Roma identifica a 200 jóvenes con pasamontañas y aerosoles antes de las protestas por el coste de la vida
La policía italiana retuvo a 63 de ellos tras encontrar entre sus pertenencias material compatible con instrucciones para disturbios, una semana después de los saqueos de Milán y Bolonia.
Italia vivió este sábado una jornada de máxima tensión policial antes incluso de que empezaran las marchas. La Policía identificó en Roma a más de 200 jóvenes y trasladó a 63 de ellos a dependencias policiales tras interceptarlos con pasamontañas, máscaras y aerosoles en distintos puntos de la capital, según informó la propia Policía italiana recogido por EFE.
Los controles se concentraron en el centro histórico y en varias estaciones de metro, después de que los organizadores de las movilizaciones anularan sobre la marcha los puntos de encuentro que habían anunciado inicialmente. Entre las zonas vigiladas figuraban la Piazza della Repubblica, Via Einaudi, Via Cavour, el Circo Máximo, Piazzale Ostiense y las estaciones de Colosseo y Laurentina, un despliegue que da idea del temor de las autoridades a que la protesta por el coste de la vida degenere en disturbios como los de días atrás.
El material incautado
Según detalló la Policía, los agentes encontraron entre las pertenencias de los jóvenes trasladados material que consideraron compatible con las instrucciones operativas difundidas en internet para organizar las protestas, aunque no se precisó de qué objetos se trataba más allá de los pasamontañas, máscaras y aerosoles ya mencionados.
Para esos 63 retenidos, las autoridades evalúan ahora aplicar la llamada retención preventiva, una medida impulsada por el Gobierno de Giorgia Meloni que permite arrestar a una persona considerada una amenaza antes de que se celebre una manifestación, sin necesidad de que haya cometido todavía ningún delito en ella. El operativo corrió a cargo de agentes de la División de Investigación e Información General y Operaciones Especiales, conocida como Digos, junto a patrullas de seguridad ciudadana y unidades de vigilancia del metro.
Las autoridades evalúan la aplicación de una retención preventiva para los jóvenes trasladados a comisaría
Los antecedentes en Milán
El despliegue de este sábado no se entiende sin lo ocurrido una semana antes. Italia venía de una oleada de disturbios y saqueos de comercios en Milán y Bolonia, protagonizados por grupos de jóvenes que actuaron al margen de las protestas ciudadanas pacíficas convocadas contra la subida del coste de la vida. Fueron esas imágenes de escaparates rotos y tiendas asaltadas las que llevaron al Ejecutivo italiano a reforzar de golpe el dispositivo policial en las principales ciudades del país ante cualquier nueva convocatoria.
La respuesta del Gobierno de Meloni no se quedó solo en la calle. Esta misma semana, el Ejecutivo aprobó un decreto ley para endurecer de forma notable las sanciones contra los actos violentos cometidos durante las manifestaciones, en una ofensiva legal que varios colectivos juveniles y de izquierda han calificado de desproporcionada frente al derecho a protestar.
Qué cambia la nueva ley
La normativa contempla penas de hasta cinco años de prisión y multas de hasta 20.000 euros por la participación violenta en grupo, agrava las sanciones para quienes actúen con el rostro cubierto, permite la retención preventiva de adolescentes de entre 14 y 17 años y establece la responsabilidad civil de los padres por los daños que causen sus hijos menores, con la posibilidad de multas adicionales para las familias.
El trasfondo de todo este pulso es económico. Las protestas que han recorrido Italia en las últimas semanas tienen como denominador común la indignación de buena parte de la juventud por el encarecimiento de la vivienda, la energía y el consumo diario, un malestar que las autoridades reconocen como legítimo pero que distinguen de los episodios de violencia que han acompañado algunas convocatorias.
Queda por ver si la nueva ley y el refuerzo policial logran separar la protesta pacífica de los brotes de vandalismo, o si, como teme parte de la sociedad civil italiana, terminan disuadiendo también a quienes solo querían salir a la calle a reclamar que les llegue mejor a fin de mes.
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