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Lo que decía Sánchez en 2014 sobre los indultos políticos como el de Borràs: "Hay que acabar con ellos"

Doce años antes de indultar a Laura Borràs, el hoy presidente del Gobierno decía en televisión que sentía "vergüenza" de que un político pudiera indultar a otro.

Lo que decía Sánchez en 2014 sobre los indultos políticos como el de Borràs: "Hay que acabar con ellos"
Imagen: El Español

El Gobierno ha concedido un indulto parcial a Laura Borràs, expresidenta del Parlament y antigua líder de Junts, condenada por corrupción. La medida rebaja de cuatro años, seis meses y un día a dos años la pena de prisión que pesaba sobre ella, lo que en la práctica le permitirá evitar el ingreso en la cárcel al carecer de antecedentes. El Ejecutivo mantiene, eso sí, la multa y la inhabilitación que también formaban parte de la condena.

La decisión ha resucitado unas palabras del propio Pedro Sánchez que, según ha recordado El Español, pronunció en septiembre de 2014 en el programa Viajando con Chester, apenas dos meses después de asumir la Secretaría General del PSOE. Ante la pregunta de Risto Mejide sobre qué sentido tenía que un político indultara a otro, Sánchez fue tajante: "Ninguno".

Lo que dijo en 2014

"Ninguno. Siento vergüenza de eso. Hay que acabar con los indultos políticos"

En aquella entrevista, según recoge el mismo medio, Sánchez añadió que sería "implacable" contra la corrupción y llegó a reconocer que se había indignado cuando gobiernos anteriores concedieron indultos a personas con poder. Doce años después, es su propio Ejecutivo el que firma la medida de gracia sobre una dirigente condenada por prevaricación y falsedad documental.

Borràs fue condenada en 2023 por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por trocear contratos públicos cuando dirigía la Institució de les Lletres Catalanes, con el fin de adjudicárselos a un conocido. Según el relato judicial recogido por El Español, la dirigente preparó junto a esa persona las ofertas que debían presentar distintas empresas para simular una competencia que en realidad no existía, de forma que los trabajos terminaran en manos del beneficiario elegido de antemano.

El paso por la amnistía

El caso ya generó fricción política durante la negociación de la Ley de Amnistía. Junts presionó entonces para que Borràs quedara incluida en la norma pactada entre el PSOE y Carles Puigdemont para hacer posible la investidura de Sánchez, algo a lo que los socialistas se negaron por considerar que los hechos no tenían relación con el procés y constituían un caso de corrupción común. El Tribunal Supremo y la Fiscalía respaldaron esa lectura, mientras que Borràs se presentó públicamente como víctima de lawfare por sus ideas independentistas.

El propio indulto, según ha explicado el Gobierno, había sido propuesto por el TSJC, que consideró excesiva la duración de la pena de prisión y valoró que Borràs no buscó un enriquecimiento personal con la trama. El Ejecutivo se ha amparado en ese argumento para justificar la rebaja, aunque el delito y el resto de las penas impuestas permanecen intactos.

Otros dos indultos

El Consejo de Ministros ha aprobado en la misma tanda los indultos parciales de Natalio Grueso, exdirector de la Fundación Niemeyer, y de Juan Fernández, exalcalde socialista de Linares, ambos también condenados por corrupción y vinculados al PSOE.

La medida llega apenas semanas después de que el propio Gobierno sacara adelante la nueva Ley de Integridad Pública, presentada como el gran instrumento anticorrupción de la legislatura. Sánchez presumió de esa ley en su discurso de despedida antes del verano, presentándose como garante de la ejemplaridad institucional. Según ha reconstruido El Español, apenas minutos antes de ese discurso había firmado los indultos que ahora afectan a una dirigente independentista y a dos condenados vinculados a su propio partido.

Queda por ver si el Gobierno ofrece una explicación pública que concilie el indulto con las palabras de 2014, y si la oposición utiliza el contraste como munición en un momento en el que el Ejecutivo trata de proyectar precisamente la imagen contraria en materia de corrupción.

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