Ceuta al límite: Sánchez y Marlaska viajan a la ciudad tras la entrada masiva de inmigrantes
La presión migratoria vuelve a desbordar la frontera ceutí y obliga al Gobierno a desplazarse sobre el terreno. Mientras Madrid promete refuerzos, Rabat y Roma juegan cada uno su partida.
Ceuta amanece este viernes por enésima vez en el centro del mapa nacional. Según La Razón, la entrada de inmigrantes a nado y bordeando el espigón fronterizo con Marruecos se ha prolongado durante toda la noche del jueves, sin que las unidades de control fronterizo hayan logrado contener el flujo. La ciudad autónoma lleva días reclamando lo que llama medidas extraordinarias, y por primera vez en esta crisis parece que Madrid se ha dado por aludido.
Una frontera que no aguanta
El propio relato de la jornada anterior deja el dato más duro: según informaciones recogidas por el mismo diario, se elevan a quince los cadáveres recuperados del mar en esta entrada masiva, después de que se hallaran seis cuerpos más. El Comité de Emergencia de Extranjeros (CETI) y los centros para menores, según fuentes citadas por La Razón, siguen soportando una presión asistencial que las administraciones locales califican de insostenible.
Madrid se desplaza a Ceuta
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tienen previsto viajar a la ciudad autónoma a lo largo de la jornada para seguir de primera mano la evolución de la crisis, según ha podido saber La Razón. No es un gesto menor: el Ejecutivo llega después de que el propio Rey haya conversado con Sánchez y con el presidente de Ceuta, Juan Vivas, sobre la situación en la frontera, muestra de que el asunto ha escalado hasta Zarzuela. Sobre el terreno, el refuerzo ya incluye buques, tropas y un perímetro de seguridad ampliado, en lo que las autoridades describen como el mayor despliegue militar en la ciudad en los últimos años.
La actual situación en Ceuta no responde a la voluntad del Gobierno marroquí
La versión de Rabat, de momento, oscila entre la cooperación declarada y la ambigüedad de fondo. La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, ha asegurado que su país desea el regreso de quienes han cruzado la frontera y ha insistido en que existe un contacto permanente entre ambos gobiernos para gestionar la crisis. Pero esa versión convive con otro relato, también recogido por La Razón, que circula en medios marroquíes y que describe Ceuta y Melilla como ciudades ocupadas cuya recuperación sería cuestión de tiempo. Dos discursos que no siempre encajan y que Madrid observa con la cautela habitual en estos episodios.
El frente diplomático se ensancha
La crisis ha empezado además a salpicar fuera de la relación bilateral. El ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani, ha planteado restablecer los controles a los viajeros procedentes de España, aunque, según recuerda La Razón, Roma no tiene capacidad para expulsar unilateralmente a un socio del espacio Schengen. Es una amenaza más simbólica que jurídica, pero refleja el nerviosismo que la imagen de la frontera ceutí empieza a generar en otras capitales europeas. Estados Unidos, por su parte, ha optado por reforzar su relación con Rabat: el Departamento de Estado ha reiterado su respaldo a la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y ha elogiado el papel de Marruecos como aliado estratégico en materia de seguridad y defensa, un espaldarazo que llega justo cuando España más necesita la colaboración de su vecino.
Dentro de Ceuta, la vida sigue tensa
En el terreno local, las reacciones se multiplican. La Guardia Civil reclama más efectivos y medios materiales para sostener el control fronterizo; el Sindicato Médico de Ceuta pide reforzar el área sanitaria ante la presión asistencial; y la Federación Sur Acoge exige que se garantice la protección legal de los menores que han cruzado, conforme a la normativa española. La patronal local, por contra, ha optado por el mensaje de calma: la Confederación de Empresarios de Ceuta y la Cámara de Comercio confían en que la coordinación entre administraciones permita recuperar cuanto antes la normalidad en la ciudad.
La Asamblea de Ceuta, mientras tanto, mantiene viva su petición de que se activen mecanismos extraordinarios, una fórmula que en la práctica reclama un compromiso más firme y sostenido del Estado central, no solo visitas puntuales. Queda por ver si la presencia de Sánchez y Marlaska en la ciudad se traduce en algo más que gestos institucionales, y si el pulso diplomático con Rabat y las señales que llegan desde Roma y Washington terminan condicionando la respuesta española en las próximas semanas.
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