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Ceuta vive su tercera jornada de protestas vecinales y pide «asediar sin violencia» los asentamientos

Cientos de ceutíes han vuelto a salir a la calle este viernes convocados por la plataforma Ceuta Unida, en la tercera jornada consecutiva de movilizaciones por la crisis migratoria que vive la ciudad autónoma desde finales de julio.

Ceuta vive su tercera jornada de protestas vecinales y pide «asediar sin violencia» los asentamientos
Imagen: The Objective

Centenares de personas han vuelto a salir este viernes a las calles de Ceuta en una nueva marcha vecinal, la tercera jornada consecutiva de protestas por la situación en la que la entrada masiva de miles de inmigrantes el pasado 30 de julio ha dejado a la ciudad autónoma. La convocatoria, lanzada por la plataforma Ceuta Unida a través de redes sociales y grupos de WhatsApp, ha vuelto a movilizar a buena parte del vecindario casi un mes después de aquella llegada.

Sobre las 19.30 horas, al grito de «Invasores, expulsión» y con banderas de España, la marcha ha arrancado desde el puente del Cristo en dirección a las playas del Trampolín y Benítez, donde continúan acampados varios grupos de los inmigrantes que saltaron la valla a finales de julio. El recorrido, según ha explicado la organización, se ha diseñado para atravesar las principales barriadas de la ciudad y que los vecinos pudieran sumarse por el camino, con el objetivo declarado de convertirla en una única movilización ciudadana.

Una convocatoria polémica

En el texto de la convocatoria, los organizadores han reivindicado el carácter «pacífico y firme» de la protesta y han pedido dejar «cualquier incidente en manos de la Policía». El mensaje, sin embargo, ha incluido pasajes que han generado polémica: según recoge The Objective, se pedía «desesperar» a los inmigrantes «para que sean ellos los que atacan», de forma que la Policía pudiera intervenir «con el uso gradual de la fuerza» y «defendernos». «Un asedio de muchas horas hará que se desesperen», señalaba la convocatoria, que remarcaba a la vez que la marcha debía discurrir «sin agresiones ni enfrentamientos».

«Un asedio de muchas horas hará que se desesperen»

Paralelamente, este mismo viernes por la tarde, decenas de ciudadanos se han concentrado frente a la Delegación del Gobierno en Ceuta bajo el lema «Sin violencia, sin odio, sin racismo». Según sus impulsores, la concentración ha reunido a cristianos, musulmanes, judíos e hindúes bajo un mismo mensaje en defensa de «nuestra tierra, nuestra seguridad y nuestro futuro», en un intento de marcar distancia con los llamamientos más beligerantes de otras convocatorias.

Semanas de tensión creciente

La protesta de este viernes llega después de varios episodios de tensión en la ciudad. El jueves, un grupo de manifestantes bloqueó el paso a un camión de ayuda humanitaria de Cruz Roja y quemó algunas sombrillas del asentamiento donde permanecen instalados los inmigrantes llegados a finales de julio, según ha informado The Objective. Días antes, un centenar de vecinos había impedido el reparto de comida en otro de los puntos de acampada, y miles de ceutíes habían salido ya a la calle bajo el lema «Ceuta no se vende» para denunciar lo que consideran la «inacción» del Gobierno central.

A esos episodios se suman otros de violencia directa contra las fuerzas de seguridad: la Policía detuvo a 12 personas acusadas de apedrear y herir a cuatro militares en la ciudad, once de las cuales han sido ya expulsadas a Marruecos. La sucesión de incidentes ha llevado a la Delegación del Gobierno a reforzar el dispositivo policial en los principales asentamientos para evitar enfrentamientos directos entre vecinos e inmigrantes durante las concentraciones.

Qué está en juego

El malestar vecinal se produce en un contexto en el que, según un documento interno de la Policía citado por The Objective, la crisis migratoria en Ceuta podría prolongarse hasta noviembre, lo que alimenta la sensación de bloqueo entre los residentes. El Gobierno, por su parte, ha ampliado hasta 44,5 millones de euros la partida destinada a la atención humanitaria en la ciudad y ha pedido apoyo a la Unión Europea para agilizar el triaje de los inmigrantes que continúan allí, mientras la presión política sobre la gestión de la crisis crece tanto desde la oposición como dentro del propio Ejecutivo.

Con la convocatoria de este viernes, la plataforma Ceuta Unida ha dejado claro que las movilizaciones continuarán mientras no se resuelva la situación en las playas del Trampolín y Benítez. Queda por ver si el Gobierno acelera el traslado de los inmigrantes a la Península, como reclaman varios partidos, y si las protestas vecinales logran mantener el tono pacífico que sus organizadores prometen, en una ciudad donde la paciencia empieza a agotarse.

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