Un dron ruso persigue y hace explotar su carga sobre un vendedor de mercado en Jersón
Kiev denuncia una "estrategia deliberada" de Moscú para cazar civiles después de que un vídeo policial muestre a un dron FPV acosando a un hombre de 52 años hasta herirlo.
Un vídeo difundido este martes por la Policía ucraniana ha reavivado la denuncia de Kiev contra la que llama "caza sistemática" de civiles por parte de Rusia. Las imágenes, grabadas en la ciudad meridional de Jersón, muestran a un hombre vestido de oscuro corriendo alrededor de un vehículo aparcado en plena calle mientras trata de esquivar a un dron FPV (pilotado a distancia en primera persona) que lo persigue lentamente antes de detonar su carga explosiva sobre él.
Lo que muestran las imágenes
Según informó la Policía, el hombre tiene 52 años y se dedicaba a la venta en un mercado local. El ataque le dejó heridas y una conmoción cerebral, aunque sobrevivió. La agencia AFP precisó que no ha podido corroborar de forma independiente la autenticidad ni las circunstancias exactas del vídeo, que circula ya de forma masiva en redes sociales ucranianas.
La reacción del Gobierno de Kiev fue inmediata. El jefe de la diplomacia ucraniana, Andrii Sibiga, calificó lo ocurrido de "crimen de guerra bárbaro cometido por Rusia" y advirtió de que "miles de crímenes similares nunca se hacen públicos". En su cuenta de X añadió que se trata de "una estrategia rusa deliberada y sistémica" y que las tropas rusas "saben exactamente lo que hacen".
Se trata de una estrategia rusa deliberada y sistémica. Saben exactamente lo que hacen
En la misma línea se pronunció el delegado ucraniano para los Derechos Humanos, Dmitro Lubinets, quien describió a la víctima como "un vendedor de mercado desarmado" y acusó directamente al ejército ruso de "cazar a los civiles" en la región.
Una ciudad bajo asedio constante
Jersón, que antes de la guerra tenía unos 280.000 habitantes, fue una de las primeras grandes ciudades en caer bajo control ruso en los primeros días de la invasión de febrero de 2022, y permaneció ocupada hasta que las fuerzas ucranianas la recuperaron en noviembre de ese mismo año. Desde entonces, el ejército ruso se ha replegado a la orilla opuesta del río Dniéper, que separa la ciudad de las posiciones rusas, desde donde bombardea con regularidad tanto objetivos militares como zonas civiles, especialmente con drones baratos y de fácil producción en serie.
Más de cuatro años después del inicio de la guerra, la contienda ha entrado en una fase marcada por el uso masivo de drones de corto alcance en ambos bandos, una táctica que ha disparado el número de víctimas entre la población civil que vive cerca del frente. Organizaciones humanitarias llevan meses alertando de que ciudades como Jersón, Nikopol o Kryvyi Rig sufren lo que algunos activistas locales han bautizado como "safari humano", en referencia a la persecución deliberada de civiles con drones FPV como si fueran presas de caza.
La versión rusa
Moscú, por su parte, mantiene su propio relato de agresión inversa. Las autoridades rusas acusan de forma regular al ejército ucraniano de dirigir sus drones deliberadamente contra población civil, en particular en la región fronteriza de Bélgorod, que sufre ataques frecuentes desde territorio ucraniano. Ninguno de los dos bandos ha permitido hasta ahora una investigación internacional independiente sobre estos incidentes, lo que mantiene el debate atrapado en acusaciones cruzadas difíciles de verificar sobre el terreno.
Por ahora, el caso del vendedor de Jersón queda como una denuncia más en una guerra donde la propaganda y la verificación caminan a la par. Kiev ya ha anunciado que trasladará el vídeo a organismos internacionales como prueba de lo que considera un patrón de crímenes de guerra, mientras la comunidad internacional observa sin que, de momento, se hayan anunciado consecuencias concretas.
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