Irán insiste en que el tráfico por Ormuz está paralizado por los «movimientos ilegales» de Estados Unidos
Teherán culpa a Washington de la suspensión del paso marítimo más estratégico del mundo, mientras el Pentágono asegura que la navegación «fluye con normalidad».
La Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, organismo dependiente de Teherán, ha publicado este domingo un comunicado en el que subraya que «debido a los recientes movimientos ilegales de fuerzas militares estadounidenses en la región, actualmente no es posible el tráfico a través del estrecho de Ormuz». La declaración llega apenas horas después de que Irán anunciase el cierre del paso marítimo «hasta nuevo aviso» en represalia por una nueva ronda de ataques estadounidenses contra objetivos iraníes.
La versión iraní choca frontalmente con la del Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM), que ha respondido con un comunicado propio en redes sociales: «El estrecho de Ormuz está abierto a todos los buques que deseen transitar legalmente por esta vía marítima internacional. Irán no controla el estrecho. El tráfico marítimo fluye con normalidad».
Dos relatos opuestos
Según informa The Objective, la autoridad iraní ha precisado que «en cuanto se restablezca la estabilidad y la calma, se revisarán todas las solicitudes y se expedirán los permisos necesarios según el calendario previsto», y que dichas autorizaciones se tramitarán exclusivamente a través de la web de la propia PGSA (Persian Gulf Strait Authority). En la práctica, Teherán se arroga la potestad de decidir quién navega y quién no por una de las arterias del comercio global.
Por su parte, el Mando Operativo Conjunto de Estados Unidos y Reino Unido aseguró a primera hora de la mañana que la ruta sur del estrecho no solo seguía abierta, sino que se había expandido en las últimas horas, aunque recomendó a los cargueros extremar las precauciones ante la escalada de tensión en la zona.
«Irán no controla el estrecho. El tráfico marítimo fluye con normalidad»
Por qué importa Ormuz
El estrecho de Ormuz, de apenas 33 kilómetros en su punto más angosto, es el cuello de botella energético del planeta: por él transitan alrededor de un 20% del petróleo que se consume en el mundo. Cualquier interrupción prolongada dispara el precio del crudo y, con él, los costes de transporte y energía en Europa y Asia. No es la primera vez que Irán amenaza con cerrarlo, pero sí una de las pocas en que esa amenaza se acompaña de un comunicado institucional formal que reclama competencia exclusiva sobre el paso.
El CENTCOM ha recordado que las fuerzas estadounidenses han facilitado el tránsito de más de 800 buques y más de 400 millones de barriles de petróleo crudo en los últimos dos meses, y que más de 140 buques han cruzado el estrecho solo en la última semana, datos que buscan desmentir la narrativa iraní de bloqueo efectivo.
Escalada militar de fondo
La crisis se inscribe en una espiral que se aceleró tras los ataques iraníes contra buques mercantes en el estrecho, a los que Washington respondió con bombardeos contra infraestructura militar iraní. El presidente Donald Trump declaró el pasado jueves que el alto el fuego con Irán «ha terminado», aunque matizó que las negociaciones continuarán. Un día después elevó el tono al asegurar que hay «mil misiles listos» para atacar Irán si cumple sus amenazas.
La postura de Teherán, al atribuir la parálisis del tráfico a «movimientos ilegales» de Estados Unidos, busca trasladar la responsabilidad del bloqueo al adversario y presentar a Irán como garante legítimo de la seguridad en el Golfo Pérsico. Washington, por el contrario, insiste en que Irán carece de autoridad sobre una vía marítima internacional protegida por el derecho de paso inocente.
Queda por ver si la retórica de ambas partes se traduce en un cierre efectivo y duradero o si, como en crisis anteriores, los buques siguen navegando bajo escolta militar mientras la diplomacia busca un nuevo punto de equilibrio. Lo que está claro, según los analistas citados por medios internacionales, es que cada hora de incertidumbre en Ormuz se cotiza al alza en los mercados de crudo.
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