Israel vota en una noche electoral de infarto: ni Netanyahu ni Eisenkot logran mayoría
Los sondeos a pie de urna sitúan a los dos grandes bloques al borde del empate tras una participación histórica del 77,7%, y convierten a los partidos árabes, que casi duplican sus escaños, en los árbitros de la futura coalición israelí.
Israel celebró el martes unas elecciones legislativas que podrían cerrar casi dos décadas de poder casi ininterrumpido de Benjamín Netanyahu, con una participación del 77,7%, la más alta desde 2001, según el Comité Electoral Central. Los sondeos a pie de urna de los canales 11, 12 y 13 sitúan al bloque del primer ministro y al de la oposición, liderada por el exgeneral Gadi Eisenkot, prácticamente empatados y sin que ninguno alcance los 61 diputados necesarios para gobernar en la Knéset, el Parlamento de 120 escaños.
Un resultado sin mayoría
Según el Canal 13, el bloque opositor rondaría los 53 escaños frente a los 50 del oficialista, mientras que otras estimaciones recortan esa diferencia hasta un empate casi total. El Likud de Netanyahu repite como la fuerza más votada en solitario, con entre 24 y 25 diputados, pero su coalición se desangra: según los mismos sondeos, el partido ultraortodoxo sefardí Shas caería de 11 a entre seis y ocho escaños, Poder Judío (de Itamar Ben Gvir) y el Sionismo Religioso (de Bezalel Smotrich) se quedarían en torno a seis cada uno, muy por debajo de lo que esperaban sus líderes. En conjunto, el bloque de Netanyahu perdería unos trece escaños respecto a 2022.
La ciudadanía israelí ha votado por el cambio y contra Netanyahu
Eisenkot, al frente del partido Yashar! y exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa, interpretó los sondeos como un mandato claro. Según recoge El País, el líder opositor aseguró que las encuestas "indican una falta absoluta de confianza en Netanyahu y en el Gobierno responsable del 7 de octubre", y se comprometió a actuar "de inmediato" para "reemplazar al Gobierno de Netanyahu" y formar uno "sionista, estable y bueno para todos los ciudadanos de Israel", centrado en el alistamiento militar obligatorio para los ultraortodoxos.
Estas eran las primeras elecciones israelíes desde los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron una ofensiva en Gaza con cerca de 75.000 muertos, según cifras citadas por El País, además de campañas militares en Líbano, Siria e Irán. Netanyahu, en el poder 19 de los 78 años de historia de Israel, afronta varias causas de corrupción abiertas desde 2019 y una orden de arresto del Tribunal Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra en Gaza. Los temas que más pesaron entre los electores, según el citado diario, fueron la exigencia de una comisión que investigue los fallos de seguridad del 7 de octubre, la exención del servicio militar de los ultraortodoxos y el encarecimiento de la vivienda.
Los partidos árabes, la llave
El dato más llamativo de la noche es el de los dos grandes partidos árabes, Ra'am y la Lista Conjunta, que según los sondeos a pie de urna sumarían entre 17 y 19 escaños, casi el doble de los diez que tenían en el Parlamento saliente. Ese avance llega tras un periodo de fuerte presión sobre la comunidad palestina con ciudadanía israelí desde los atentados de 2023, y después de que Netanyahu intentara en el pasado expulsar a estas formaciones de la competición electoral. Yousef Jabareen, líder de la Lista Conjunta, lo definió como un "día histórico" y advirtió de que su partido es ya "una fuerza política que no puede ser ignorada". El líder de Ra'am, por su parte, se mostró confiado en que su formación "islamista moderada" contribuya a reunir los 61 escaños que necesita la oposición judía para desalojar a Netanyahu.
La posibilidad de un pacto entre la oposición judía y los partidos árabes encendió a los sectores más derechistas del Gobierno saliente. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, advirtió que "no vamos a dejar" que las formaciones árabes "celebren" su avance, mientras que el ministro de Cultura, Miki Zohar, avisó a Eisenkot de que negociar con ellas sería "su fin político" porque "el pueblo no perdonará ni olvidará". El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, pidió en cambio esperar al recuento definitivo confiando en "establecer un gobierno de derecha en toda regla", y el ministro de Exteriores, Gideon Sa'ar, tachó de "prematuras" las celebraciones de la izquierda, recordando que el Likud sigue siendo "el partido más grande de Israel".
Desde la oposición, el diputado de Los Demócratas Gilad Kariv celebró en la red social X que "el pueblo israelí ha despedido a Netanyahu" y cifró el desplome del bloque oficialista de 68 a 50 escaños como "un colapso total". El también opositor Yair Golán pidió a sus socios que el resultado se traduzca en una reconstrucción del país "sin luchas de ego ni espacio para maniobras políticas".
Qué viene ahora
El resultado definitivo tardará en conocerse. Según El País, el recuento oficial se prolongará por los cerca de 650.000 votos emitidos mediante el sistema de "doble sobre", reservado a soldados, diplomáticos, hospitalizados o desplazados, que requieren más tiempo de verificación y que este año alcanzan una cifra récord. El Comité Electoral Central prevé cerrar el escrutinio el 30 de octubre y publicar los resultados oficiales el 4 de noviembre. A partir de ahí, el presidente Isaac Herzog consultará a los líderes de los partidos y encargará formar Gobierno al candidato con más opciones, que tendrá hasta 42 días para cerrar una coalición de al menos 61 diputados. Si fracasa, Herzog podrá encargárselo a otro aspirante y, si nadie lo logra, Israel se encamina a una repetición electoral con Netanyahu al frente de un Gobierno en funciones.
Queda por ver, en definitiva, si el bloque opositor logra articular esa mayoría con el respaldo árabe sin que la presión de la derecha israelí lo descarrile antes de empezar, y si Netanyahu, superviviente de no pocas crisis en casi dos décadas de poder, encuentra de nuevo una salida.
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