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Detenido el pirómano reincidente que provocó el incendio de León que obligó a evacuar varios pueblos

La Guardia Civil arresta a un hombre de 58 años, ya conocido por hechos similares, como presunto autor del fuego de La Utrera que ardió durante dos semanas y forzó la evacuación de más de 60 vecinos.

Detenido el pirómano reincidente que provocó el incendio de León que obligó a evacuar varios pueblos
Imagen: ABC

La Guardia Civil ha detenido a un hombre de 58 años como presunto autor del incendio forestal que arrasó el paraje de La Utrera, en el término municipal de Valdesamario (León), y que mantuvo en vilo a varios pueblos de la comarca durante casi dos semanas. Según informó este viernes la Subdelegación del Gobierno en una nota, no es la primera vez que este vecino se enfrenta a la Benemérita por hechos similares: el cuerpo lo describe como un pirómano reincidente, ya detenido en el pasado por episodios parecidos.

Un fuego que no daba tregua

Las llamas se detectaron el pasado 28 de julio, sobre las 14.40 horas, en el paraje conocido como Alto de la Garandilla, muy cerca de La Utrera. Desde el primer momento, según fuentes del operativo, se apuntó a un origen intencionado. El fuego tuvo una evolución rápida y llegó a alcanzar el nivel 2 del Índice de Gravedad Potencial, la escala que mide el riesgo real para personas y bienes, lo que obligó a evacuar a más de 60 vecinos de los núcleos de La Utrera y La Velilla.

Otro medio centenar de personas, en las localidades de Garandilla y El Castro, tuvo que permanecer confinada mientras los equipos de extinción trabajaban sobre el terreno. La carretera LE-451 quedó cortada al tráfico durante varios días, una medida habitual cuando el fuego se acerca a las vías de comunicación y compromete la seguridad de los desplazamientos por la zona.

Desde el primer momento se apuntó a un origen intencionado

El incendio calcinó finalmente 150 hectáreas entre arbolado y monte bajo antes de que los servicios de extinción lograran controlarlo. No se dio por completamente extinguido hasta el pasado 13 de agosto, sobre las 20.15 horas, casi dos semanas después de que se iniciaran las llamas, un plazo que refleja la dificultad del terreno y las condiciones que atravesó la comarca leonesa durante ese periodo.

La investigación que llevó a su detención

Mientras el fuego seguía activo, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Comandancia de León ya había abierto una investigación paralela. Los agentes realizaron un reconocimiento e inspección ocular de la zona afectada y desarrollaron, según la nota difundida por la Subdelegación, unas pesquisas minuciosas orientadas a identificar al autor de los hechos.

En ese trabajo contaron con el apoyo de otras unidades de la Guardia Civil, con la colaboración ciudadana y con el personal de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León. Un papel especialmente relevante lo tuvo el técnico de las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales (BIIF) de la Junta, especializado en elaborar los informes periciales que determinan el origen de este tipo de siniestros y que resultaron claves para dar con el presunto responsable.

Identificado el sospechoso, los agentes procedieron a su detención como presunto autor de un delito de incendio forestal. El detenido, junto con el atestado instruido, ha sido puesto a disposición de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de León en funciones de guardia, donde deberá responder por los hechos que se le atribuyen.

Un verano marcado por el fuego intencionado

El caso de La Utrera no es un episodio aislado en la provincia leonesa este verano. Ese mismo viernes, ABC informaba de que el incendio de Caboalles de Abajo, también en León, había quedado estabilizado tras un fuego que, según las primeras pesquisas, pudo tener igualmente origen intencionado. La coincidencia de varios incendios provocados en poco tiempo pone el foco en la vigilancia del monte durante la campaña estival, cuando la sequedad del terreno convierte cualquier chispa deliberada en una amenaza para pueblos enteros.

El caso queda ahora en manos de la justicia, que deberá determinar el alcance de la responsabilidad penal del detenido, cuyos antecedentes por hechos similares apuntan a un patrón que las autoridades llevan tiempo tratando de frenar en la comarca.

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