María San Gil e Iñaki Arteta: "El wokismo lo inventó ETA en el País Vasco"
La exdiputada del PP vasco y el documentalista repasan en una entrevista los años de plomo en San Sebastián y trazan una línea directa entre el terrorismo etarra y la deriva identitaria actual.
María San Gil e Iñaki Arteta han recorrido España presentando el documental "Esta es una historia real", dirigido por Arteta con motivo del 30º aniversario del asesinato del exdiputado del PP vasco Gregorio Ordóñez. En una entrevista concedida a Libertad Digital, ambos han repasado aquellos años de plomo en San Sebastián y han trazado un paralelismo entre el terrorismo de ETA y lo que definen como el origen del actual wokismo identitario.
San Gil estaba junto a Ordóñez el 23 de enero de 1995 en el bar donostiarra La Cepa cuando el etarra José Antonio Urruticoechea, alias "Txapote", le disparó un tiro mortal en la cabeza. Según ha explicado la exdiputada a este medio, ha visto el documental sesenta y seis veces porque "es tan de verdad, tan profunda, te revuelve todo".
Un asesinato que cambió San Sebastián
Según San Gil, el asesinato de Ordóñez, entonces con treinta y seis años, tuvo un efecto político inmediato en la ciudad. El PP pasó de dos concejales a igualar en votos a Batasuna, y cuatro meses después del crimen ganó las elecciones municipales de 1995, algo que la propia San Gil califica de "impensable, inaudito, inconcebible". Arteta, que recopila testimonios para su Archivo de Víctimas, ha señalado que quienes ejercieron la violencia "se sienten muy orgullosos de hacer lo que hicieron pero el precio fue la soledad", mientras las víctimas, en palabras de San Gil, eran entonces "los parias de la sociedad haciendo lo que teníamos que hacer".
El documental recoge también el aislamiento social posterior al crimen, con vecinos que dieron la espalda a la familia de Ordóñez en el ascensor de su propio edificio mientras la ciudad vivía el duelo.
ETA y el Estado
Preguntada por la relación entre ETA y las instituciones a lo largo de los años, San Gil ha situado el punto de inflexión en 2004, con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa, después de que este ya hubiera enviado en el año 2000 a Jesús Eguiguren a negociar con el entonces dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi, según ha relatado la exdiputada. "No sé si llegaría a llamarle terrorismo de Estado, porque me parece fuerte, pero verdaderamente tienen el apoyo, la connivencia y la ayuda del Estado y del Gobierno", ha afirmado.
"Parece que el Estado les debía la legalización, les debíamos la financiación, les debíamos el favor penitenciario"
San Gil ha añadido que en la sociedad caló la idea de que el fin de los atentados debía compensarse con concesiones políticas: "El premio por dejar de matar es todo esto. La sociedad está en deuda porque han hecho el enorme esfuerzo de dejar de matarnos y tenemos que estar muy agradecidos", ha ironizado.
El origen vasco del wokismo
El punto más comentado de la entrevista es la tesis de Arteta sobre el origen del wokismo. El documentalista ha vinculado la fusión histórica entre nacionalismo vasco y comunismo con corrientes actuales como el ecologismo radical, el indigenismo o ciertas formas de feminismo identitario, poniendo como ejemplo los atentados etarras contra la central nuclear de Lemóniz o la autovía de Leitzaran. "A veces pienso que el wokismo lo inventaron ellos allí, en el País Vasco, y adquirió radicalidad porque estaba detrás ETA", ha declarado, según recoge Libertad Digital. "Ha calado socialmente la pretensión que tenían de instalar su visión radical en todos los ámbitos de la sociedad", ha añadido.
Arteta ha establecido además un paralelismo entre el terrorismo etarra y la persecución nazi contra los judíos, explicando que ambos fenómenos generaron "huecos" profesionales y sociales que después fueron ocupados por otros. San Gil ha ilustrado esa dinámica con su propia experiencia: aunque sigue empadronada en San Sebastián, trabaja en Madrid porque, según ha dicho, "esos huecos se han rellenado" y "nadie quería darme un puesto de trabajo" en su ciudad.
PP y Vox, en el punto de mira
La entrevista también ha dejado un aviso a los dos partidos de la derecha española. Para San Gil, ni el PP ni Vox están calibrando bien la gravedad del momento político: "Lo malo no son las joyas de Zapatero, no es la mujer de Pedro Sánchez, no es el hermano, no es el fiscal. Eso son como las pruebas de la enfermedad gorda", ha afirmado, apuntando a lo que considera un intento de construir "un Frente Popular que quiere romper España" hacia un "Estado plurinacional". Arteta ha coincidido en que ambos partidos deberían centrar su atención en la unidad de España frente a esa amenaza.
Queda por ver si esta lectura del wokismo como heredero directo del entramado etarra encuentra recorrido más allá del debate mediático, y si San Gil y Arteta seguirán llevando el documental por más ciudades españolas en los próximos meses.
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