El guardia civil que asesinó a su exmujer en Llanes tenía «varios procesos penales» pendientes
El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha confirmado que el agente, ya condenado por violencia machista, tenía causas abiertas en el juzgado de la localidad cuando entró a tiros en el cuartel.
El guardia civil que asesinó el pasado miércoles a su exmujer, también agente del instituto armado, en el cuartel de Llanes (Asturias), tenía en trámite «varios procesos penales» en el juzgado de esa localidad, según ha confirmado este jueves el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), Jesús María Chamorro.
La víctima, Laura Cruz, de 50 años, murió en el cuartel a manos de su expareja, Dámaso F. S., de 49 años, condenado por sentencia firme por violencia machista. El agresor fue abatido por los disparos de sus propios compañeros, que repelieron la agresión. En el tiroteo, un teniente resultó herido grave de bala en una pierna. Laura Cruz y Dámaso F. S. tenían un hijo de 18 años y dos gemelas de 14, que ahora quedan huérfanas de madre.
Varios procesos abiertos
Chamorro ha hecho estas declaraciones a los periodistas durante una concentración de condena celebrada ante el Ayuntamiento de Oviedo, un gesto que se ha replicado en el resto de corporaciones asturianas a lo largo del día. Según el presidente del TSJA, el agente «tenía varios procesos penales en el Juzgado de Llanes que se estaban tramitando», a los que se sumaban procedimientos por el incumplimiento de los acuerdos fijados en la sentencia de separación y antecedentes por violencia de género.
El propio Chamorro ha precisado que tanto el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Llanes como el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Gijón, competentes en las distintas causas abiertas contra el agresor, «están haciendo todos los trámites lo más rápido posible».
El culpable es el que comete los hechos
¿Hubo un fallo?
Preguntado por si el sistema judicial o policial falló a la hora de proteger a la víctima, el presidente del TSJA ha sido tajante: «El culpable es el que comete los hechos», ha respondido, y ha asegurado que no le consta que se haya producido «ningún fallo» en el dispositivo de protección. Chamorro ha recordado, en ese sentido, que el agresor robó un arma a un compañero en un cuartel de la Guardia Civil y logró acceder «subrepticiamente» a otro cuartel situado a más de 300 kilómetros de distancia del suyo habitual, el de Llanes, donde finalmente cometió el crimen.
El presidente del TSJA ha calificado el suceso de «barbarie» y ha querido trasladar sus condolencias tanto a la familia de Laura Cruz, «por supuesto, a los hijos de la víctima», como a la propia Guardia Civil, institución que, ha subrayado, «tanto lucha contra esta lacra de la violencia de género».
El caso reabre el debate sobre el control de armas reglamentarias de agentes con antecedentes o causas abiertas por violencia machista, así como sobre la coordinación entre los juzgados que tramitan procesos paralelos contra un mismo investigado, en este caso repartidos entre Llanes y Gijón.
Queda por saber cómo pudo el agresor sustraer el arma con la que cometió el crimen y qué controles existían sobre su acceso a instalaciones de la Guardia Civil ajenas a su puesto, extremos que previsiblemente formarán parte de la investigación interna que se abra en el instituto armado. Mientras tanto, Asturias sigue conmocionada por un crimen que deja tres hijos sin madre y vuelve a poner nombre y apellidos al drama de la violencia de género.
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