Ayuso recibe con honores a Milei en Madrid mientras el resto del PP guarda las distancias
La presidenta madrileña fue la única autoridad española que mantuvo un encuentro institucional con el presidente argentino, en una visita marcada por sus insultos a Sánchez y por el silencio de Feijóo.
Javier Milei pisó Madrid este miércoles en una visita exprés que arrancó con polémica y terminó con una fotografía cuidadosamente elegida. El presidente argentino, que regresaba esa misma noche a Buenos Aires, solo mantuvo un encuentro de carácter institucional en toda su agenda española: el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Un recibimiento con cámara
La Comunidad de Madrid difundió las imágenes del saludo entre ambos mandatarios una hora después de que comenzara la reunión, según recogió El País. En las fotografías, Ayuso aparece recibiendo con gestos cordiales al líder ultraliberal, en un encuentro que el Gobierno regional presentó como la antesala de la salida de Milei hacia el aeropuerto.
El resto de la cúpula del PP optó por mantener las distancias. Según relató el ministro de Función Pública, Óscar López, tanto el PP como Vox habían diseñado sus agendas "a kilómetros" del presidente argentino durante su paso por España. El propio líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, pasó la jornada en Sevilla, centrado en un acto sobre vivienda, sin ninguna referencia pública al mandatario sudamericano ni a la polémica que arrastraba desde horas antes.
Ayuso es muy de visitar áticos y recibir a lunáticos
Esa distancia del PP contrastó con el dardo que el propio López lanzó contra la presidenta madrileña, a la que acusó de ser "muy de visitar áticos y recibir a lunáticos", en referencia directa a su cita con Milei.
El origen de la polémica
La visita de Milei estuvo marcada desde el primer momento por sus declaraciones sobre Pedro Sánchez. Según recogió el propio comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, el presidente argentino había llamado al jefe del Ejecutivo español "impresentable dictador" y pedido "sacar a patadas a los socialistas", unas palabras que llevaron al departamento que dirige José Manuel Albares a emitir una condena "enérgica" ante los "insultos y calumnias".
En el texto, difundido este miércoles, Exteriores calificó de "indigno" que un presidente de Gobierno extranjero intente "fomentar un clima de polarización y violencia" y defendió que España es "una nación soberana que no acepta injerencias externas". El comunicado censuró, además, "con toda rotundidad", cualquier llamamiento al uso de la violencia.
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, fue más allá y pidió explícitamente al PP y a Vox, a los que calificó de "aliados ideológicos" de Milei, que salieran "a la contra" para defender al presidente del Gobierno. A su juicio, no se puede compartir que ningún dirigente extranjero venga a España a insultar a una institución como la Presidencia del Ejecutivo.
La respuesta de Vox
Santiago Abascal no llegó a reunirse en persona con Milei, al que definió como "amigo" y "aliado político", alegando problemas de agenda por la precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre. El líder de Vox mantuvo con él una videollamada que después difundió en redes y en la que defendió que calificar a Sánchez de "dictador" "no está alejado de la realidad".
Milei completó su agenda madrileña con una intervención ante estudiantes y profesores universitarios, recibida entre protestas, y con un rapapolvo a la prensa que acudió a cubrirla, a la que acusó de ser "corta intelectualmente" y "corrupta". Con la fotografía de Ayuso ya repartida y el avión de vuelta esperando, queda por ver si este episodio deja alguna factura política entre los socios de la derecha española o si, como tantas otras veces, termina disolviéndose en el ruido de la precampaña.
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