La madre del periodista decapitado por el Estado Islámico que se sentó frente a su carcelero: "Hay algo de sanación en dejar de odiar"
Diane Foley, madre del reportero estadounidense Jim Foley, asesinado por el Daesh en 2014, repasa en el libro "American Mother" sus encuentros en prisión con uno de los llamados Yihad Beatles, el británico que custodió a su hijo en Siria.
Diane Foley ha pasado esta semana por Asturias acompañada de Javier Espinosa, el periodista de EL MUNDO que compartió cautiverio con su hijo en Siria, para presentar "American Mother" (Albada Editorial), el libro que ha escrito junto al novelista Colum McCann. En sus páginas aparece reproducida una carta manuscrita, fechada años después de la muerte de Jim Foley, firmada por Alexanda Kotei, uno de los llamados Yihad Beatles, el grupo de combatientes británicos del Daesh que custodiaron y torturaron a los rehenes occidentales en Siria entre 2012 y 2014.
Jim Foley, reportero freelance, murió decapitado el 18 de agosto de 2014 en una ejecución grabada y difundida por el Estado Islámico. Según relata Foley en el libro, fue el propio Kotei quien le entregó el mensaje que su hijo leyó ante la cámara momentos antes de morir. Siete años más tarde, ya encarcelado en Estados Unidos, el yihadista británico le escribió una carta en la que, dice Foley, le preguntaba por su familia, le decía que rezaba por ella y por Jim, y sondeaba si una recomendación suya podría ayudarle a mejorar sus condiciones de reclusión.
Dos sesiones en una cárcel de Washington
Diane Foley había conocido antes a Kotei en persona, en dos sesiones de justicia restaurativa celebradas en una prisión de Washington D.C. "No sabía qué había buscado en esas entrevistas", admite en el libro. Según su propio relato, sintió compasión por las hijas del condenado y estuvo cerca de apiadarse de él; hubo un tercer encuentro en el que Kotei volvió a acercarse al arrepentimiento, aunque en un momento de la conversación sonó arrogante, y ahí se rompió el contacto entre ambos. "Sé que está en una cárcel de máxima seguridad, creo que en Colorado. No sé más", explica Foley.
Preguntada por si fue buena idea reunirse con el hombre que custodió a su hijo, Foley defiende la decisión sin matices. "Creo en la justicia restaurativa. Fui consciente de la humanidad de Kotei, vi que también sufre por sus crímenes. Se hizo cargo de sus actos y asumió las consecuencias: estará en la cárcel el resto de su vida, nunca volverá a su país ni vivirá con su familia", sostiene, según recoge el libro.
Cuando odiamos, todos sufrimos. Hay algo de sanación en dejar de odiar.
La religiosidad ocupa buena parte de "American Mother": la de la propia Foley, católica y enfermera jubilada, la de su hijo y la de un Kotei cuya fe, según la autora, no nació de una convicción religiosa previa sino de la amistad y las certezas que encontró en una mezquita antes de radicalizarse y acabar creyendo, con el tiempo, de verdad.
El pulso con la Casa Blanca
El libro también narra el choque de Foley con el Gobierno de Obama durante el cautiverio de su hijo. Según su testimonio, Washington le envió a un funcionario que le anunció que Estados Unidos no negocia con secuestradores y que ella misma sería procesada si lo hacía por su cuenta, además de darle largas y medias verdades durante meses. Tras la muerte de Jim, el presidente la recibió y Foley le dijo que no estaba satisfecha; Obama no llegó a disculparse, pero empezó a flexibilizar la política estadounidense sobre rehenes.
Foley defiende en el libro un punto intermedio entre la negativa absoluta a negociar y el riesgo de que los gobiernos se conviertan en "cajeros automáticos" para los secuestradores. Según cifra ella misma, más de 250 estadounidenses han podido regresar a casa desde que Washington abrió esa vía, aunque reconoce que países como Rusia, China o Irán se aprovechan de esa apertura. Pide, en cualquier caso, que los gobiernos se preocupen por los periodistas independientes que cubren guerras sin la protección de grandes medios, como hacían su hijo o el propio Javier Espinosa.
Diane Foley recuerda a su hijo mayor, el primero de sus cinco hijos, como "una persona común que se volvió extraordinaria": un lector voraz de mitología y culturas antiguas, sociable y bromista, que llegó al periodismo tras estudiar Historia y Español y probar suerte en la literatura. Antes de Siria había sido apresado en Libia, en 2011, durante la caída de Gadafi, donde vio morir a un colega checo sin que eso le disuadiera de seguir informando desde zonas de guerra.
"American Mother" cierra sin una respuesta definitiva sobre si el perdón cambió algo en Kotei o si solo sirvió para que Foley hiciera las paces con el dolor. Ella misma deja la puerta abierta: a la pregunta de cómo está su familia tras estos años, responde apenas con un "quizá sí".
Si has llegado hasta aquí, es que esto te importa.