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Tensión en los comercios de Ceuta: colas y forcejeos a las puertas de tiendas y supermercados

La llegada masiva de personas desde Marruecos desbordó el pequeño comercio ceutí, con aglomeraciones a las puertas de varios establecimientos y la intervención de la Policía para evitar males mayores.

Tensión en los comercios de Ceuta: colas y forcejeos a las puertas de tiendas y supermercados
Imagen: El Faro de Ceuta

El comercio de Ceuta vivió el viernes 31 de julio horas de nervios. Según El Faro de Ceuta, decenas de personas intentaron acceder a la vez a pequeñas tiendas de alimentación y supermercados de la ciudad, y en varios puntos tuvo que intervenir la Policía para controlar la situación.

Los episodios de mayor tensión se concentraron en la calle Jáudenes, en pleno centro, en la barriada del Mixto y en la zona de Puertas del Campo, según el citado medio. En varios comercios, los propios dueños optaron por bajar a medias la persiana y dejar entrar a la gente por turnos, una medida improvisada para evitar que la aglomeración a la puerta acabara en empujones o algo peor.

Una ciudad desbordada

El origen de estas escenas está en la llegada, en los días previos, de un número extraordinario de personas cruzando de forma irregular desde Marruecos. The Objective cifra en torno a 45.000 los migrantes que entraron en la ciudad autónoma en ese episodio, una cifra que multiplica varias veces la población habitual de sus barrios fronterizos y que dejó a Ceuta, de unos 83.000 habitantes, completamente desbordada en cuestión de horas.

Muchas de esas personas llegaron sin apenas recursos y pasaron a deambular por las calles en busca de comida y agua, lo que explica que el foco de la tensión fueran precisamente los comercios de alimentación y los pequeños ultramarinos de barrio, más que otro tipo de negocios.

Cierres y algún saqueo

La Confederación de Empresarios de Ceuta confirmó que, además de las aglomeraciones, algunos establecimientos sufrieron saqueos. Su presidenta, Arantxa Campos Gorriño, explicó que hay personas que llegaron "sin dinero" y sin nada básico con lo que hacer frente a sus necesidades más inmediatas, lo que derivó en sustracciones directas de género en varios locales.

Hay gente que no tiene dinero y necesita lo más básico

Ante la imposibilidad de garantizar la seguridad de los locales a pie de calle, las autoridades llegaron a recomendar el cierre generalizado de los comercios en las horas de mayor descontrol, al no poder los cuerpos de seguridad asegurar una actividad comercial normal en toda la ciudad a la vez.

No todo fue tensión ni pérdidas para el pequeño comercio. Campos Gorriño relató también situaciones más insólitas, con clientes de poder adquisitivo alto que necesitaban reponer pertenencias mojadas o dañadas durante el cruce, desde ropa hasta un teléfono de última generación, lo que da idea de lo heterogéneo del contingente que llegó a la ciudad en ese episodio.

La reapertura, con cautela

El comercio ceutí recuperó cierta normalidad ya el sábado 1 de agosto, según recogieron Ceuta TV y Press Digital, aunque los propios empresarios insistieron en que la vuelta a la actividad se hacía "con cautela" y bajo un dispositivo de seguridad reforzado en las calles.

Desde la patronal ceutí se pidió "serenidad y unidad" para no dañar más el tejido económico de la ciudad, al tiempo que se reclamaron "refuerzos y medios extraordinarios" a las administraciones para que episodios de este tipo no vuelvan a coger a los comerciantes sin margen de reacción.

El sector empresarial fue también crítico con la gestión de la frontera y con la fiabilidad de Marruecos como socio en el control de los flujos migratorios, reclamando una relación "de igual a igual" y no de "servilismo". Campos Gorriño lo resumió con una frase que ha calado en la ciudad: esto "ya pasó hace cinco años y no hemos aprendido nada", en referencia a la crisis migratoria de mayo de 2021, cuando otra entrada masiva desde Marruecos desbordó igualmente a Ceuta.

Por ahora, la ciudad autónoma queda a la espera de que Gobierno central y autoridades marroquíes aclaren qué medidas se adoptarán para evitar que estos episodios se repitan, mientras los comerciantes vuelven a levantar sus persianas sin saber muy bien qué pasará la próxima vez que la frontera se desborde.

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