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La pistola de Erdogan a Sánchez: qué dice la ley española sobre el insólito regalo de la OTAN

El presidente turco obsequió a cada líder de la Alianza con un arma grabada con su nombre y una caja de munición. En el caso español, la pieza debe ser registrada como arma histórica ante la Guardia Civil.

La pistola de Erdogan a Sánchez: qué dice la ley española sobre el insólito regalo de la OTAN

La cumbre de la OTAN celebrada en Turquía ha dejado, además de los habituales comunicados y declaraciones conjuntas, una anécdota diplomática que no ha pasado desapercibida: el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, regaló a cada uno de los mandatarios asistentes una pistola reglamentaria grabada con el nombre del destinatario, acompañada de su correspondiente caja de munición.

El gesto, que según La Razón responde a una tradición turca de obsequiar armas ornamentales en contextos oficiales, ha abierto un debate sobre qué debe hacer cada país con el presente. En el caso de España, la legislación vigente contempla que un arma recibida en un acto de esta naturaleza diplomática se clasifica como arma «histórica», una categoría específica del Reglamento de Armas que permite su conservación bajo determinadas condiciones.

Según expertos en armamento consultados por La Razón, la pistola entregada a Pedro Sánchez debe ser regularizada de forma inmediata ante el registro correspondiente de la Inspección de Armas y Explosivos de la Guardia Civil. Una vez completado ese trámite, el arma pasa a ser propiedad del Patrimonio del Estado, no del presidente a título personal.

El procedimiento, según las mismas fuentes, no entraña mayor complejidad jurídica en España: basta con que el arma sea declarada, inscrita en el registro y depositada en las condiciones que marca la normativa. No requiere licencia de armas por parte del receptor, puesto que su naturaleza es institucional y su destino es el patrimonio público.

Distinto es el caso del primer ministro británico, Keir Starmer, que según declaró a los periodistas durante su vuelo de regreso a Londres, tuvo que dejar la pistola depositada en la embajada británica en Ankara. Importar un arma de fuego al Reino Unido, aunque sea un regalo diplomático, resulta ilegal según la legislación británica, a pesar de que Erdogan adjuntó una carta levantando los controles de exportación turcos.

La anécdota ilustra las enormes diferencias normativas entre países aliados en una materia tan sensible como la tenencia de armas. Mientras que en España la vía de la clasificación histórica resuelve el asunto con un trámite administrativo, en el Reino Unido la prohibición es tajante y ni siquiera un contexto diplomático la salva.

No es la primera vez que un regalo entre mandatarios genera este tipo de situaciones. Los protocolos de la mayoría de democracias occidentales exigen que los obsequios de cierto valor recibidos por jefes de Estado o de Gobierno sean declarados y, en muchos casos, pasen a formar parte del patrimonio público. En Estados Unidos, por ejemplo, la normativa obliga a entregar al Archivo Nacional cualquier regalo que supere un determinado valor.

Erdogan, por su parte, no es ajeno a este tipo de presentes. La industria armamentística turca ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años y el presidente turco ha utilizado en diversas ocasiones sus productos como carta de presentación ante otros líderes. En esta cumbre, el gesto se enmarca dentro de la voluntad de Ankara de exhibir su capacidad industrial en defensa ante sus socios de la Alianza Atlántica.

La pistola regalada a Sánchez, según la información disponible, es un arma reglamentaria de fabricación turca, no un arma de colección antigua. Lo que la convierte en «histórica» a efectos legales no es su antigüedad, sino el contexto diplomático en que fue entregada, un matiz relevante del ordenamiento español que permite dar salida jurídica a este tipo de situaciones sin necesidad de recurrir a excepciones legislativas.

Por el momento, ni Moncloa ni el Ministerio de Defensa han hecho declaraciones oficiales sobre el destino concreto de la pistola. Lo previsible, según las fuentes consultadas, es que el trámite de registro se realice con discreción y el arma acabe custodiada como parte del inventario de regalos institucionales del Estado.

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