Detenido el opositor indio Rahul Gandhi tras pedir la dimisión de Modi en plena revuelta estudiantil
La policía india detuvo este martes al líder de la oposición durante una sentada frente a la residencia del primer ministro Narendra Modi, en el momento más tenso de las protestas por la filtración de los exámenes de acceso a la universidad.
El líder opositor indio Rahul Gandhi fue detenido este martes por la policía tras exigir la dimisión del primer ministro, Narendra Modi, durante una sentada organizada cerca de la residencia oficial de este último. Junto a Gandhi fue arrestado también Mallikarjun Kharge, presidente del Congreso Nacional Indio, además de otros dirigentes del principal partido de la oposición, según informó The Objective.
La protesta respondía a la represión policial sufrida el día anterior por estudiantes que se manifestaban contra el ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, al que señalan como responsable de la filtración de las preguntas de los exámenes de acceso a la universidad, el equivalente indio a la selectividad.
La chispa estudiantil
El malestar lleva días acumulándose en Nueva Delhi. Según relató en redes sociales Amit Chavda, responsable del Congreso en el estado de Gujarat, «ayer se golpeó brutalmente a jóvenes» durante las manifestaciones, lo que llevó a Kharge, Gandhi y otros líderes opositores a organizar la sentada frente a la casa de Modi, donde acabaron detenidos por la policía.
El arresto de Gandhi ha reabierto además un debate jurídico en India sobre los privilegios parlamentarios, ya que Gandhi es diputado del Lok Sabha, la cámara baja del Parlamento. Varios juristas citados por medios indios cuestionan si la policía necesitaba autorización previa del presidente de la cámara para detener a un parlamentario en ejercicio.
Un ataque a los estudiantes es un ataque a cada familia india
Antes de su detención, Gandhi había pedido públicamente que Pradhan abandone el cargo y que se acometan reformas en el sistema educativo. «Un ataque a los estudiantes es un ataque a cada familia india. El primer ministro Modi cree que puede escapar sin dar respuestas, sin enfrentar consecuencias. No podrá. No esta vez», escribió el opositor en un mensaje difundido en redes sociales, en el que también llamó a «cada indio patriota que cree que los estudiantes merecen justicia» a sumarse a la protesta frente a la residencia del jefe del Gobierno.
La cifra de la revuelta
El Gobierno indio reconoce que en los enfrentamientos del lunes en Nueva Delhi resultaron heridas alrededor de 180 personas, unos 60 manifestantes y más de 110 agentes de policía, en lo que The Objective describe como una de las movilizaciones más importantes desde que Modi llegara al poder en 2014.
Detrás de buena parte de las protestas está el recién creado Partido Janta Cucaracha, cuyo nombre satírico juega con las siglas del BJP, el Bharatiya Janata Party de Modi. Su fundador, Abhijeet Dipke, ha pedido a los manifestantes «no perder la esperanza» frente a lo que considera un intento de silenciarlos por la fuerza.
El detonante último de la revuelta fue la hospitalización forzosa, el pasado fin de semana, del activista Sonam Wangchuk, que llevaba tres semanas en huelga de hambre exigiendo la dimisión del ministro de Educación por el escándalo de la filtración de exámenes. Su ingreso, ordenado por la policía, encendió una mecha que ya venía prendida entre el estudiantado indio.
Con Gandhi y Kharge detenidos y cientos de manifestantes todavía acampados en las calles de la capital, queda por ver si la Justicia india avala el arresto de los parlamentarios opositores y si el Gobierno de Modi cede terreno en un pulso que, visto desde fuera, empieza a parecerse menos a una polémica educativa y más a una prueba de fuerza sobre quién manda de verdad en la democracia más poblada del mundo.
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