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Sánchez se enroca con Marruecos y carga contra el PP y Vivas por la crisis de Ceuta

El presidente insiste en que la relación con Rabat debe seguir siendo positiva y acusa a la oposición de utilizar al presidente de Ceuta para desestabilizar al Gobierno, mientras aplaza hasta final de año el cierre de la crisis migratoria.

Sánchez se enroca con Marruecos y carga contra el PP y Vivas por la crisis de Ceuta
Imagen: ABC

Pedro Sánchez ha vuelto a salir en defensa de la gestión de su Gobierno en la crisis migratoria de Ceuta, esta vez ante las cámaras de 'El Intermedio', el mismo circuito de medios afines por el que ya había pasado con la Cadena Ser y TVE en los últimos días. Según ha informado ABC, el presidente calificó lo ocurrido en la ciudad autónoma como una «crisis humanitaria» y pidió tiempo para «reubicar» a los inmigrantes antes de resolver su situación, ya sea mediante la devolución a sus países de origen o la tramitación de sus expedientes en España.

En esa misma comparecencia, pasadas las 21.30 horas del lunes, Sánchez insistió en la necesidad de mantener una relación «positiva» con Marruecos para evitar crisis similares en el futuro, y acusó al PP de utilizar al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, para desestabilizar al Ejecutivo. Según ABC, el jefe del Ejecutivo sostiene que ha notado «un cambio» en la actitud del regidor ceutí, posiblemente influido por la dirección de su partido, al que atribuye la intención de aprovechar la crisis no para ayudar a los ceutíes, sino para golpear al Gobierno.

Cuatro fases, ningún fallo

Tal y como ya hizo en el Congreso y en las entrevistas de la semana pasada, Sánchez volvió a negar la existencia de fallos en la gestión de la crisis, tanto por parte de su Gobierno como de los servicios de inteligencia. Para explicarlo, dividió lo ocurrido en cuatro fases, según recoge ABC: primero, la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio que prohibió las devoluciones en caliente de inmigrantes que cruzaran a nado la frontera; después, un «pico de gente» en los cruces, aunque sin nada comparable a lo que vendría después; en tercer lugar, el 30 de julio, cuando la ciudad recibió lo que el propio presidente definió como «una avalancha de migrantes»; y por último, la respuesta de las autoridades marroquíes durante esos días, que Sánchez no atribuye a una «actitud pasiva», sino a una forma «inteligente» de gestionar la situación.

Producir el menor daño posible

Esa fue, según el presidente, la máxima que guio la actuación de Rabat mientras miles de personas entraban en territorio español. Sánchez defendió además que no existe información «de manera sólida» que apunte a una implicación directa de Marruecos en el origen de la crisis, sino que lo que circuló fue una «versión tergiversada» de la sentencia del Supremo, utilizada en redes sociales como justificación para movilizar a la gente hacia la frontera. Según ABC, el CNI llegó a alertar tanto a la delegación del Gobierno como a las autoridades marroquíes de la existencia de grupos, con más de 180.000 personas, en los que se alentaba el asalto a la ciudad. Sánchez admitió que se detectaron movimientos que podían anticipar «un aumento del número de personas», pero rebajó el valor de esos avisos al señalar que una alerta por una aplicación de mensajería no puede considerarse una «prueba».

Vivas y el PP

Si para Sánchez el papel de Marruecos en la crisis no es la cuestión central, sí lo han sido el PP y Vivas desde el asalto del 30 de julio. El presidente insiste en que el cambio de tono del presidente ceutí responde a una estrategia del PP para capitalizar políticamente la crisis. Con todo, el propio Sánchez ha reconocido que la normalidad completa en Ceuta no llegará hasta finales de año, ya que todavía queda pendiente reubicar a todos los inmigrantes y tramitar sus expedientes. Más de un mes después de la entrada de más de 70.000 personas en la ciudad autónoma, y con la incertidumbre aún instalada allí, el presidente confía en que el territorio saldrá «reforzado» de lo vivido.

Ley de nietos y Peinado

Aunque suele evitar a los medios y sus preguntas, Sánchez aprovechó también la comparecencia para criticar la decisión del Tribunal Supremo de suspender el censo electoral de los nacionalizados a través de la conocida como ley de nietos, así como la actuación del juez Juan Carlos Peinado, quien ha sentado en el banquillo a su esposa, Begoña Gómez. «¿De verdad se puede suspender un derecho esencial como el derecho al voto a 400.000 españoles?», se preguntó el presidente, que reprochó al PP y a Vox su oposición a la norma y defendió que no puede haber «votantes de primera y de segunda» por el hecho de que existan «candidatos de tercera». Sobre Peinado, consideró que «ha hecho mucho daño a la Justicia» y que, tras su jubilación, no será recordado por sus decisiones.

Como colofón, Sánchez volvió a rechazar un adelanto electoral y pronosticó que tanto Alberto Núñez Feijóo como Santiago Abascal reclamarán nuevos comicios en cuanto su formación vuelva a ganar unas elecciones, según recoge ABC. Queda por ver si esa previsión se cumple antes o después de que la propia crisis de Ceuta, que el presidente da por resuelta solo sobre el papel, termine de despejarse en la ciudad autónoma.

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