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Política

El Gobierno propone a Yolanda Díaz para dirigir la OIT, el organismo del trabajo de la ONU

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo competirá con el actual director general, el togolés Gilbert Houngbo, en una carrera que se decidirá el 16 de noviembre.

Imagen: El País

El Gobierno propondrá a Yolanda Díaz como directora general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), según ha podido saber EL PAÍS por fuentes conocedoras de la decisión. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo plantará cara a Gilbert F. Houngbo, que dirige desde 2022 la agencia de la ONU dedicada a las relaciones laborales. De salir elegida, Díaz sería la primera mujer al frente del organismo y también la primera española.

La candidatura llega después de que los sindicatos españoles vinieran denunciando la que llaman deriva trumpista del organismo bajo la dirección del togolés, un mensaje en el que la propia Díaz profundizó en su última intervención en la sede de la OIT en Ginebra. El 9 de junio, según recoge el diario, la ministra advirtió de que la OIT está en crisis porque lo que está en juego es su mandato. Cinco días después, El Confidencial adelantó que la vicepresidenta estudiaba presentarse al cargo, posibilidad que el ministerio evitó confirmar durante semanas.

Una carrera a 56 votos

La decisión no la toman los ciudadanos ni los Gobiernos por separado, sino un reparto singular. Según explica EL PAÍS, la elección depende de 56 votos distribuidos en la única agencia tripartita de la ONU entre representantes de gobiernos de 28 países, 14 delegados sindicales y otros 14 empresariales, todos integrados en el Consejo de Administración de la OIT. El plazo para presentar nuevas candidaturas se cierra el 14 de agosto, aunque no se esperan más aspirantes. La votación está fijada para el 16 de noviembre, si bien quien resulte ganador no tomaría posesión hasta noviembre de 2027. Mientras tanto, según indican a este medio fuentes cercanas a Díaz, la vicepresidenta seguiría al frente del Ministerio de Trabajo.

Fuentes conocedoras del funcionamiento interno de la OIT consultadas por el diario califican de complicada la victoria de Díaz, aunque no la descartan. Calculan que el bloque empresarial, con 14 votos, difícilmente la respaldará por sus posiciones intervencionistas en el mercado laboral, mientras que la parte sindical podría inclinarse mayoritariamente a su favor, aunque no de forma unánime. La clave, según ese análisis, estará en los 28 gobiernos, donde España podría sumar apoyos europeos, brasileños o chinos pese a la primacía política de la derecha en buena parte de esos ejecutivos.

No todas las voces reciben la candidatura con el mismo entusiasmo. La CEOE trasladó recientemente al diario su malestar ante lo que interpreta como una politización del debate sobre el futuro del organismo.

El debate sobre la OIT no debería instrumentalizarse en clave política ni nacional

La patronal que preside Antonio Garamendi advierte del riesgo de que la disputa por la dirección general se convierta, a su juicio, en una confrontación entre modelos económicos más o menos intervencionistas.

Una organización en crisis financiera

El telón de fondo de esta carrera es una OIT asfixiada económicamente. Según cifras trasladadas por el organismo a EL PAÍS, la deuda de Estados Unidos asciende a 257 millones de francos suizos, unos 280 millones de euros, el 70% de todo lo adeudado por los países miembros pese a que a Washington le corresponde aportar el 22% del presupuesto. Estados Unidos no ha abandonado la organización, como sí hizo con la Organización Mundial de la Salud, pero el impago la ha dejado, según fuentes sindicales citadas por el diario, al borde de recortes de personal. La OIT reconoce, sin señalar directamente a ningún país, que atraviesa una difícil situación financiera y de liquidez por el retraso en el pago de las cuotas obligatorias.

Sindicalistas como Jesús Gallego, de UGT, o Cristina Faciaben, de CC OO, atribuyen a esa presión económica una influencia creciente de la agenda de la Administración Trump sobre la orientación política de la dirección general, con retrocesos, según denuncian, en materia de derechos LGTBI o de huelga. La propia gestión de Houngbo ha estado marcada por los intentos fallidos de nombrar a asesores próximos a Trump en puestos de nueva creación, frustrados en 2025 y 2026 por el rechazo interno que generaba colocar a personas afines a Washington mientras la deuda estadounidense seguía sin saldarse.

La candidatura de Díaz no es la primera de un miembro del Gobierno español para dirigir un organismo de la ONU. En marzo trascendió la del ministro de Agricultura, Luis Planas, para ponerse al frente de la FAO, la agencia de Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura. El Ejecutivo repite así una apuesta que ya había hecho antes con otra cartera.

Queda por ver si algún otro aspirante se suma antes del cierre de plazo el 14 de agosto y, sobre todo, cómo se reparten los apoyos de los 28 gobiernos que, junto a sindicatos y empresarios, decidirán en noviembre quién sucede a Houngbo al frente de la OIT.

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