IBERIA X
Actualidad sin complejos
Internacional

Netanyahu gana las elecciones en Israel pero se queda sin mayoría para gobernar

El Likud vuelve a ser la fuerza más votada en los comicios de este martes, pero sus socios ultranacionalistas se hunden y dejan al bloque muy lejos de los 61 escaños necesarios.

Netanyahu gana las elecciones en Israel pero se queda sin mayoría para gobernar
Imagen: El País

El Likud de Benjamín Netanyahu ha vuelto a ganar unas elecciones en Israel, pero la victoria sabe a poco. Según los sondeos a pie de urna difundidos tras el cierre de los colegios electorales este martes, el partido del primer ministro habría logrado entre 24 y 25 escaños de los 120 que tiene la Kneset, por delante del partido centrista Yashar de su principal rival, el general Gadi Eisenkot, que se quedaría entre 21 y 23. La cita, la primera desde el ataque de Hamás de octubre de 2023, ha movilizado a un 77% del electorado, la participación más alta en más de 25 años, según recoge El País.

Una mayoría que no llega

El problema para Netanyahu no está en su propio resultado, sino en el de sus socios. El bloque de la actual coalición de Gobierno rondaría los 51 escaños, diez menos de los 61 que marca la mayoría absoluta y lejos también de los 63 que suma hoy en el Parlamento saliente. El bloque opositor liderado por Eisenkot se queda en una cifra casi idéntica, entre 51 y 52 diputados, lo que deja el tablero político israelí completamente bloqueado y sin un ganador claro capaz de formar Gobierno en solitario.

El desplome se concentra en los socios religiosos y ultranacionalistas del primer ministro. El partido ultraortodoxo sefardí Shas pasaría de los 11 escaños que obtuvo en 2022 a entre seis y ocho. Poder Judío, del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, se quedaría en seis o siete diputados, muy por debajo de los 15 que el propio Ben Gvir pronosticaba durante la campaña. Sionismo Religioso, del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, rondaría los seis parlamentarios. El Likud, por su parte, también queda lejos de los 32 escaños que logró en las elecciones de 2022.

No te atrevas a usar la seguridad de Israel para tu propio beneficio político

El precio de tres años convulsos

Según el análisis de El País, el resultado refleja el desgaste de una legislatura marcada por el radicalismo de la coalición, la movilización masiva de reservistas tras el 7 de octubre y el malestar doméstico por el aumento del coste de la vida. A eso se suma la negativa del Gobierno a obligar a los ultraortodoxos a cumplir el servicio militar, en un momento en que a Israel le faltan soldados y no le faltan frentes abiertos, entre Gaza y Líbano. También ha pesado entre los votantes el rechazo de Netanyahu a crear una comisión independiente que investigue los fallos de seguridad del 7 de octubre, así como su interés evidente en evitar sentarse en el banquillo por los casos de corrupción que le persiguen.

Eisenkot, que fue jefe del Estado Mayor israelí con el propio Netanyahu en el poder entre 2015 y 2019, ha comparecido sonriente ante sus seguidores y ha prometido dedicar todas sus fuerzas a construir un Gobierno sionista, estable y bueno para todos los ciudadanos de Israel. El aspirante ha lanzado también un aviso directo al primer ministro ante los rumores de un posible ataque a Irán durante las negociaciones para formar Gobierno: que no use la seguridad del país para su propio beneficio político, según recoge el citado medio.

Los árabes israelíes, decisivos

El gran resultado de la noche lo firman los partidos árabes. La Lista Conjunta y la islamista moderada Ra'am suman entre ambos unos 18 escaños, impulsados por una movilización sin precedentes de un electorado que se siente discriminado desde los ataques de 2023. Esa cifra convierte a ambas formaciones en bisagra obligada si Eisenkot quiere alcanzar los 61 escaños, algo que durante la campaña había descartado negociar. El líder de Ra'am, Mansur Abbas, ya ha tendido la mano para intentar que las cuentas salgan, mientras que el dirigente de la Lista Conjunta, Yusef Yabarín, ha reivindicado que su coalición es ya demasiado fuerte para ser ignorada.

La jornada electoral no ha estado libre de tensión. Netanyahu difundió varios mensajes en redes sociales en los que acusaba, sin pruebas, a los partidos árabes de estar robando las elecciones. Smotrich, por su parte, ha avisado tras el cierre de los colegios de que no permitirá que esas formaciones capitalicen su avance, en referencia a los asentamientos en Cisjordania.

Semanas de negociación por delante

Si los resultados oficiales confirman estas proyecciones, Israel afronta ahora semanas de negociaciones. Una vez certificado el recuento, el presidente, Isaac Herzog, encargará formar Gobierno al candidato con más opciones, que dispondrá de 28 días de margen, ampliables a otros 14. Si fracasa, Herzog podrá encargar el intento a otro diputado y, en última instancia, a un tercero; si todos fallan, Israel volvería a las urnas. Queda por ver si Eisenkot logra tejer una coalición con los partidos árabes sin romperse por dentro, o si Netanyahu, una vez más, encuentra la manera de sobrevivir políticamente pese a un resultado que sobre el papel le deja sin mayoría.

Sigue leyendo