Begoña Gómez, que consideran un factor añadido de vulnerabilidad. También apuntan a la existencia de un lobby marroquí con raíces antiguas dentro del PSOE, que sitúan ya en la etapa de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

"El coste que está asumiendo el líder socialista no es solo para España, sino para su propia imagen"

La polémica de Marlaska

El otro foco de la crítica en la tertulia son las palabras del ministro del Interior sobre la situación en Ceuta, a la que llegó a referirse como una "inseguridad subjetiva" de sus vecinos. Brandau y Vilas consideran esa expresión un desprecio hacia los residentes de la ciudad autónoma y reclaman su destitución, argumentando que los ceutíes merecen la misma protección del Estado que cualquier español de la Península.

El Ministerio del Interior no se ha pronunciado sobre estas críticas concretas, aunque en anteriores comparecencias ha defendido el reforzamiento de los efectivos policiales y militares en la frontera sur y ha atribuido los episodios de tensión a la presión migratoria general del Mediterráneo occidental, no a una pérdida de control deliberada.

Ceuta lleva años en el centro de la tensión diplomática entre España y Marruecos. Tras la crisis de 2021, que Rabat desató en represalia por el ingreso hospitalario en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, la relación bilateral pasó por una reconciliación formal en 2022 que incluyó el respaldo español al plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, un giro que en su momento generó división dentro del propio Ejecutivo.

Ciudades invivibles

La tesis más de fondo que defienden en el programa es que la estrategia marroquí sobre Ceuta y Melilla no pasaría por una anexión militar, sino por convertir ambas ciudades en lugares progresivamente más difíciles para sus residentes de origen español, forzando así una salida demográfica gradual. Los colaboradores trazan un paralelismo con la presión lingüística y social que denuncian en Cataluña, el País Vasco o Navarra sobre la población constitucionalista, aunque se trata, de nuevo, de una comparación propia de la tertulia y no de una tesis avalada por informes oficiales.

Frente a ese diagnóstico, reclaman un cambio de actitud del Gobierno hacia Rabat, con mayor despliegue de las Fuerzas Armadas en la frontera y una postura política menos condescendiente. Ni Moncloa ni el Ministerio de Asuntos Exteriores han respondido públicamente a este tipo de acusaciones sobre un supuesto chantaje derivado del Pegasus, que por ahora permanece en el terreno de la interpretación política.

Lo que sí es constatable es que la relación con Marruecos sigue marcando la agenda migratoria y de seguridad en Ceuta, y que el debate sobre si el Gobierno actúa con la firmeza necesaria frente a Rabat seguirá abierto mientras no se aclaren, con datos verificables, las razones últimas del giro diplomático que muchos analistas atribuyen a Sánchez desde 2021.

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