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Sánchez va de gracioso en La Revuelta y niega cualquier error en la crisis de Ceuta

El presidente eligió el sofá de Broncano para repartir bromas, reivindicar su continuidad y esquivar la autocrítica sobre la frontera sur.

Sánchez va de gracioso en La Revuelta y niega cualquier error en la crisis de Ceuta
Imagen: Libertad Digital

Pedro Sánchez encontró en La Revuelta de TVE, según recoge Libertad Digital, un plató a su medida para vender su continuidad en La Moncloa, bromear con David Broncano y despachar las polémicas que incomodan al Gobierno sin someterse a un interrogatorio político al uso. Entre regalos, risas y complicidad con el presentador, el jefe del Ejecutivo presumió de que volverá a ganar las elecciones, reconoció su "decepción" con José Luis Ábalos, pero rechazó asumir errores en la crisis de Ceuta y volvió a cerrar filas con su mujer y su hermano, ambos inmersos en procedimientos judiciales.

Un tono de colegueo

La entrevista discurrió en un registro distendido que permitió a Sánchez desenvolverse con comodidad ante las cámaras de la televisión pública. Broncano, con un pin de la bandera de España, y el presidente, con otro en el que se podía leer "Perro Sanxe", protagonizaron una entrada cargada de guiños, después de que el programa calentara el ambiente con referencias a "el jefe infiltrado". Presentado como "el presidente del Gobierno por poco tiempo", Sánchez aprovechó la broma para reivindicar su permanencia en el poder: "yo aspiro a renovar 4 años y si La Revuelta quiere pues 4 años más".

El presidente llegó con regalos para el equipo del programa, entre ellos un tablero de ajedrez y un perro de juguete que cantaba Who Let the Dogs Out. La escena más comentada llegó cuando Broncano explicó, según el citado medio, por qué el programa no tenía un obsequio para Sánchez: "así empezó lo de Zapatero y fíjate", en referencia a las joyas valoradas en 1,3 millones de euros halladas en la caja fuerte que José Luis Rodríguez Zapatero tenía en su despacho de la calle Ferraz. Preguntado directamente por ese caso, Sánchez optó por una respuesta genérica sobre los obsequios que reciben los jefes de Gobierno en sus viajes oficiales.

Los casos de corrupción que he sufrido con Ábalos han sido una decepción doble, eso ha sido un error

Ábalos y Ceuta, dos varas distintas

Preguntado por los errores de su legislatura, Sánchez sí admitió sentirse decepcionado por quien fue su mano derecha en el Gobierno y en el PSOE, José Luis Ábalos, aunque sin entrar en su propia responsabilidad política ni en los mecanismos de control del partido que permitieron la situación. La vara de medir cambió al llegar a la crisis de Ceuta, donde el presidente defendió la actuación de su Ejecutivo, atribuyó parte de la polémica a los "bulos", rechazó vincular inmigración y delincuencia y reivindicó una "relación constructiva con Marruecos", sin asumir ningún fallo propio en la gestión de la frontera sur.

El contraste entre ambos episodios resulta significativo porque Ceuta ha sido uno de los frentes más desgastantes para el Gobierno en los últimos meses, con cuestionamientos sobre el control fronterizo que el propio Sánchez ya había tenido que abordar en otras entrevistas, incluida una concedida a la CNN en septiembre, en la que admitió haber pedido explicaciones a Marruecos por el fallo de los mecanismos de control.

Elogios, pronósticos y familia

Sánchez repartió también elogios a su vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, a quien calificó como "una de las políticas mejor en forma que hay ahora mismo en toda la política española", aunque evitó pronunciarse sobre quién debería liderar el Frente Amplio de la izquierda tras la decisión de colocar al frente a Ada Colau. También tuvo palabras para Gabriel Rufián, aunque reconoció que su proyecto a la izquierda del PSOE "no iba a volar".

Lejos de mostrar cautela ante unos sondeos adversos para el PSOE, el presidente se mostró convencido de que no solo ganará las próximas elecciones, sino que mejorará sus resultados: "vamos a ganar con más mayoría de la que hemos tenido", afirmó. El presidente también bromeó sobre el CIS y su presidente, José Félix Tezanos, delegando en él la nota que se pondría a su propia gestión: "los puntos se los dejo a Tezanos".

El espacio sirvió además para que Sánchez defendiera la inocencia de su mujer, Begoña Gómez, y de su hermano, David Sánchez, ambos con causas judiciales abiertas. Sobre su hermano, destacó que "tiene tres carreras" y "habla muchos idiomas", calificó la sentencia que le condena de "nada acorde con la realidad" y sostuvo que fue condenado por "ser el hermano del presidente del Gobierno". Sobre Begoña Gómez, criticó que se dé por hecho que, por ser la mujer del presidente, tiene "una capacidad de influir sin tan siquiera pedirla", y defendió su labor en la Universidad Complutense, por la que cobraba "15.000 euros brutos al año".

Queda por ver si la estrategia de llevar los asuntos más espinosos del Ejecutivo a un formato de entretenimiento, sin la presión de una entrevista política convencional, logra blindar a Sánchez frente a unos sondeos que, según reconoció el propio presidente, no le son favorables, o si la ausencia de autocrítica en Ceuta y en el caso Zapatero termina pasándole factura en el debate público de las próximas semanas.

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