Italia descarta que los disturbios de Milán estén conectados con Francia o Rusia
El ministro del Interior italiano asegura que no hay pruebas de injerencia extranjera en los altercados del fin de semana, aunque los califica de algo sin precedentes.
Roma ha querido zanjar, al menos por ahora, la sospecha que recorría media Europa desde el fin de semana: que los disturbios de Milán fueran un episodio más de la ola de violencia que ya había incendiado Francia, o algo peor, una maniobra orquestada desde Moscú. El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, ha descartado que existan pruebas de esa conexión, aunque ha reconocido que lo ocurrido en la capital lombarda es «algo sin precedentes».
Lo que dice Interior
Piantedosi hizo estas declaraciones al término de una reunión de seguridad celebrada este miércoles en la Delegación del Gobierno de Milán, convocada para evaluar el riesgo de nuevos episodios violentos antes de las movilizaciones previstas para el próximo sábado. Según el titular de Interior, los análisis de especialistas y de las autoridades judiciales no han hallado, de momento, indicios de que los jóvenes que protagonizaron los destrozos estuvieran siendo manipulados desde el exterior, por más que la aparente espontaneidad de las protestas contraste con la organización de los actos violentos a través de redes sociales.
«Objetivamente os digo que no hay aún ninguna evidencia de conexiones con Francia o Rusia»
A esa misma reunión asistió el vicepresidente del Gobierno y ministro de Transportes, Matteo Salvini, quien fue todavía más tajante al rechazar cualquier hipótesis de desestabilización extranjera. Según Salvini, los disturbios responden a comportamientos delictivos sin motivación política alguna: «No pienso en agentes externos ocultos ni en guerras híbridas. Esta gente buscaba Nikes, iPhones y Rolexs», afirmó, añadiendo que ninguno de los 343 detenidos ni de los 50 arrestados tiene relación con reivindicaciones sobre el precio del combustible, el coste de la vida o la vivienda estudiantil. La Policía postal italiana investiga ahora los mensajes y grupos de conversación utilizados para convocar a los jóvenes en las calles del centro de Milán.
Un movimiento sin líderes
Las versiones oficiales, sin embargo, no han despejado del todo las dudas. En paralelo a los disturbios ha emergido en redes sociales una organización anónima que se autodenomina Movimiento 17 de Octubre, que ya suma cerca de 16.000 seguidores en Instagram y mantiene también actividad en un grupo privado de Telegram de acceso restringido. El colectivo se presenta a sí mismo como un proceso sin estructura jerárquica, «sin un presidente, un secretario o un portavoz», nacido, según su primer comunicado, para elevar la conciencia política de la juventud italiana.
Esa falta de estructura visible no ha impedido que el magistrado encargado de investigar los altercados, Fabrizio Filice, advirtiera de la rapidez con la que se coordinaron nuevas convocatorias apenas un día después de los primeros disturbios. En una resolución difundida por los medios italianos, el juez sostiene que la continuidad de la actividad en redes sociales apunta a «un proyecto concreto para desestabilizar el orden público», una valoración que deja abierta la puerta a una coordinación más deliberada de lo que sugiere el relato oficial de Interior.
La tesis de la guerra híbrida
El propio Gobierno italiano no habla con una sola voz sobre este punto. El ministro de Defensa, Guido Crosetto, ha planteado una lectura muy distinta a la de Piantedosi y Salvini, al sugerir que los disturbios podrían formar parte de una estrategia de guerra híbrida dirigida contra varios países europeos. Crosetto ha llegado a afirmar que lo sucedido en Milán y en otras ciudades italianas es el resultado de que «alguien» utiliza TikTok, redes sociales y YouTube como instrumentos no convencionales de desestabilización, sin que, a su juicio, Occidente reaccione a tiempo.
Esa discrepancia entre ministerios resume bien la situación en la que se encuentra Italia: un Gobierno que, por un lado, insiste en que no hay pruebas que permitan atribuir los disturbios a agentes extranjeros y, por otro, alberga voces que no descartan esa posibilidad en voz alta. Mientras las investigaciones siguen abiertas, el Movimiento 17 de Octubre ya ha anunciado una «movilización permanente» con convocatorias previstas para todos los sábados en ciudades como Roma, Bolonia, Turín, Florencia, Padua, Génova y Bari, además de Milán. Queda por ver si las próximas citas confirman la tesis del Interior o acaban dando la razón a quienes, como Crosetto, ven en estas protestas algo más que jóvenes en busca de zapatillas y relojes de lujo.
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