18.000 euros en avión oficial: Sánchez vuela de la cumbre de la OTAN a la graduación de su hija
El presidente usó un avión del Ejército del Aire para ir de Ankara a Reino Unido, a un acto estrictamente privado. Begoña Gómez viajó también, autorizada por el juez y con el pasaporte bajo control judicial.
Pedro Sánchez cerró su agenda en la cumbre de la OTAN en Ankara y, en lugar de regresar a Madrid, puso rumbo a Reino Unido. No por un asunto de Estado, sino por un compromiso estrictamente familiar: la graduación de su hija. Y lo hizo, según El Español, en el avión oficial.
El aparato fue un Airbus del Ejército del Aire, que trasladó al presidente directamente de Ankara a suelo británico. El coste del vuelo, según los cálculos publicados por El Español y OKDiario, ronda los 18.000 euros. En paralelo, dos Falcon repatriaron a los ministros Margarita Robles y José Manuel Albares.
El motivo del desplazamiento no figura en ninguna agenda oficial. La hija del presidente se gradúa este miércoles en la Universidad de Bristol, en el Wills Memorial Building. Un acto privado, legítimo como el de cualquier familia, con una diferencia: el avión lo paga el contribuyente.
A Bristol viaja también Begoña Gómez. Y aquí la historia se cruza con la causa judicial que la investiga. El juez Antonio Viejo le denegó acompañar a su marido a la cumbre de la OTAN, pero sí le autorizó viajar a Reino Unido entre el 8 y el 10 de julio, según Última Hora. La condición: dejar el pasaporte bajo control del juzgado y devolverlo a su regreso.
Gómez está investigada por el juez Peinado por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios, en relación con su cátedra en la Universidad Complutense y las cartas de recomendación a empresas que optaban a contratos públicos.
No es la primera escapada de la familia a esa ciudad. En septiembre de 2024, Telemadrid y OKDiario contaron que Begoña Gómez voló a Bristol en un viaje particular, acompañada de una de sus hijas, y que para hacerlo usó la sala de autoridades del aeropuerto de Barajas, un espacio reservado a las altas autoridades del Estado. AENA le facilitó el acceso con un documento que la identificaba como «esposa del presidente del Gobierno», un cargo que formalmente no existe.
Ahí está el nudo. Cuando conviene, la condición de esposa del presidente abre salas reservadas y, ahora, coincide con aviones oficiales rumbo a un acto privado. Cuando toca responder ante la justicia, la defensa insiste en que es una simple particular. Las dos cosas, a la vez, cuestan de encajar.
Al capítulo de los recursos públicos se suma el del propio programa. La carrera que cursa la hija del presidente, un máster integrado en Psicología y Neurociencia, ronda las 33.400 libras anuales, unos 39.000 euros, según las tarifas que la propia Universidad de Bristol publica en su web. A esa cifra hay que sumarle el alojamiento y la vida en una de las ciudades más caras del Reino Unido. Para estimar ese coste de vida hemos contado con la ayuda de Mr. Andrews, vinculado a la Universidad de Bristol y residente en la ciudad, que conoce de primera mano lo que cuesta el día a día allí. Con sus cálculos, y sumados los cuatro años de estudios, el desembolso total se acerca a los 226.000 euros.
El Ejecutivo defiende siempre la separación entre lo público y lo privado. La estampa de este miércoles, un avión del Estado aterrizando en Bristol para una ceremonia de fin de carrera, invita a preguntarse dónde queda exactamente esa línea.
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