Marlaska comparece en el Congreso: 5.000 inmigrantes siguen en Ceuta y arrecia el cruce de acusaciones
El ministro del Interior explicó ante la Comisión de Interior la gestión de la crisis migratoria de Ceuta, con cifras de menores y un choque frontal con toda la oposición.
El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, compareció este viernes en la Comisión de Interior del Congreso, a petición propia y en sesión extraordinaria, para explicar la gestión de su departamento durante la crisis migratoria de Ceuta, desatada tras la entrada masiva e irregular de inmigrantes el pasado 30 de julio. La sesión llegó casi un mes después de aquellos hechos, con la ciudad autónoma todavía bajo tensión y el Gobierno sometido a un fuego cruzado que, según pudo comprobarse en el hemiciclo, no distingue entre socios ni adversarios.
Marlaska abrió su intervención reconociendo que la crisis "tuvo consecuencias dramáticas y costó numerosas vidas" y aseguró comparecer "con la firme voluntad de ofrecer información veraz". Cifró en unas 72.000 personas la estimación más razonable de quienes accedieron de forma irregular a Ceuta aquellos días, una cifra que el Gobierno autonómico ceutí eleva hasta las 80.000, y precisó que todavía permanecen en la ciudad unas 5.000, de las que 1.500 son menores puestos a disposición de los servicios de protección desde el 30 de julio.
Refuerzo policial y versión oficial
El titular de Interior defendió que la mayoría de quienes entraron regresaron por su propio pie "en 48 horas" y reivindicó el despliegue en la zona, más de 1.600 efectivos entre policías y guardias civiles, reforzado con 40 agentes de la Unidad de Intervención Policial. Marlaska admitió que en julio "aumentaron los intentos de entrada" a Ceuta de forma diaria y anunció que el Gobierno investiga todavía "qué pasó el día 30 de julio". También se desvinculó de las tesis que apuntan a un fallo de los servicios de inteligencia: "Nunca he responsabilizado a ningún servicio de información. No he responsabilizado al CNI", afirmó, atribuyendo la crisis a "causas plurales" entre las que citó bulos en redes sociales y la utilización indebida de una sentencia judicial.
«Lo ocurrido constituye un ataque a la integridad territorial de España»
El ministro llamó a la calma y "a un cese de cualquier violencia" y acusó a la derecha de "aprovechamiento" partidista de la crisis, en referencia a las movilizaciones convocadas en la ciudad. "Las intenciones partidistas de algunos están alentando a la violencia", sostuvo ante los diputados.
Cruce de acusaciones en el hemiciclo
La oposición no se lo puso fácil. La popular Elena Vázquez reprochó al Gobierno haber tardado "48 horas en enviar los refuerzos" y sostuvo que "el CNI cumplió con su papel", cargando así la responsabilidad sobre el ministerio de Marlaska, al que pidió la dimisión "hoy mismo". Su compañero de bancada, Celaya Brey, calificó Ceuta de "ciudad española invadida" y acusó al Ejecutivo de haber "traicionado" a los ceutíes tras ignorar, según dijo, los avisos previos del presidente autonómico.
Desde Vox, Gil Lázaro elevó el tono al calificar la pasividad del Gobierno de "acto de traición" y reclamar que sus miembros sean "juzgados por el Supremo", además de acusar a Marlaska de "no haber hecho más que mentir" con las cifras. En el otro extremo del hemiciclo, el diputado de Sumar Santiago denunció lo ocurrido en Ceuta como "una operación de desestabilización" y llegó a calificarlo de "ataque coordinado de Marruecos con Estados Unidos e Israel", al tiempo que reprochó al Gobierno haber tardado en reaccionar. Junts, por boca de Madrenas, señaló a Marlaska como "único responsable"; ERC exhibió una estelada y pidió explicaciones sobre la trazabilidad de la información del CNI; y tanto el PNV como Bildu reclamaron detalles sobre la cooperación real con Marruecos, de la que Legarda (PNV) dijo no fiarse: "No es creíble la posición de Marruecos".
La otra comparecencia
En paralelo, en la Comisión de Asuntos Exteriores, el ministro Albares defendió que "la crisis se gestó sobre una falsedad, un bulo" y situó el origen del colapso informativo en una campaña organizada en redes sociales. Según explicó, la Comisión Europea se ha reunido con TikTok y Meta y once de los veinte canales de difusión identificados ya son inaccesibles. Albares acusó además a la oposición de convertir la crisis en "gasolina electoral para los partidos de extrema derecha" y defendió que la cooperación con Marruecos sigue siendo "permanente".
Con la Guardia Civil investigando todavía más de un centenar de denuncias por desaparición ligadas a la avalancha de finales de julio y con el propio Gobierno dividido puertas adentro, el ministro Bolaños se desmarcó esta semana de su compañera Margarita Robles al negar que existiera información "previa ni precisa" de lo que se avecinaba, la comparecencia de este viernes deja más preguntas abiertas que certezas. Queda por ver si la investigación interna aclara qué ocurrió realmente el 30 de julio y si el Ejecutivo logra, antes de que la tensión social en Ceuta vuelva a estallar, algo que hoy no consiguió: un relato compartido con la oposición.
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