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Sánchez dice que la noche «ha sido muy positiva» en los incendios de Ávila y Madrid, aunque avisa de «horas complejas»

El presidente del Gobierno compareció este domingo en el puesto de mando de Navaluenga para hacer balance de la lucha contra las llamas, que en menos de 24 horas han pasado de 130.000 a 150.000 hectáreas calcinadas en lo que va de año.

Sánchez dice que la noche «ha sido muy positiva» en los incendios de Ávila y Madrid, aunque avisa de «horas complejas»
Imagen: The Objective

Pedro Sánchez compareció en la mañana de este domingo en el Puesto de Mando Avanzado de Navaluenga, en Ávila, para hacer balance de la noche de lucha contra los incendios que afectan a la provincia y a la sierra oeste de Madrid. Según recogió The Objective, el presidente del Gobierno afirmó que la noche «ha sido muy positiva», aunque advirtió de que quedan por delante «horas complejas». Sánchez coincidió en el operativo con el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.

El jefe del Ejecutivo agradeció la labor de los efectivos de emergencias y de los voluntarios desplegados durante la noche, y destacó la «coordinación y cooperación» institucional entre las administraciones implicadas. Según explicó, la prioridad de todos los organismos sigue siendo «salvar y garantizar la vida de la gente, defender los núcleos poblacionales y, por supuesto, atacar y luchar contra los incendios». El mando unificado que combate el fuego en Ávila y la sierra oeste madrileña incorporó en las últimas horas a la Junta de Castilla La Mancha por las consecuencias de las llamas en Toledo, y Sánchez agradeció también el refuerzo enviado por Extremadura, Galicia, Asturias y Portugal.

La magnitud del fuego

Sánchez alertó de que en «menos de 24 horas» la superficie calcinada por los 32 grandes incendios que arrastra 2026 pasó de 130.000 a 150.000 hectáreas, según sus propias cifras, lo que multiplica por seis lo registrado en la misma fecha del año pasado, un ejercicio que el propio presidente calificó ya entonces de «particularmente grave». El presidente vinculó ese salto a un patrón de «climas adversos y extremos», en los que se pasa «de una borrasca a un gran incendio o nevadas en muy poco tiempo».

«Tenemos no solamente que dar una respuesta acorde y proporcionada a la magnitud de estas emergencias climáticas, sino incorporar el dato y el conocimiento de la ciencia para hacer las mejores políticas públicas»

A partir de ahí, Sánchez reclamó una reflexión «a todos los actores políticos e institucionales, pero también civiles y sociales», y pidió un «gran pacto de Estado frente a la emergencia climática», que enmarcó como un deber «no solamente por la seguridad, sino también moral». También reclamó el apoyo de «todas las administraciones, a todos los niveles», con recursos económicos y cooperación, y resumió su hoja de ruta en tres palabras: «prevención, respuesta y reconstrucción».

Reacciones políticas

El balance de Sánchez llegó después de una jornada marcada por el cruce de reproches entre partidos. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, pidió el sábado «refrescar el ambiente político» ante una situación que calificó de «crítica», y defendió que en este momento «no puede tener ninguna discusión sobre la necesidad de colaborar y de trabajar juntos». Feijóo evitó entrar en polémicas concretas, aunque deslizó su malestar por el relato de que una comunidad gobernada por el PP «no sabe apagar incendios» mientras a otras se les reconoce que sí, «aunque también pida la UME y los recursos del Estado».

El tono fue muy distinto en Vox. Su líder, Santiago Abascal, responsabilizó el viernes a Sánchez y a «su mafia», en referencia al Gobierno, del que llamó «desastre nacional» de los incendios, y atribuyó las llamas al «fanatismo climático» y a la «corrupción» del Ejecutivo, que a su juicio impide disponer de los medios necesarios para la extinción. El partido rechazó de plano que el cambio climático explique los incendios y los achacó a la «ideología», la «incompetencia» y el «abandono» del campo, en un discurso que enfrenta directamente la lectura de emergencia climática defendida por el Gobierno.

Con las llamas todavía activas en Ávila, Madrid y Toledo, y más de 100.000 personas evacuadas o confinadas entre esas provincias y Castellón según los últimos recuentos, el propio Sánchez se cuidó de moderar el optimismo de su balance. La incorporación de una nueva comunidad autónoma al mando unificado en apenas un día da la medida de un fuego que sigue mandando sobre el calendario político, y las «horas complejas» que el presidente anunció esta mañana serán, para bomberos y evacuados, la única cifra que de verdad importa en los próximos días.

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